Dossier Moon50 | Entrega 3 de 5

El legado del proyecto Apollo

Cincuenta años de la conquista de la Luna



¿Qué nos dejó el proyecto Apollo? Muchísimas más cosas de las que puedas imaginar, desde un legado científico, pasando por lo histórico, político, humano, para concluir con un maravilloso regalo para la naturaleza. Te lo contamos en este informe.


AUTOR: CARLOS EDUARDO GONZALEZ con la colaboración de FERNANDA INSUA | REDACCION ALPINISMONLINE
SABADO 29 DE JUNIO DE 2019 | 413 | 0 |


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Los astronautas Eugene Cernan y Harrison Schmitt, tripulantes de la misión Apollo 17, en el módulo de comando "America", al volver de su paseo lunar. Los dos últimos seres humanos en pisar la Luna, hasta el día de hoy. Fue el 14 de diciembre de 1972. (Foto NASA)

El legado del proyecto Apollo


Cuando Eugene Cernan y Harrison Schmitt, tripulantes del Apollo 17, pusieron por última vez sus pies en la Luna el 14 de diciembre de 1972 a las 5.55 pm, sabían que pasaría mucho tiempo para que otro ser humano pusiera sus pies en nuestro satélite artificial. De hecho, al día de hoy han transcrurrido ya 47 años. Es quizás por ello que el astronauta Eugene Cernan quiso dejar reflejado en el tiempo su pensamiento al respecto:



"...estoy en la superficie; y, al tomar el último paso del hombre en esta superficie, regresar a casa por algún tiempo por venir, creo no es demasiado tiempo en el futuro, me gustaría simplemente decir lo que creo que la historia registrará. El desafío de hoy de Estados Unidos ha forjado el destino del mañana del hombre. Y, cuando dejamos la Luna, nos marchamos y venimos, y si Dios quiere, como regresaremos, con paz y esperanza para toda la humanidad. "





Al proyecto Apollo le sucedieron otros, que fueron evolucionando de forma paralela a la evolución tecnológica del ser humano. Quizás el propio proyecto Apollo estuvo algo desencajado en tiempo y espacio dentro de la coyuntura de esa evolución.



Sin ir más lejos y en este mismo sentido, el propio escritor Arthur Clarke dijo al respecto que "el hombre en la Luna fue una anomalía del siglo XX".



De hecho, la idea original de Wernher von Braun era que el ser humano migre hacia el espacio, en un orden específico que comprendía la construcción de transbordadores que pudiesen llevar material al mismo, la construcción de una estación espacial, expediciones a la Luna y bases lunares desde donde se lanzarían misiones tripuladas a Marte.



La llegada del hombre a la Luna, alentada por una carrera espacial vista desde el enfoque de un coletazo de la mismísima guerra fría, supuso una variación en los pasos con su consecuente consecuencia evolutiva, definida claramente con los acontecimientos sucedidos desde aquél entonces hasta nuestros días.



Nos encontramos entonces con un “vacío” (nunca mejor aplicado el término) en esto de la conquista de la Luna, que se quedó en el tiempo debido a varios factores, más allá del hecho de haber cumplido con los objetivos diseñados por el presidente Kennedy en 1961. En consecuencia, independientemente de que el interés por nuestro satélite artificial mermó una vez conseguido el objetivo, tenemos al factor “evolución” jugando dentro de esta ecuación, que corre a la par de las declaraciones de Clarke.



Pero hoy, 47 años después, el escenario ha cambiado. El proceso evolutivo nos ha llevado a que varios países ya están haciendo de las suyas en la Luna y es de esperarse qué, en cualquier momento, la larga espera por ver a un ser humano posándose nuevamente sobre su superficie esté muy cerca de terminar, y el tiempo en este, como en muchos otros casos, le está dando la razón firmemente al autor británico.



Existen varios aspectos en lo que se refiere al legado del proyecto Apollo. Vamos a ver de qué se trata todo esto.







El cohete Saturno V es lanzado desde el Centro Espacial Kennedy el 7 de diciembre de 1972 a las 12.33 am. La última misión de la NASA llevando a los astronautas Eugene Cernan, Ronald Evans y al piloto del módulo lunar Harrison Schmitt estaba en marcha. Esta misión fue la que tuvo mayor permanencia en la superficie lunar con una actividad extravehicular de 22 horas 3 minutos y 57 segundos. (Foto NASA)

El legado científico


A pesar de que Apollo no fue un proyecto científico, gracias a los 382 kg de muestras que trajeron sus astronautas hoy sabemos mucho acerca de la Luna. Es un cuerpo que ha cambiado con el tiempo, evolucionado desde su nacimiento; es tan antigua como cualquier otro cuerpo del Sistema Solar y las rocas lunares son más antiguas que las rocas terrestres.



La Luna está formada por el mismo material que la Tierra y está compuesta por rocas que son básicamente basalto, anortosita y brechias, y no hubo agua en la Luna. De hecho, tampoco hay vida.



En sus comienzos la Luna tenía océanos de lava; los actuales mares lunares son cuencas de impacto que fueron llenadas por lava. La Luna tiene una distribución de masa irregular, fuera del centro, y la superficie de la Luna está cubierta por pedregullo y polvo.







El escenario de operaciones de la misión Apollo 17 en la luna fotografiado por la Moon Reconnaissance Orbiter en 2011, casi cuarenta años después de la finalización de la misión. Pueden visualizarse algunos componentes tal cual como fueron dejados por los astronautas, inclusive las huellas del Rover (Foto NASA)

Los astronautas de las distintas misiones Apollo, que fueron seis las que se posaron sobre su superficie, dejaron instrumentos que funcionaron durante muchos años en la Luna, inclusive algunos reflectores laser que todavía están operacionales. Y las rocas lunares todavía continúan revelando sorpresas.



El presupuesto de la NASA alcanzó el máximo histórico gracias a las Apollo, y de hecho muchas de las misiones no tripuladas a la Luna fueron específicamente proyectadas para "abrir camino" a las naves tripuladas. Sondas derivadas de aquellas se enviaron a Venus y Marte, y naves como las Voyager a Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, y los orbitadores Galileo, a Júpiter, y Cassini, a Saturno, de muchos miles de millones de dólares, fueron concebidas en la época de bonanza y euforia de las Apollo.







ROCAS LUNARES Algunas de las muestras ya tienen casi 50 años guardadas en bóvedas de máxima seguridad de la nasa, para mantenerlas en buen estado y no sufran cambios o daños en su composición debido a bruscos cambios de temperatura. El estudio de estas rocas es de suma importancia ya que investigaciones previas en algunas de ellas han logrado descifrar a los expertos las edades de las superficies de Marte y Mercurio, permitiéndoles también identificar que Júpiter y otros grandes planetas exteriores se formaron cerca del Sol y luego emigraron lejos de él. (Foto NASA)

El legado político y público


El 25 de mayo de 1961 el presidente John F. Kennedy pedía a su Congreso más recursos para frenar el avance mundial del comunismo (luego de rendir cuentas sobre una invasión fracasada a Cuba, en Bahía de los Cochinos).



Cinco semanas antes, Yuri Gagarin había sido lanzado alrededor de la Tierra por un misil balístico intercontinental soviético, al igual que el primer satélite artificial años antes. Kennedy dejó claro que existía el riesgo de que la Unión Soviética dominara el espacio y lo usara para fines militares; riesgo de que los Estados Unidos quedasen atrasados científica y tecnológicamente después de las victorias espaciales soviéticas, y riesgo de que estos éxitos soviéticos convencieran a otros países, especialmente en el Tercer Mundo, a abrazar la causa del comunismo.



Para ayudar a resolver estos problemas propuso, asesorado por Von Braun, el proyecto Apollo. Único objetivo: "Yo creo que esta nación debe comprometerse a alcanzar la meta, antes de que termine la década, de aterrizar un hombre en la Luna y traerle con seguridad de vuelta a la Tierra".



Y de hecho, sirvió para demostrar la tecnología de misiles, con el gigantesco, confiable y preciso Saturno V, el mayor cohete construido hasta la fecha, y ayudó a desarrollar tecnologías para la utilización del espacio, con el vuelo de múltiples naves entre la Tierra y la Luna.



El programa Apollo hasta pudo haber servido como alternativa al militarismo, con el desvío de recursos técnicos y humanos provenientes de los programas militares hacia fines civiles, como el uso de misiles nucleares Titan para lanzar las cápsulas de prueba Gemini, en vez de bombas atómicas.







EL ROVER El apollo 17 fue la tercera misión (las otras fueron apollo 15 y apollo 16) en hacer uso de un Vehículo Lunar Rover. El LRV, además de ser utilizado por los astronautas para el transporte de una estación a otra en los tres paseos de la luna de la misión, se usó para transportar las herramientas, el equipo de comunicaciones y las muestras de los astronautas. El apollo 17 LRV también se utilizó para llevar a cabo experimentos exclusivos de la misión, como el experimento de Gravimetro transversal y Propiedades eléctricas de superficie. El apollo 17 LRV recorrió una distancia acumulada de aproximadamente 35,9 kilómetros en un tiempo total de manejo de aproximadamente cuatro horas y veintiseis minutos; la mayor distancia que Eugene Cernan y Harrison Schmitt viajaron desde el módulo lunar fue de aproximadamente 7,6 kilómetros. (Foto NASA)

Trajo un montón de tecnologías secundarias que se hicieron necesarias para las nuevas instalaciones, nuevos materiales, nuevas computadoras, nuevos productos químicos y, sobre todo, nuevos procesos administrativos.



Los Estados Unidos hasta consiguieron demostrar liderazgo, prestigio y grandeza: la placa adosada al módulo Eagle, dice: "Aquí hombres del planeta Tierra por primera vez pusieron pie sobre la Luna. Vinimos en paz en nombre de toda la humanidad".



Y está el impacto en el imaginario popular: entusiasmo y optimismo por la sociedad tecnológica, o sea, "si podemos ir a la Luna, podemos resolver cualquier problema aquí en la Tierra". Actividades de divulgación científica se beneficiaron de un interés en las ciencias que sin las Apollo hubiera sido más difícil de generar. Como espectáculo público, fue aclamada como la mayor aventura en la historia de la humanidad, como lo demostraron muchísimos periódicos, libros, documentales y transmisiones de televisión.



Asimismo, las fotos de la Tierra vista desde el espacio nos ayudaron a entender lo frágil y único que es este planeta, y contribuyeron a despertar una conciencia ecológica. Nos ayudaron a reflexionar sobre nuestro lugar en el Universo, pues nuestra Tierra es apenas un mundo entre innúmeros otros. Y claro, estos viajes a la Luna incluyeron intentos de búsqueda de vida extraterrestre, con cuarentena de los astronautas al regreso incluida.



Michael Collins, piloto del módulo de comando "Columbia" de la Apollo 11, dijo que lo que más le sorprendió fue que las semi milagrosas naves lunares fueron construidas por las torpes manos del ser humano, lo cual nos remite a temas y problemas filosóficos y religiosos, porque nos hace pensar que el ser humano es mucho más poderoso de lo que muchas veces creemos.



También hablamos de una conexión cósmica, porque Apollo nos ayudó a entender que la Tierra y el Universo no son cosas separadas, sino la Tierra es solamente una partecita de un todo mucho mayor llamado Universo, y nosotros también somos parte de este Universo. De hecho, somos sus hijos.







La placa dejada en la Luna por los astronautas de la misión Apollo 17 (Foto NASA)

El legado histórico


Las fotografías de la Tierra vistas desde la Luna, como dijeron los astronautas de la Apollo 8 (el primer viaje alrededor de la Luna), recuerdan a una gran bolita de vidrio azul. Nuestro planeta es tan pequeño e insignificante, sin fronteras que puedan verse desde el espacio, que todos los imperios, dictadores, guerras, ideologías, personas famosas, religiones, y diferencias entre seres humanos se hacen también insignificantes.



Las huellas de los astronautas en el polvoriento, árido y estéril suelo lunar significan que, por primera vez en 4.500 millones de años, la vida se hizo presente en la Luna. Vino de la Tierra y migró desde aquí en las naves Apollo, última adaptación en la evolución biológica terrestre. La vida surgió en este minúsculo planeta, pero ahora desde aquí puede esparcirse al resto del Sistema Solar, y tal vez al resto de la Galaxia y, quién sabe, al resto del Universo.







El cráter Fra Mauro en esta magnífica imagen tomada por la misión Apollo 16. Este cráter, el mayor, al centro de la imagen, fue el sitio de alunizaje programado para la misión Apollo 13 que finalmente por problemas técnicos no pudo descender en la Luna. Luego de ello, se programó a la siguiente misión, la del Apollo 14 para alunizar en el sitio de su predecesora. El sitio de alunizaje del Apollo 14 se encuentra por fuera del crater, en la parte de superior de la fotografía, en la zona densamente montañosa.(Foto NASA)

El legado a la naturaleza


En 1971 en oportunidad de la misión Apollo 14, a cada uno de los astronautas se les permitió llevar un objeto personal. El astronauta Stuart Roosa decidió llevar diferentes semillas, ya que consideró que era una manera de rendir homenaje al bosque.



Roosa tenía un gran respeto por la naturaleza. Esas semillas que estuvieron en la Luna, volvieron a su planeta de origen y en los siguientes años, fueron objeto de estudio y estricto control por parte de los laboratorios destinados para dicho fin. De esas semillas emergieron distintos árboles, que fueron repartidos en distintos lugares de la Tierra. Se los conoce como “Arboles de la Luna”.



Con el correr del tiempo se les fue perdiendo el rastro. Hace un tiempo atrás la propia agencia espacial (NASA) se propuso localizar todos y cada uno de estos árboles. Según Dave Williams, de la NASA, “cientos de árboles de la luna se distribuyeron, pero no tenemos ningún registro sistemático que muestre a dónde fueron”. Y después de recibir un mail que le envió una maestra de tercer grado, Joan Goble, preguntándole sobre los árboles lunares, Williams asumió la misión de encontrarlos.



Para comenzar a rastrear a los árboles lunares, Williams envió un mensaje a la oficina de historia de la NASA y buscó datos por internet. Hasta el momento, encontró árboles en 22 estados, incluyendo Brasil.



Los árboles lunares incluyen a las secoyas, sicomoros, abetos Douglas, pinos loblolly y liquidámbar. Muchos de estos árboles crecieron en los viveros forestales de servicio y se plantaron luego de 1975. El primero de ellos se plantó en Washington Square, en Filadelfia, para celebrar el bicentenario de Estados Unidos.



En palabras del ex presidente Gerald Ford, los árboles son símbolos vivientes de los espectaculares logros humanos y científicos.







Árbol de la Luna frente al palacio de justicia del condado de Sebastian, en Fort Smith, Arkansas.(Foto Jesse Berry) Los árboles de la Luna fueron plantados en distintas ciudades de todo el mundo. La labor de búsqueda fue encarada por un miembro de la agencia espacial.



Placa del árbol de la Luna del condado de Sebastian, Arkansas, palacio de justicia.(Foto Jesse Berry)



Árbol de la luna bicentenario, plantado en 1975 en Washington Square, Filadelfia



Árbol de la luna. Sequoya de la costa, que se encuentra cerca del arroyo San Luis Obispo y el murray Adobe



EL ARBOL DE LA LUNA DE BRASIL

En un cálido y ventoso día de agosto de 1981, una multitud se reunió en el recinto ferial de Santa Rosa para el evento final de la feria de la soja que se celebra cada dos años en la pequeña ciudad del sur de Brasil. Las escuelas dejaron salir para que los estudiantes locales pudieran asistir, junto con curiosos visitantes y una colección de peces gordos cuyo rango se elevó hasta João Baptista Figueiredo, entonces el presidente de Brasil. Se pronunciaron discursos, se escuchó el himno nacional y, alrededor de la 1 p.m., se plantó un pequeño árbol para simbolizar una nueva conciencia ecológica que se agitaba en el corazón de las granjas brasileñas.

"En el momento en que se plantó el árbol, todas las campanas de la iglesia de la ciudad comenzaron a sonar", recuerda Nilso Guidolin, presidente de la feria de la soja de 1981. "Fue un momento de alegría". Y fue un árbol muy especial: una Sequoia sempervirens, o secoya de California, que creció de una semilla que había viajado a la luna. Después de haber sido plantado con mucha fanfarria, este árbol simbólico fue olvidado, descuidado y abusado en los años siguientes. A la izquierda, el árbol lunar original, tal como aparece hoy. (Crédito: Andrew Jenner)

El legado al ser humano


Viajar es ampliar los horizontes y las historias de viajeros lunares contienen anécdotas como lo que sintió Buzz Aldrin al sacarse el traje, sucio con polvo lunar, dentro de la nave: "La Luna tiene un olor igual al de la pólvora".



El ser humano guarda en su esencia la maravillosa cualidad de buscar ampliamente el conocimiento y explorar fronteras. Algunas veces lo hace de forma provechosa. Y esto último es precisamente lo que nos tiene que mover, porque se trata de la esencia pura, no contaminada, que lleva al impulso de encontrar nuevos mundos con el único objetivo de ese conocimiento y de la propia supervivencia en un entorno de futuro incierto, derivado de nuestra propia acción sobre la naturaleza misma.



Ese objetivo guardado sutilmente dentro de nuestros propios genes es el que mueve a todas estas cosas, y el proyecto Apollo fue en su momento un medio para desarrollar esa extensión de las fronteras.



Llevamos finalmente la nueva frontera del ser humano hacia nuestro satélite natural. Un buen inicio si se quiere, que no terminará allí. Ahora, hemos ya puesto la vista sobre nuestro planeta más próximo y accesible: Marte. Allí estaremos seguramente en los próximos años y luego, las fronteras continuarán ampliándose llegando a mundos mucho más lejanos, si es que antes no nos encargamos de gestar nuestra propia autodestrucción, y los seres humanos de bien deban ponerse rápidamente a trabajar para ampliar su mundo no por curiosidad ni conocimientos, sino por estricta necesidad.



Al final puede ser que el principal legado del proyecto Apollo sea precisamente esto que acabamos de enunciar. Konstantin Tsiolkovsky, uno de los fundadores de la astronáutica, dijo en 1896: "La Tierra es la cuna de la Humanidad, pero no es posible vivir en una cuna para siempre". Aquella noche de 1969, dimos el primer paso fuera de esa cuna.










SEGUI TODO EL

Dossier Moon 50


1 | APOLLO 10 : Abriendo el camino | Mayo 18, 2019

2 | Desde Kennedy a Neil Armstrong | Junio 8, 2019

3 | El legado del proyecto Apollo | Junio 29, 2019

4 | APOLLO 11 : Cincuenta años del lanzamiento | Julio 16, 2019

5 | APOLLO 11 : El hombre en la Luna | Julio 20, 2019



BIBLIOGRAFIA:
Autores: Fernanda Insua y Carlos Eduardo González
Créditos fotografías: NASA
Fuentes y Agradecimientos:
Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA)




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