Me venía preguntando, desde hacía ya varias semanas, que era lo que estaba tramando Txikón, lo que no me hubiera imaginado era, que, en sus planes, estaba implicar al mismísimo Simone Moro. Bueno, para algarabía de todos aquellos que aún soñamos con ver a grandes nombres detrás de las grandes cosas, pues, bienvenido.
El Manaslu tiene la característica que ya fue escalado en invierno, en la década del ochenta, pero eso no quita ese gran atractivo que tienen las subidas invernales, sobre todo, cuando no hay demasiada gente espiando, sobre todo, cuando sobre ella, tenemos a dos figuras de la envergadura de Alex y Simone, que son capaces de dejarnos cosas interesantes.
El proyecto incluye un paso adicional por la cima noroeste de 7992m. El Manaslu, que habitualmente es visitado por sus aspirantes durante la temporada post-monzónica, entre septiembre y octubre, aunque, durante los primeros tiempos, era intentando generalmente durante la primavera.
Y respecto a ese primer ascenso que mencionamos, aquí he encontrado un texto muy interesante, de Lech Korniszewski del club Wysokogdrski en Zakopane, Polonia, que relata detalladamente aquella epopeya de Maciej Berbeka y Ryszard Gajewski, acontecida el 12 de enero de 1984, en el que es considerado el cuarto ochomil más peligroso, detrás del K2, Annapurna y Nanga Parbat.
«Nuestra expedición estaba compuesta por Maciej Berbeka, Marek Danielak, Ryszard Gajewski, Stanislaw Jaworski, Andrzej Machnik, Zbigniew Mlynarczyk, Andrzej Osika, Maciej Pawlikowski, Boguslaw Probulski, Wlodzimierz Stoinski y yo, como líder. Planeamos hacer un ascenso de invierno de la ruta Messner desde el sur. Nuestro acercamiento a través de los valles de Marsyandi y Khola demandó ocho días. Llegamos al Campo Base a 4000 metros el 2 de diciembre.
Al día siguiente se estableció la Base Avanzada a 4400 metros en el glaciar Thulagi. Luego subimos y fijamos con cuerda una cara de roca de 500 metros de altura de UIAA V, dificultad A2. El Campamento I se estableció a 5650 metros el 5 de diciembre. El día 11, mientras descendía la pared del Campo I, una cuerda fija, que había sido cortada por una piedra, se rompió, y Jaworski cayó cien metros a su muerte. Después de las discusiones, decidimos continuar. El 11 de diciembre cruzamos el «Laberinto de Hielo» y colocamos el Campo II a 6400 metros en el «Valle de las Mariposas». El 21 de diciembre se estableció el Campo III a 7100 metros. Del 23 al 26 de diciembre celebramos la Navidad en el Campamento Base. Después de eso el clima se deterioró. Dos veces las tiendas del Campo III fueron volados en el «Valle de las Mariposas».
Las temperaturas en el Campamento III bajaron a -25oC. Fijamos con cuerda toda la rampa donde yacía el Campo III. El 11 de enero de 1984 Gajewski y Berbeka establecieron el Campo IV a 7700 metros en la meseta. Esa noche la temperatura dentro de la tienda cayó a -32oC. El 12 de enero se encaminaron temprano para la cumbre y arribaron a la cima a las once. En el descenso tuvieron que frenar los vientos huracanados directamente en sus rostros y a veces tuvieron que arrastrarse hacia abajo. Ambos terminaron con congelaciones. El 14 de enero Pawlikowski y Probulski abandonaron el Campo III y en el empeoramiento del tiempo subieron a la meseta. No pudieron encontrar el Campo IV, que había sido derribado por el viento. Decidimos abandonar el intento y la expedición. Este fue el primer ascenso de un ocho mil en enero, y el primer ascenso invernal de un ocho mil sin oxígeno suplementario».
Maciej Berbeka, uno de los héroes de aquella epopeya, moriría en 2013 tras haber conseguido la primera invernal al Broad Peak, logro obtenido también por Adam Bielecki, Tomasz Kowalski y Artur Malek, todos polacos.
En nuestra crónica de Alpinismonline Magazine de aquella época, destacábamos: «Anteayer 5 de Marzo, entre las 17.30 y 18.00 hora local, los polacos Maciej Berbeka, Adam Bielecki, Tomasz Kowalski y Artur Malek alcanzaron los 8047m de la cumbre del Broad Peak, consiguiendo la primera invernal al ochomil del Karakoram. Es este el duodécimo ochomil en coronarse en invierno, restando aún el Nanga Parbat y el K2 que se todavía resisten a ser conquistados en la temporada invernal. El jefe de expedición, Krzysztof Wielicki, junto a Shaheen-Baig y Amin Ullah, permanecieron en el campo base. Karim Hayyat, que acompañaba al grupo, aguardó en el campo 2, quizás pensando en una posible ayuda en el descenso».
Y los problemas en el descenso, sobrevinieron.
Krzysztof Wielicki, el jefe de equipo de la expedición polaca que esta semana consiguió la primera invernal al Broad Peak, decía por aquél entonces: «Teniendo en cuenta todas las circunstancias, las condiciones señaladas, mi experiencia y la historia del montañismo del Himalaya, así como el conocimiento de la fisiología de altura y medicina, e incluso después de nuevas consultas con los médicos y co-organizadores de la expedicion en Polonia, hemos de concluir que Tomasz Kowalski y Maciej Berbeka están muertos. En base a estas circunstancias, damos por finalizada la expedición.».
Maciej Berbeka y Tomasz Kowalski, fueron localizados por última vez a los 7900m, unos ciento cincuenta por debajo de la cumbre, luego de haberla alcanzado y en su regreso al campo IV al cual si arribaron Adam Bielecki y Artur Malek. Luego de esto, nada más se supo acerca de los montañistas, y dentro de las posibilidades al alcance, se inició un rescate del cual participaron dos montañistas pakistaníes que estaban en altura y el mismo Artur Malek.
Ryszard Gajewski, tiene hoy 66 años, y aparte de haber sido protagonista de la primera invernal al Manaslu, cuenta con un ascenso al Cho Oyu.
Esa fue la historia, breve, de los primeros intentos invernales al Manaslu, un ochomil que no tiene la trascendencia de otros, pero que no por ello se trata de una de esas montañas que podemos catalogar como más «fáciles». No hay montañas fáciles a este nivel, y mucho menos esta, de allí que poner a dos aspirantes de la talla de Moro y Txikón, nos da un poco de entusiasmo respecto a las posibilidades tras este objetivo tan complejo, el cual, como dijimos, contará con el adicional de su segunda cumbre.
Txikón, ese fuerte alpinista vizcaíno, un gran representante hoy en día de intentos y logros invernales. En 2013 realiza el primer ascenso invernal al Laila Peak de 6096m en Pakistán. En 2016, junto a Moro y Sadpara, consigue quizás, su logro más importante, en la primera invernal al Nanga Parbat. Dos intentos al Everest invernal en 2017 y 2018, y un intento al K2 invernal en 2019, lo han fortalecido en este aspecto, y el hecho de no lograrlo, en especial en lo referente al Everest, no le quita absolutamente ningún mérito a su intento, por el contrario, le han otorgado quizás, la experiencia necesaria para encarar futuras grandes hazañas.
Es que probablemente, estamos viviendo nuevos tiempos respecto a las invernales, en especial aplicable con mucho más énfasis al K2. Lo que tiene el Everest de complejo en invierno por sobre el K2, es simplemente que tiene trescientos cuarenta metros más de altura, y eso, aunque el acceso sea algo menos complicado, lo pone en un nivel superlativo. El Everest, que otrora era escalado en invierno, se ha convertido ahora, en un objetivo complicadísimo a mi humilde entender, como consecuencia de estas cuestiones, y eso es algo que la mayoría hoy por hoy, no está considerando.
Y decíamos que estamos viviendo nuevos tiempos respecto a las invernales, porque, tal como lo manifesté en una nota precedente del pasado 27 de Octubre, (dejo la bibliografía al pie), las cosas están cambiando fuertemente, a nivel climatológico, e inciden fuertemente en las condiciones que el escalador encuentra por aquellas alturas, respecto a otros tiempos en el pasado, no tan lejano. Todo esto, por obra y gracia del tan mentado «cambio climático».
Según publicara la revista francesa Montagnes-Magazine a finales de 2019, en un estudio realizado por el meteorólogo polaco Micha Pyka, miembro de la última expedición de esa nacionalidad al K2, el «jet stream» estaría influyendo fuertemente en las condiciones climáticas invernales en toda la franja de los Himalayas, en especial en el K2, debido a su localización geográfica más al norte, por ende, más extrema. Pero de la misma forma, aunque con menor incidencia, afecta a los otros ochomiles.
Para el caso de Everest, encontrándose más al sur, vemos que el efecto podría tener una menor afectación, pero, en este caso, nos encontramos con algo más de doscientos metros de altura, respecto al K2, hecho que equipara bastante las cosas, sin llegar por supuesto, a los niveles extremos de la gran «estrella del Karakoram«.
Técnicamente, señala Micha Pyka, «El jet stream es un viento permanente, muy alto en la atmósfera. Por una serie de razones, incluyendo la diferencia de temperatura entre el Polo Norte y el ecuador, las fluctuaciones de presión, son muy violentas«, explica Pyka, que añade que «el calentamiento global está interrumpiendo esta corriente aérea y causando más y más eventos meteorológicos excepcionales. Este año (por 2019), ha llegado casi hasta Florida y ahora debería afectar a Europa cada año.»
«Si el viento es débil pero la presión es demasiado baja, será imposible subir. Esto hace que para llegar a la cumbre de K2 en invierno, tendrás que estar perfectamente entrenado y, por sobre todas las cosas, ser extremadamente afortunado. A menudo se dice que el viento es la clave del problema en K2, pero hay otros factores igualmente importantes: frío, nieve y presión atmosférica, que a muchas veces son subestimados. Solo podemos hablar de una ventana meteorológica real cuando estos cuatro factores son favorables.»
Este hecho sin lugar a dudas, ha influido en los intentos infructuosos de Alex Txikón al Everest durante dos años seguidos, y al K2 en la temporada anterior, y lógicamente, va a influir también en este intento al Manaslu, setecientos metros más bajo que el Everest, pero algo más complejo técnicamente, con el adicional de una cumbre subsidiaria, hecho que potencia mayormente el desafío.
Y por el otro lado, lo tenemos al italianísimo Simone Moro. El alpinista de Bérgamo, de 51 años tiene varios registros invernales en su trayectoria. Shishapangma en 2005, Makalu en 2009, Gasherbrum II en 2011 y Nanga Parbat, como mencionamos anteriormente, en 2016, con el propio Txikón y Ali Sadpara.
El 2 de febrero de 2011, junto a Denis Urubko y Cory Richards, conseguían la primera invernal a un ocho mil del Karakoram, el Gasherbrum II, en una expedición complicadísima bajo un clima, por demás extremadamente difícil.
Así vemos, como estamos aquí ante dos grandes exponentes de las invernales en ocho miles, lo que nos abre un panorama interesante respecto a las posibilidades en este lanzamiento, que despierta sin lugar a dudas, mucha expectativa, en todos los amantes de las históricas epopeyas de las grandes montañas, como esta.
Bibliografìa
ASIA, NEPAL, MANASLU, ASCENSO INVERNAL Y TRAGEDIA, 1984 – American Alpine Club, 1984 – Referencia: http://publications.americanalpineclub.org/articles/12198424902/Asia-Nepal-Manaslu-Winter-Ascent-and-Tragedy-1984
CAMINANDO POR LA CORNISA – Carlos Eduardo González para Alpinismonline Magazine, 2020 – Referencia: https://alpinismonline.com/2020/11556.asp
PRIMERA INVERNAL AL BROAD PEAK CON SABOR AMARGO – Carlos Eduardo González para Alpinismonline Magazine, 2013 – Referencia: https://alpinismonline.com/2008-2021/10397.asp
SUSPENDEN LA BUSQUEDA Y DAN POR FALLECIDOS A LOS DOS MONTAÑISTAS POLACOS EN EL BROAD PEAK – Carlos Eduardo González para Alpinismonline Magazine, 2013 – Referencia: https://alpinismonline.com/buscar.asp
