Neurociencia
Aunamos dos entregas de nuestra sección Neurociencias y Deporte
Podemos asegurar que entre un acto perceptivo (que no deja de ser una actividad mental) como es el que sobreviene al “ver” y la propia acción o acto motor, hay un acto cognitivo o tarea cognitiva. Hay una toma de decisión, entonces el ordenamiento sería:
- Percepción – Lectura del Contexto
- Cognición – Toma de Decisión
- Acto Motor o montaje de la acción seleccionada entre varias.
Trabajemos un poco mas en la idea del entrenamiento de la percepción.
La percepción en su sentido mas amplio nos remite a dos procesos importantes y complementarios, dignos de conceptualizar para luego abordarlos en la practica
- La percepción motriz
- La observación motriz
El primero, refiere a los movimientos propios y la sensación que ellos generan en nuestro cerebro, el segundo proceso refiere a la percepción visual e interpretación de movimientos ajenos.
Y decíamos de la importancia de analizarlos de manera conjunta ya que ambos constituyen las condiciones necesarias para crear una correcta imagen de movimiento. También para elaborar el conocimiento de las características de la técnica, condición importante para el desarrollo de la capacidad de poder valorarla en otros, y aprender del proceso. Finalmente, la persona que no sabe “que” y “como” tiene que observar, no podrá apenas reconocer y menos aun evaluar y cambiar una técnica. Cuanto mejor sepa en que se tiene que fijar, con mayor exactitud percibirá los detalles. Y repito, esto redunda en un mayor autoconocimiento de del movimiento propio.
Evaluando el movimiento, los movimientos mas sencillos pueden evaluarse “bien o mal” al inicio y podemos ir perfeccionando la forma de valorar de manera progresiva, hasta llegar al “excelente, muy bueno, bueno, aceptable, malo y muy malo”. En un futuro podríamos intentar evaluar detalle, dentro del movimiento completo. Es claro que por detrás de todas las condiciones evaluativas siempre existe un razonamiento basado en las leyes de la física y de la biomecánica, sustento del sentido común.
En el proceso de aprendizaje de una técnica no debemos olvidar de la necesidad de hacer “lento” ciertas partes del ejercicio y así fijar aspectos técnicos en el cerebro, de modo de tener una “copi” permanente de aquello que se debe hacer, aquello a lo que se debe volver, cuando la técnica, sea por fatiga o por estrés, se rompe.
Nuestros alumnos avanzados, sea como corredor, como escalador o como montañista, deben llegar a poder enseñar aspectos de la técnica a noveles principiantes, proceso (el de enseñar) que lleva al perfeccionamiento de los propios movimientos.
Hoy, las neurociencias, sostienen la creencia de que un deportista mas “inteligente” que en este caso hace referencia al que más conoce de las técnicas del deporte que practica con fines de logros, como puede ser un corredor aficionado de montaña donde no solo alcanza con conocer la básica e inicial técnica de la carrera. Conocer más ayuda o da base a ser mas inteligente en lo especifico, en tomar mejores decisiones para poner y cumplir con metas de largo plazo, y esto organiza las acciones de hoy y le dan sentido a todo lo que hacemos.
Entonces la preparación para la competencia o la performance tiene 3 aristas importante a considerar y a trabajar, en especial cuando los escenarios de práctica son cambiantes…..
- Arista 1: nosotros y nuestra capacidad de hacer, de crear, de performar. Con el conocimiento de la técnica y el entrenamiento que respalda el poder llevarla adelante. Con la capacidad que tengamos, pero eso si, conociéndola.
- Arista 2: el contexto. Un entorno físico o espacio del recorrido (montaña, llano, lo que fuere) que plantea desafíos por lo desconocido o por lo inhóspito, o por lo difícil. Y hay que resolverlo….Contexto, plantea un con – texto, o sea la necesidad de “leer” algo y resolver como lo encaramos.
- Arista 3: la intención. Lo que se debe hacer en ese momento, de forma de continuar, de no parar.
Que surge?, ……………el como hacerlo!
La acción motora adecuada que organizará mi sistema nervioso. Proyectada a controlar y dirigir el movimiento en función de “hacerlo bien”, “hacerlo eficazmente” y “hacerlo económico”. Todo ello es la consecuencia “inteligente’ de la toma de decisión. Y sabemos dos cosas
- Es una decisión NO consciente, por lo cual será consecuencia de mi búsqueda interior en registros anteriores exitosos que se hayan realizado y hayan dejado huella significativa (esto fue aprender”). Ah, todo esto transcurre por lo general en milésimas de segundo.
- La emoción subyace a la acción, entonces, tener claro lo que queremos, creer que podemos, querer hacerlo en ese momento, y evitar la fatiga o la frustración, Procesos que están sostenidos por la pasión con la que se hacen las cosas.
Que hubo en el medio?, la percepción de la situación!, hubo que reducir el ritmo?, acelerarlo?, cambiar el paso?, saltar?, rodear el escoyo o evadirlo cambiando la dirección?
Este ajuste al movimiento es la consecuencia del complejo proceso del deporte o del ejercicio físico practicado en medios no tradicionales.
Por lo tanto podemos concluir que la practica consciente del deporte, hace un deportista más capacitado para resolver situaciones nuevas o desafiantes. Si llegado el caso nuestros entrenamientos no pueden hacerse en el mismo lugar de la competencia o de acción propiamente dicho, donde lo hagamos físicamente hablando, debemos poner la cabeza en modo visualización.
Inicialmente en tercera persona, o esa, viendo a otros hacerlo y así “copiar” o repetir mentalmente a partir de nuestras neuronas espejo, y luego pasar a la primera persona, vernos a nosotros mismo performar, aunque estemos sobre una cinta rodante con pendiente, dentro del gimnasio. El cerebro debe visualizar. Visualizar lugares, técnicas, momentos. Todo aquello que refuerce nuestros circuitos mentales de movimiento.
Ahora hablemos de Neurobiología…
El desarrollo de la tecnología y su reciente aplicación al entendimiento de cómo funciona el cerebro cuando pensamos, aprendemos, evocamos, creamos y demás procesos emergentes del sistema nervioso todo, ha arrojado pruebas o evidencias de los procesos que subyacen a nuestros comportamientos y conductas. Así la neurobiología, o estudio de la anatomía del sistema nervioso en general y del cerebro en particular, ha dado lugar a una sub-disciplina llamada Neurobiología Cognitiva. Importantísimo sostén teórico y fundamentalmente práctico de nuestro hacer en el entrenamiento deportivo.
Neurociencias Cognitivas
“Lo entendemos como una propuesta de intervención a través de tareas motoras cuyo objetivo específico es comprometer las funciones corticales cognitivas superiores a la par que el sujeto
despliega acciones y prácticas que implican y, hasta exigen, un elevado e integral compromiso neuromuscular y metabólico”, a decir del Licenciado Mario Di Santo.
Solo los preparadores físicos y entrenadores separamos en la práctica lo que a la hora de ejecutar ocurre todo integrado. Entrenamos la técnica separada de la carga física (o sin valorarla), entrenamos con ejercicios físicos que no siempre tienen utilidad en función de las necesidades que ocurren en el escenario deportivo, entrenamos la mente en un consultorio de psicología o frente a una Tablet haciendo juegos de ingenio. Todo desunido. ¿Porque lo hacemos así?, 3 razones:
- Los entrenadores aprendimos de esa manera, la carga intelectual o teórica.
- Los preparadores físicos y entrenadores hemos entrenado de esa forma, la experiencia propia.
- Las enseñanzas de los más experimentados a los noveles, el legado, digamos.
O sea, razones para hacer las cosas como siempre, sobran. ¿Pero acaso la biología evolutiva no nos plantea que muy probablemente las capacidades mentales se desarrollaron junto a las capacidades visuales y estas junto a las capacidades motrices, en el ser humano?, especialmente desde el momento que el hombre tomo la postura bípeda, para sobrevivir, para adaptarse, para pelearla de mejor manera y llegar hasta hoy.
Entonces hay capacidades de diferente orden que quías deban desarrollarse, estimularse en simultáneo.
Entrenamiento Neuro-Cognitivo Motor
Es la denominación arbitraria con la que designamos al entrenamiento unido, no desintegrado, que intenta proponer desafíos tanto desde lo perceptual (el primer acto cognitivo), lo cognitivo (resolver situaciones con compromiso del raciocinio) y motor, o sea, resolviendo áreas motoras concretas de entrenamiento deportivo.
Se proponen tareas que, aunque retrasen los tiempos de reacción, obliguen al cerebro a trabajar más, a pensar más, a decidir más y más rápido. Y tener el cerebro tan entrenado como el físico y los sistemas corporales, empieza con la consideración de que el cerebro debe pensarse como a un músculo que debe entrenar, que debe estresarse y descansar, al que debemos “llevar” al gym como al resto del cuerpo. Por eso en ediciones anteriores insistimos en entrenar TODO. Porque mañana puedo estar muy fuerte muscularmente, muy resistente desde lo cardiovascular, muy ágil desde lo corporal, pero también debo estar resistente, rápido y eficiente desde lo mental. La capacidad de hacer foco en una tarea, de reducir las interferencias o señales de baja calidad, de concentración en mantener ese foco, la capacidad de tomar decisiones, y múltiples tareas más, se desarrollan. Y si se estimula todo conectado, lo motor con lo perceptual y lo cognitivo, mucho más beneficioso.
Para abordar metodológicamente el entrenamiento Neurocognitivo Motor y poder tener la libertad de crear alternativas practicas con las múltiples herramientas que existen, debemos antes entender el pacto motor desde la Neuromotricidad, o sea, saber más de cada parte del proceso que subyace a la acción final o comportamiento. Veamos este “MENÚ DE 8 PASOS”
- Lo primero es la SENSACIÓN, proceso que se produce desde la estimulación periférica de un receptor (predominantemente la vista) y la proyección hacia áreas primarias de la corteza.
- La PERCEPCIÓN, sobre la base de los datos aportados por la sensación, el proceso perceptual permite la identificación del objeto, unificando la información provista por la sensación.
- La REPRESENTACIÓN MOTRIZ, refiere a la ocupación mental del movimiento sin la ejecución real del mismo, de manera voluntaria y que precede a la programación de este. Los procesos de atención y concentración, en este estadio son fundamentales. Nos referiremos a este en el futuro como “el diálogo interior”.
- La LÓGICA MOTRIZ, se compone de la determinación del “QUÉ” y el “CÓMO”. Por el primero entendemos el proceso de establecer una meta. El segundo, trata de describir cómo se establece esa meta.
- La TOMA DE DECISIÓN, entendido como el mecanismo a través del cual el individuo aplica su capacidad cognitiva a las necesidades que presenten las diferentes tareas motrices a desarrollar.
- La PROGRAMACIÓN NEUROMOTORA, o el armado de la secuencia de activaciones musculares, las velocidades, el orden de reclutamiento de unidades motoras o “soldados”, la frecuencia en que aparecen y los niveles de sincronización entre ellos.
- La EJECUCIÓN Y CONTROL MOTOR, Se produce el despliegue de la acción a través de las capas del área motora primaria, que previamente recibió una copia del programa motor. Las vías descendentes finalmente llegan a los músculos mediante motoneuronas.
- Finalmente, el VALOR FINAL, o sea, lo que el deportista hace, se compara contra lo que el mismo deseaba hacer. De la comparación, sale el movimiento próximo.
Eso sí, quédense tranquilos que nada hay que pensar, el cerebro lo hace sin instrucciones adicionales más que la voluntad, movida por la emoción. Tener ganas de iniciar la aventura de descubrir a través del movimiento, alcanza para iniciar este complejo proceso que acabamos de describir.
En la próxima entrega veremos aplicaciones prácticas de como estimular procesos en particular, necesarios para aumentar la posibilidad de éxito al momento de ejecutar, sea subiendo una montaña escalándola, caminándola, o de la forma que se elija. Entonces, ¿hay una forma de preparar el cuerpo y la mente para la experiencia que se quiere vivir?, por supuesto que sí, ¡lo veremos!
