Aunque hoy resulte difícil imaginarlo, la Ciudad de Buenos Aires está atravesada por una red de arroyos naturales que durante siglos corrieron a cielo abierto.
FOTO DE PORTADA: El arroyo Ugarteche en su desembocadura en el Río de la Plata, específicamente en la zona del predio Costa Salguero. Antiguamente conocido como arroyo Tercero Norte, o manso, su desembocadura se encuentra en las proximidades de la Avenida Costanera Rafael Obligado y Avenida Sarmiento. Corre entubado por debajo de la calle Ugarteche.
Con el crecimiento urbano entre fines del siglo XIX y la primera mitad del XX, la mayoría de esos cursos de agua fueron entubados y enterrados bajo calles y avenidas, transformándose en conductos subterráneos que aún hoy siguen drenando el agua de lluvia hacia el Río de la Plata o el Riachuelo.
Actualmente se identifican 11 cuencas principales bajo la ciudad.
Los once arroyos que corren bajo Buenos Aires
1. Arroyo Maldonado
Es el más conocido y uno de los más caudalosos.
Corre principalmente bajo la avenida Juan B. Justo y atraviesa barrios como Liniers, Villa Crespo y Palermo antes de desembocar en el Río de la Plata. Fue entubado entre 1929 y 1933.
2. Arroyo Medrano
Nace en el conurbano y entra a la ciudad por el norte.
Pasa por Saavedra y Núñez, siguiendo aproximadamente las avenidas Ruiz Huidobro y García del Río.
3. Arroyo Vega
Atraviesa barrios como Agronomía, Colegiales y Belgrano.
Hoy discurre bajo calles como Blanco Encalada y desemboca cerca de Ciudad Universitaria.
4. Arroyo Cildáñez
Recorre la zona sudoeste de la ciudad y desemboca en el Riachuelo.
Atraviesa barrios como Villa Soldati, Mataderos y Parque Avellaneda.

El arroyo Maldonado, entubado entre el 29 y el 39, fue uno de los límites porteños hasta 1887, cuando se anexaron como barrios los pueblos de Belgrano y Flores. Pero cuando se fundó Buenos Aires por segunda vez, el límite Sur era un pequeño arroyo, el Zanjón de Granados, también conocido como Tercero del Sur. El límite norte era el Zanjón de Matorras (o Tercero del Medio). El Manso corría por donde está la avenida Pueyrredón y fue el límite occidental de la ciudad por mucho tiempo. La geografía era cosa de todos los días.


Otros arroyos menos conocidos
Además de los grandes cursos, existen varios arroyos menores:
- White
- Radio Antiguo
- Ugarteche
- Boca–Barracas
- Ochoa–Elía
- Erézcano
- Larrazábal–Escalada
Aunque son menos conocidos, también forman parte del sistema hídrico natural de la ciudad.

Cuando Buenos Aires tenía arroyos
Durante los siglos XVIII y XIX estos cursos de agua formaban parte del paisaje cotidiano.
Eran arroyos de llanura pampeana: de poca pendiente, con orillas anchas y vegetación baja. En épocas de lluvia solían desbordarse sobre sus llanuras de inundación, algo que hoy correspondería a muchos barrios urbanos.
Con el crecimiento de la ciudad ocurrieron tres procesos:
- Los arroyos se contaminaron con residuos y aguas servidas.
- Las inundaciones eran frecuentes en zonas bajas.
- La expansión urbana necesitaba nuevos terrenos.
La solución adoptada entre finales del siglo XIX y mediados del XX fue entubarlos y cubrirlos con calles y avenidas, transformándolos en grandes conductos pluviales.
Muchas avenidas actuales siguen exactamente el recorrido de esos antiguos cauces.

“El comportamiento de un arroyo entubado es peor que a cielo abierto, porque libre, el curso de agua no tiene obstáculos y entubado sí”, asegura Elio Brailovsky, escritor y economista especializado en historia ambiental. «, y agrega que «Al entubarse desaparece de la vista su zona de desborde natural. Se hizo para esconder las zonas de riesgo y generar valorización inmobiliaria»
La idea de “desentubar” los arroyos
En las últimas décadas surgieron proyectos y movimientos urbanos que proponen volver a abrir algunos tramos de arroyos, una práctica conocida como daylighting.
Ciudades como Seúl recuperaron ríos urbanos enterrados, transformándolos en parques lineales y corredores ecológicos. La idea es que los cursos de agua recuperen parte de su función natural, mejorando la biodiversidad y reduciendo el riesgo de inundaciones.
Un proyecto para reabrir parte del arroyo Medrano en su recorrido por el Parque Saavedra podría comenzar a revertir el entubamiento, en un movimiento que también se da en otras ciudades del mundo y que propone otro manejo de los cursos de agua en zonas urbanas. Sin embargo, la iniciativa también es rechazada por grupos de vecinos.
En Buenos Aires el tema sigue siendo más conceptual que real, debido a la densidad urbana y la infraestructura construida sobre los antiguos cauces.
Buenos Aires no es una ciudad sin ríos: es una ciudad que decidió ocultarlos bajo el asfalto.

