Por Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline Magazine
Agradecimiento especial a Luis Jácome, biólogo y director del programa por su testimonio, y el aporte de material informativo y audiovisual.
Todas las fotografías y video, cortesía Programa de Conservación Cóndor Andino
El Programa de Conservación Cóndor Andino (PCCA), surge en Argentina en 1991 como una iniciativa tendiente a preservar y multiplicar una especie endémica en altísimo riesgo de extinción. Por aquél entonces, se sabía que la especie estaba desapareciendo en vastas áreas de su distribución originaria. Hoy, tras casi treinta años de actividad, este programa, liderado por Luis Jácome, biólogo y director del proyecto, y Vanesa Astore, también bióloga y Directora Ejecutiva del PCCA en el Ecoparque de Buenos Aires, ha logrado a través de un descomunal esfuerzo, poner en marcha un plan integral de conservación para la supervivencia de estas aves emblemáticas.
No obstante, mucho aún es lo que falta por recorrer, muy especialmente en lo que se refiere a la interacción del mismo ser humano con la naturaleza y en especial con esta especie tan representativa de nuestro continente y muy en especial de nuestras regiones montañosas, en una geografía que discurre entre la Tierra del Fuego y el extremo norte de Sudamérica, en Venezuela, donde se lo declaró extinto en 1965.
Para poder interiorizarnos de todos estos temas en particular, y muy en especial acerca de los alcances del programa, en todos sus aspectos, mantuvimos una reunión muy amena e interesante con el Biólogo Luis Jácome, presidente de Fundación Bioandina Argentina, quien muy amablemente nos puso en tema respecto a esta emblemática especie, que nunca deja de deslumbrarnos, en especial a todos aquellos que disfrutamos de la montaña, y muy en especial, de nuestra cordillera.
Lo primero que debemos destacar en este sentido, es que la especie existe exclusivamente en Sudamérica, y dentro del continente las mayores poblaciones se encuentran en la República Argentina y Chile , una especie que durante miles de años ha sido y sigue siendo considerada sagrada por los pueblos originarios.
Pero no estamos hablando de un número considerable. Para nada. Hoy, a casi treinta años de iniciado el programa, se estima en aproximadamente unos 6700 ejemplares los que pueblan nuestro continente, consecuentemente, nuestro planeta, teniendo en cuenta siempre, lo que se ha logrado recuperar en todos estos años de ardua labor.
Pues bien, arranquemos del comienzo -según nos lo indica nuestro interlocutor, Luis Jácome que nos cuenta acerca de los pilares de este Plan integral de conservación del Cóndor Andino. Ellos son cinco: un programa reproductivo, la creación de un centro de rescate y rehabilitación, la liberación y seguimiento en vida silvestre, un programa de áreas naturales protegidas y un programa educativo.
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Para entender claramente la reproducción de esta especie, convengamos de antemano que estos animales alcanzan la madurez sexual a los nueve años de vida, y cada pareja cría un solo pichón cada dos o tres años. El PCCA coordina un studbook, un registro latinoamericano de cóndores en cautiverio, que cuenta con más de 200 ejemplares en instituciones zoológicas de la región. A partir de un programa de manejo cooperativo es posible poner en condiciones de reproducción esa población y obtener pichones que pueden ser liberados en ambientes naturales. Durante la reproducción en cautiverio, se les retira el primer huevo, y al comprobar la hembra que su huevo ya no está, pone otro, y ese se lo deja para que lo críen sus padres. Por su parte, el huevo retirado se lo pone en incubadora, en el centro de incubación artificial del PCCA en Ecoparque Bs AS y cuando nace el pichón, se lo mantiene en aislamiento humano, utilizando títeres de látex que simulan ser sus padres. De esta manera, se ha logrado multiplicar la especie en cautiverio.
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La primera cría nacida con esta metodología, se obtuvo en 1993, dos años después de iniciado el programa. De esta manera, se ha llegado a un record de 70 pichones de cóndor nacidos en cautiverio.
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Luis nos hace varias aclaraciones muy importantes sobre este punto. Primero, que todos los pichones obtenidos son para ser liberados en ambientes naturales.
Otro de los pilares importantes que bien contribuyen en este aspecto son los Centros de Rescate y Rehabilitación del PCCA, donde llegaron más de 350 ejemplares a lo largo del tiempo, de los cuales, una vez recuperados, una parte, la que está en condiciones de reinsertarse al ambiente natural, se los libera, y otra, pasa a formar parte del grupo de ejemplares reproductores que permanecerán en cautiverio, debido a que han quedado imposibilitados de volver a su hábitat natural. Cuando se rescata un cóndor herido en nuestro país se le brinda en la provincia donde fue hallado los primeros auxilios y una vez estabilizado, Aerolíneas Argentinas colabora para derivarlo a tres centros de rehabilitación y cría en aislamiento humano del PCCA, uno funciona en Ecoparque Bs As, otro en Fundación Temaiken en Escobar y un tercero en San Carlos, Mendoza, bajo cuidado de SOS Acción Salvaje y Fundación Cullunche.
El tercero de los pilares del PCCA es la liberación y seguimiento en vida silvestre. Se han realizado hasta el momento 197 liberaciones en distintos puntos de Sudamérica.
Y si hablamos de geografía, es interesante ver como estábamos al momento de arrancar el programa, y como se encuentra distribuida ahora esta especie.
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En este sentido, Luis nos refiere que en el siglo XIX, cuando Darwin llegó a nuestra Patagonia, pudo divisar cóndores en una vastísima región que iba desde la costa atlántica patagónica hasta más allá de la Cordillera de los Andes. De hecho, como mencionamos anteriormente, el área geográfica de la especie, se extendía por toda la región andina hasta Venezuela, países donde ya a mediados del siglo XX prácticamente la especie había desaparecido.
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Nuestra costa atlántica, también sufrió la desaparición del cóndor ya bien entrado el siglo XIX, por distintos motivos, siendo el principal, tal como se imaginan, el mismo ser humano. Por lo tanto, el hábitat quedó reducido a las áreas montañosas de los Andes y las sierras localizadas en la región central de la República Argentina.
Producto de un arduo trabajo de reinserción, se ha logrado de a poco consolidar la presencia del cóndor en toda la franja este-oeste de las provincias de Chubut, Neuquén y Río Negro, recuperando la especie áreas donde ya había desaparecido, gracias a 57 ejemplares liberados en la costa Atlántica a partir del año 2003.
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Hoy en día encontramos poblaciones de cóndores en 14 provincias argentinas. La liberación, viene acompañada por el seguimiento del animal liberado. Esto se logra por medio de la aplicación de radio telemetría y transmisión satelital. Merece destacarse que el PCCA, con el apoyo del Goddard Space Flight Center de la NASA, fue pionero en poner a punto tecnología satelital para el seguimiento del cóndor andino en un ambiente tan accidentado y aislado como es la cordillera de los Andes. De esta manera, se puede establecer las áreas de desplazamiento de cada individuo y de esta forma, comprender cuáles son sus hábitos diarios permitiendo al programa accionar en consecuencia.
Con este sistema se puede establecer el movimiento de los ejemplares liberados por el PCCA. Particularmente, en la costa atlántica, esta tecnología e intensos trabajos de campo, permitieron comprobar la adaptación de los ejemplares liberados a su antigua área de distribución. Al seguirlos se pudo comprobar que ellos van madurando, uniendo con sus vuelos toda la región localizada entre la costa atlántica y la cordillera y que, desde 2009, crían sus propios pichones, logrando de esta forma restablecer la especie en una región donde estuvo extinta por más de cien años.
Hábitat y alimentación
El cóndor Andino es una de las aves voladoras más grandes y pesadas del mundo. Puede medir hasta 3.20 metros y pesar hasta 15 kg. Los adultos cuentan con un plumaje negro, con collar y dorso de las alas de color blanco. Los jóvenes son de color marrón ocre. A los tres años su collar se torna blanco y logran el color característico de los adultos a los 6 años.
Existe una diferenciación entre macho y hembra. El macho cuenta con una cresta, y con ojos color marrón, pesando hasta 15 kilos. Las hembras por su parte, no tienen cresta, sus ojos son rojos y no superan los 12 kilogramos de peso.
Son animales de hábitos diurnos y su actividad diaria depende en gran medida de las condiciones climáticas. Con cielo despejado, suelen abandonar sus dormideros muy temprano, aunque en días lluviosos lo hacen más tarde. Retornan a sus posaderos entre las 16 y 19 horas.
Se trata de una especie altamente sociable que se congregan en áreas llamadas dormideros o condoreras, ocupando las mejores posiciones de acuerdo a la jerarquía. Esas jerarquías suelen estar de manifiesto principalmente en esos dormideros, donde los machos de mayor jerarquía desplazan a los jóvenes o de menor jerarquía hacia otras posiciones, manteniendo ellos las mejores ubicaciones.
En lo que respecta a su alimentación, son animales carroñeros y grandes responsables de la limpieza natural, debido a su condición. Son los encargados de disponer de los cuerpos de animales muertos, eliminando sus restos y facilitando el reciclaje. De allí la enorme importancia que esta especie representa para el ciclo natural, constituyendo el último eslabón dentro de la cadena de procesos y transformaciones biológicas.
Su ausencia o disminución en la población, trae aparejados serios problemas, si tenemos en cuenta esas consideraciones.
Amenazas
Las principales amenazas para esta especie son generadas directa o indirectamente por el ser humano. La utilización de venenos, con el objeto de exterminar otras especies depredadoras del ganado, incide indirectamente en el cóndor, que consume esos restos de animales envenenados y en consecuencia, muere también a causa el mismo veneno.
También existe un concepto erróneo de especie cazadora, cuando -tal como dijimos- es básicamente carroñero, lo que ha provocado que se lo mate en grandes cantidades.
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Otro de los factores es el envenenamiento por plomo, que llega a la especie al consumir la carroña de animales muertos por el ser humano y la ingesta de municiones que quedan en la carroña.
Otros factores no menos importantes son la cacería furtiva, la colisión contra tendidos eléctricos, la disminución del alimento al reducirse la población de otras especies por parte del ser humano, y las trampas colocadas para otras especies en las cuales muchas veces suelen caer cóndores.
En este sentido, Luis nos contó algunos hechos lamentables que suelen sucederse entre los pobladores, que, en su afán por exterminar especies, como el puma, que depredan su ganado, utilizan cebos tóxicos, como por ejemplo el carbofurano, que ha sido explícitamente prohibido por el SENASA, y que -como dijimos- terminan también matando al cóndor. Ese es el caso de varios casos de muerte masiva de cóndores acontecidos durante los últimos años en Argentina, donde más de 114 Cóndores resultaron muertos, todos debido a este tipo de intoxicación.
Merece destacarse que el PCCA, junto al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Nación, con apoyo del COFEMA (Consejo Federal de Medio Ambiente) y las autoridades de ambiente de las 14 provincias condoreras, lanzó la ENCT (Estrategia Nacional contra los Cebos Tóxicos), un esfuerzo federal por abordar esta compleja problemática que pone en riesgo no solo la vida silvestre sino también la salud humana.
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En el marco de la ENCT se entregan a las autoridades de ambiente de las provincias un kit de intervención de urgencia ante casos de envenenamiento de fauna silvestre, que tiene elementos de bioseguridad para intervenir en estos casos, instrumentos para la toma de muestras y material para el saneamiento de estos peligrosos casos. La ENCT cuenta además con un programa educativo, encuestas a pobladores rurales, estudios de toxicología y programas de capacitación, con talleres de construcción participativa, donde se buscan alternativas educativas, legales y de gestión a esta grave problemática.
Por lo tanto, la educación también tiene un papel fundamental y es otro importante pilar del PCCA, tanto para llegar a la población que utiliza estos elementos, como para el público en general y muy en especial para aquella gente de montaña, a la cual va a llegar principalmente esta nota, para la cual Luis, nos ha provisto de interesantes consideraciones que deberíamos tener al momento de ir a la montaña y que van a contribuir a la supervivencia de la especie.
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Que deben tomar en consideración andinistas y montañistas Es un aspecto muy importante, que muchas veces, cuando se va a la montaña, no se tienen en cuenta, y que el simple hecho de considerarlas e informar posteriormente, podrá contribuir en gran medida a este programa.
Para ayudar a la conservación de la especie, es necesario que cada vez que vayamos a la montaña, tengamos en cuenta los siguientes consejos:
1) No dejar basura. Basura cero en la montaña. Se deben bajar todos los desechos, orgánicos e inorgánicos. El cóndor se puede alimentar de ellos.
2) Alteración de su medio ambiente. No escalar cerca de condoreras o nidos. Permanecer lo más alejado de estos lugares clave para la conservación de la especie.
3) No dejar equipo abandonado. Esto va más allá de la conservación del cóndor. Se trata simplemente de buenas costumbres para con la naturaleza.
4) No usar drones. La utilización de estos dispositivos puede alterar el estilo de vida de la especie.
5) Denunciar. De manera inmediata la localización de un cóndor herido.
6) No ofrecer alimento a ejemplares de esta especie, su condicionamiento a la presencia humana los pone en peligro.
7) Notificar la presencia de dormideros o nidos de esta especie a las autoridades de ambiente de la provincia y al PCCA.
NOTA: se realizan charlas destinadas a guías de montaña, en fechas y horarios preestablecidos. Podrán consultar acerca de ellas, en los enlaces que estamos mostrando al pie de esta nota.
SCCN Programa de Áreas Naturales Protegidas
Debido a que los cóndores tienen una capacidad de vuelo enorme, pudiendo cubrir un área de 164.000 kilómetros cuadrados en tan solo un par de meses, Luis nos cuenta que lo que hicieron, como parte del plan integral de conservación del cóndor andino, fue declarar santuarios del cóndor para la conservación de la naturaleza (SCCN), a las áreas naturales protegidas, con el objetivo que esas áreas trabajen coordinadamente, estableciendo una red de áreas protegidas para el cóndor.
En este sentido, Luis nos dice que «brindan capacitación a los técnicos y guardaparques de esas áreas naturales protegidas, para poder trabajar en la
conservación de la especie. Para ello, entre otras cosas, se hacen censos simultáneos, relevamiento de población, relevamiento de condoreras y nidos, se trabaja en educación ambiental, o sea, hacemos que todas esas áreas naturales protegidas del país, trabajen coordinadamente para la conservación de la especie».
Hasta el momento, gracias al apoyo de las autoridades de Ambiente de Mendoza y Jujuy, se han logrado incluir las áreas naturales protegidas de dichas provincias, sumando 32.000 kilómetros cuadrados al programa de SCCN. «Estamos por firmar el acuerdo con las autoridades de Ambiente de San Juan para incorporarlos al plan y en tratativas para sumar áreas naturales protegidas privadas a la red de SCCN en Argentina.
El Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) ha declarado a mediados de 2018, de interés federal a este plan de corredores biológicos para la especie.
Conclusión
Todos estos conceptos que tan amablemente Luis Jácome nos ha explicado, nos pone en tema respecto de una problemática existente, desde hace mucho tiempo, muy difícil de sobrellevar y que necesita del aporte de todos los personajes intervinientes que hemos mencionado a lo largo de la nota.
El tomar conciencia antes de realizar determinada acción en la naturaleza, respecto de las consecuencias que pudiese traer esa acción, será el primer paso con el cual todos podremos contribuir, no solo para la conservación de esta especie tan emblemática de nuestro continente, sino para todas las especies, que en mayor o menor medida, sufren con nuestra simple presencia.
El ser humano, a lo largo de la historia, desde su llegada a este continente, y también con su accionar en distintos puntos del planeta, ha logrado cambiar el estilo de vida, costumbres, hábitos y un sinfín de cuestiones, de miles de especies, por no decir de la totalidad de ellas, provocando inclusive la extinción de muchas.
Por lo tanto, esta nota, y los conceptos vertidos en ella, tendientes a contribuir con la conservación del cóndor, no aplica solo a los individuos involucrados y mencionados a lo largo de ella, nos involucra a todos, que en mayor o menor medida podemos estar en alguna de las situaciones mencionadas, o bien visitando como al pasar, algunos de los santuarios establecidos para esta especie.
Y para finalizar, hago incapié en un concepto muy importante: las buenas costumbres para con la naturaleza, es responsabilidad de todos, porque en mayor o menor medida, afectarán a todos los seres vivientes que la habitan, y más aún a las especies más comprometidas, como el cóndor.
Sitios web de referencia:
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