Neurociencia – Parte 3 de 4
Así es, lo deciamos en la pasada edición, que podemos asegurar que entre un acto perceptivo (que no deja de ser una actividad mental) como es el que sobreviene al «ver» y la propia acción o acto motor, en el camino hay un acto cognitivo o tarea cognitiva. Hay una toma de decisión, entonces el ordenamiento sería:
- Percepción – Lectura
- Cognición – Toma de Decisión
- Acto Motor o montaje de la acción seleccionada entre varias.
Hay 3 grandes procesos y varios sub procesos que mediatizan o explican el acto motor en su conjunto. Esto se estudia cuando profundizamos en textos sobre la motricidad humana. En el primer proceso, la percepción, ya mencionado en la edición de Julio, decíamos que percibir implica procesos muy específicos, no solo el hecho de «ver» e «interpretar» en base a lo ya conocido o vivenciado o sentido como experiencia. Mecanismo muy entrenable ya sea de modo vivencial, tratando de encontrarse en la práctica con escenarios similares a los del desafio, reto o competicion, sino tamien de modo virtual que es una forma complementaria. Lo virtual remite a imágenes, desde fotografias o videos, a conversaciones con expertos más allá de nuestro propio mentor, instructor o guia quien es el encargado de diseñar el plan de preparación y de performance o actuación. Y ni que mencionar que las más de 10 capacidades visuales (ver propuesta de Lluisa Quevedo, especialista española en entrenamiento visual) son absolutamente entrenables y modificables. Entrenar el órgano inicial del proceso (los ojos) y mantenerlos sanos, es el primer paso para armar el buen acto motor. Entrenar la visión es entrenar músculos y sus funciones. El entrenamiento visual puede comenzar frente a una computadora, pero paulatinamente el entrenado va ganando nivel, debe pasar al ámbito del gimnasio, de modo de empezar a conectar lo visual con la acción y asi entrenar la visión y provocar sobrecargas sensoriales junto al entrenamiento de los músculos del resto del cuerpo, esos encargados de la acción motora. El paso siguiente es intentar llevar el entrenamiento al propio escenario de performance. Integrando finalmente lo perceptivo con lo cognitivo-motor. O sea, lo visual con lo perceptual y ésto con la toma de decisiones para la posterior acción. Y la cuestión no se queda por allí ni mucho menos porque el cerebro no descansa. O está trabajando o esta limpiándose durante el sueño, pero no para. Y esto último es para otra entrega, a futuro. Por otro lado y en paralelo, el cerebro tiende a relajarse cuando la supervivencia no peligra o no lo parece, con lo que existe la necesidad de aumentar el tiempo de atención y concentración de manera intencionada (esto es más entrenamiento mental, claro!). Y esto nos lleva a la necesidad de pensar en los pasos previos al entrenamiento de las capacidades mentales, que es sinónimo de hablar del desarrollo de las funciones ejecutivas superiores al mas alto nivel, para luego trabajar las capacidades mentales específicas de la performance o reto.
Cerremos el proceso de Toma de Decisión de forma simple, en la base de este proceso y como sustento aparecen dos elementos. Primeramente el desarrollo de las Funciones Ejecutivas Superiores, capacidades entrenables desde edades tempranas pero que se estimulan durante toda la vida con juegos por ejemplo como el ajedrez. En segundo lugar y tan importante como lo anterior son las experiencias vividas durante la etapa de aprendizaje, incluidos los errores cometidos, de los cuales se aprende, y de forma muy significativa.
Sea una toma de decision simple (lo que manda el sentido comun) o compleja (cuando se abren posibilidades no esperadas, el proceso es racional, mas o menos consciente, pero siempre racional y por ende entrenable.
Finalmente y para hacer esto mas entretenido y complejo como realmente es, la Toma de Decisión también viene determinado por el impacto que las emociones tienen sobre nosotros, inclusive a cada momento.
