VIRIDIANA ÁLVAREZ

No me considero montañista, soy una persona que disfruta la montaña

Entrevistamos a la escaladora Mejicana luego de su logro en el Kangchenjunga

Alpinismonline Magazine | Redacción Alpinismonline Jueves 6 de Junio de 2019 - 12:52 1604 | 0


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Foto de Portada: Viridiana Alvarez (Foto Viridiana Alvarez)

Por Fernanda Insua y Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Magazine

 

Viridiana Alvarez Chávez ha logrado en un brevísimo tiempo logros muy importantes para su carrera personal e inclusive para el propio montañismo mejicano. Es que, de una simple expedición a la montaña más alta de su país, el Pico de Orizaba localizado entre los estados de Puebla y Veracruz, de 5747m surge una pasión por el montañismo, como ella lo describirá en la entrevista que hicimos hace muy pocas horas, en un contacto telefónico entre Buenos Aires y su ciudad natal, Aguascalientes, en pleno corazón de Mejico.

No es la primera vez que nos contactamos con ella. De hecho, hemos ya realizado entrevistas anteriormente, una desde el mismo campo base del monte Everest hace un par de años, cuando lograra alcanzar la cumbre del más alto de los ochomiles y uno de sus principales objetivos.

Ahora, en esta temporada que ha finalizado, Viridiana puso la vista en el tercero de los ochomiles y uno de los más complejos: el Kangchenjunga. Con el equipo de Seven Summits Treks llevó a cabo su expedición siendo una de las primeras en alcanzar la cumbre el pasado 15 de Mayo, el “gran dia del Kangchenjunga” cuando más de cincuenta escaladores pusieron sus pies en los 8586m de la montaña localizada en el extremo oriente de Nepal, en el límite con la India.

Pero bueno, como es habitual, hemos hablado con ella un poco del Kangchenjunga y además sobre otros temas de interés que hacen a sus impresiones acerca de la actividad que desarrolla. Y sinceramente nos hemos quedado sorprendidos con muchas de sus declaraciones que hablan a la clara de su humildad en todo esto relacionado a la interacción con la montaña.

 

¿Qué puedes decirnos de tu última expedición al Kangchenjunga?

La expedición del Kangchenjunga fue muy emocionante por la presencia latinoamericana. Estuvo muy interesante compartir con Juan Pablo (Sarjanovich) siendo el primer argentino  y también tener cerca a Hernán (Leal), el primer chileno.

Me dio alegría el grupo con el que viví esta montaña. La viví de esa manera aunque al final, lamentablemente, hubo personas que no pudieron contar su historia. En lo general me siento muy orgullosa de haber podido llevar la bandera de Méjico y ser la primera mejicana. No había tenido esa consciencia de que si hacía esta montaña sería la primera mujer americana en tener los tres primeros ocho miles. De hecho me lo hicieron notar en mi país cuando regresé de mi expedición. Y también la mujer que menos tiempo ha utilizado en realizar las tres montañas.






¿Cómo has vivido la expedición?

Durante la expedición viví de todo. La montaña se comportó de una manera muy amable con nosotros en lo que respecta al clima. La verdad es que todo se fue acomodando y pues el día de cima el pronóstico era de mucho viento y no fue así. Fue un día muy especial.

 

Luego de esta experiencia en el Kangchenjunga y teniendo en cuenta los otros ochomiles a los que has accedido. ¿Cuál ha sido la montaña más difícil y la más sencilla?

Definitivamente el K2. Sigue siendo  una montaña mucho más compleja técnicamente y el riesgo es mucho mayor que en cualquiera de las otras montañas que he hecho. Ahí sí viví muchos momentos muy complicados, jamás me había planteado la cuestión de parar y ahí sí en muchos momentos decía “qué hago aquí”.

No hay montañas sencillas, pero en la que a mí me tocó vivir menos complejidad yo creo que fue el Manaslu. Era mi primer ocho mil y a mí me costó más tanto físicamente como mentalmente porque ahí fui comenzando a conocer mis límites…






¿A quiénes consideras tus mayores referentes en la montaña?

Yo soy de Aguascalientes, una ciudad pequeña comparada con Ciudad de Méjico o Monterrey y aquí en Aguascalientes no hay montañas. Estamos a 2000 msnm pero no tenemos montañas entonces no hay un club alpino ni montañismo.

Las personas de las que yo había escuchado en cuestión del montañismo fue Karla Wheelock que precisamente este año se cumplieron 20 años de que ella fuera la primera mejicana en subir el Everest por la cara norte. Tenía esa referencia. No tuve un montañista que me platicara acerca de un ocho mil hasta que me fui al Himalaya y allí conviví con ellos.






¿Cómo es el proceso de elección de una montaña?

Es un hecho muy curioso. Porque cuando yo voy al pico de Orizaba que es mi primera montaña en febrero de 2014, ahí me quedé enamorada. Yo regresando a mi casa me metí en Internet y me dije ¿qué sigue? Y fue Aconcagua, diez meses después. Y ya tenía en mente el Everest, era mi gran meta. Hasta que en mayo de 2017 logré subirlo y durante esa expedición había un islandés que iba para el K2 y de ahí se me metió la espinita del K2, y así fue como el año siguiente, 2018, me voy al K2.

Estando allí en el K2 yo dije “esta es mi última montaña de ocho mil metros, ya no voy a hacer más”, pero este año elegí el Kangchenjunga para hacer el top 3 y la verdad es que no tengo en mente hacer los catorce ochomiles. Ese no es mi plan de vida. Por el momento digo eso, que no pretendo hacerlas porque hay una entrega y sacrificios económico, de tiempo, cuestiones familiares y creo que he descuidado la parte personal  y profesional entonces ahora me voy abocar a eso.

Me gustaría hacer las Siete Cimas, eso sí. Me faltan cuatro, nada más tengo Aconcagua, Everest y Elbrus, entonces con ese proyecto yo creo que me voy a entretener un rato. Pero ha sido un proceso muy natural. No tengo un plan tan a largo plazo en cuestión de montañas, lo voy disfrutando poco a poco.






¿Qué podrías decirnos acerca de tu estilo?

Este es todo un tema. Para mí no hay estilos. Yo cuando voy a la montaña no pregunto: “Y tú cómo lo vas a subir?”. Todas las montañas que he subido han sido por una pasión y un deseo personal. Jamás lo he hecho en nombre del Montañismo. Y lo he hecho a lo largo de este tiempo con los recursos que he ido teniendo y también cuidando un poquito la parte de seguridad. Siempre he usado cuerdas y oxígeno.

Aunque este año tuve la tentación de hacer Everest sin oxígeno. Sin embargo todo lo que vi este año, las muertes y cómo se dan esas muertes tienen en parte que ver con la no utilización de oxígeno y tiene un costo. Creo que yo no pagaría ese costo de hacerlo sin oxígeno nada más por decir que lo voy a hacer de esa manera. Voy a disfruta la montaña, voy a conocerme, a retarme a través de la montaña. Creo que hacer un ocho mil ya es un reto suficiente como para agregarle esa pizca de riesgo nada más por decir que es un modo alpino. Creo que a la montaña no le interesa eso.

También algo que no critico pero sí observo tiene que ver con esas personas que dicen “voy solo”. Para empezar la mayoría de las personas que dicen eso no es “un solo verdaderamente solo”,  pero es como demeritar el trabajo de los sherpas en el caso de los Himalayas y decir “no los necesito, su trabajo no es importante”. Y a verdad es que hay que saber reconocerlos, aprender a trabajar en equipo, hay que aceptar que se pueden hacer muchas cosas interesantes también teniendo el apoyo de los sherpas.

 

¿Qué puedes decirnos acerca de esa nota que salió en un medio de Mejico que hablaba de “Viridiana y sus ocho sherpas”?

Cuando yo hice cima este año, salió una nota en Méjico que se titulaba en forma muy amarillista “Ocho sherpas se requirieron para subir a Viridiana al Kangchenjunga”. No entendía nada, realmente me impactó porque apenas pude pagar un sherpa y sólo uno me acompañó a la cumbre. Los demás días de aclimatación evidentemente, sí íbamos en grupo.

Para titular esa nota se utilizó información de Seven Summits Treks que declaró que un grupo de montañistas indios había contratado a ocho sherpas para fijar cuerdas, pero para toda la montaña, para todos los que estábamos ahí. Se hizo ver como si ocho sherpas me hubiesen cargado hasta la cima. Y es triste ver eso porque yo no busco el agrado de todos. Sé que siempre va a haber diferentes opiniones, pero demeritar el esfuerzo por el simple motivo de ir con una empresa comercial y por llevar oxígeno, ya es otra historia.

 

¿Cómo piensas tu que hay que ir a la montaña?

Siempre hay mucha controversia en este tema del montañismo y del modo alpino y la verdad es que creo que cada quién decide cómo hacerlo, cada quién decide qué riesgos tomar y lo importante es el cómo disfrutar o no de una manera respetuosa con la montaña.

Mis respetos para las personas que lo hacen sin oxígeno, de verdad son personas muy muy extraordinarias, se requiere un esfuerzo enorme. Creo que el demeritar o el hacer tanta diferencia no se me hace justo. Que sí merecen mayor reconocimiento las personas que lo hacen sin oxígeno, sí. Pero tampoco por eso se demerita el esfuerzo de las personas que lo hacen de otra manera. Cada uno elige cómo hacerlo.

Yo que tenía un sherpa acompañándome, él jamás dio un paso por mí. Todos los pasos de la montaña lo di por mi propio pie. “Ah es que va con sherpa”, pues sí, pero él no te va cargando. Es una persona de apoyo. Yo no tengo una persona de aquí de Méjico para hacer equipo. Yo hago equipo con un sherpa.       

Si me preguntan, yo no me considero montañista, soy otras cosas más. Soy una persona que disfruta la montaña, pero no como mi profesión. Yo no vivo del montañismo, al contrario es algo que me ha costado mucho económicamente y he trabajado mucho con los patrocinios. No genero dinero yendo a la montañas entonces no puedo decir que soy profesional.  

 

Muchas gracias Viridiana por tu predisposición. Un saludo afectuoso de todo el equipo de Alpinismonline Magazine.








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