El valor de la evaluación médica previa y durante la práctica de estas actividades
La participación en actividades de montaña (andinismo, trekking, sky de travesía) entre otras, induce una serie de mecanismos de adaptación cardiorespiratorios, que en individuos predispuestos puede llevar al desarrollo de patologías de altura, así como también a generar eventos cardiovasculares de distinta magnitud, sin duda el más temible la muerte súbita.
Por esto cabe destacar el valor de la evaluación médica previa y durante la práctica de estas actividades de alta exigencia.
La exposición a la denominada hipoxia hipobárica (menor presión parcial de oxígeno en el aire inspirado se manifiesta principalmente a partir de los 2.500 msnm, donde además tenemos aire frio y una menor humedad ambiental. Esto acompañado de un aumento en el gasto cardíaco, a expensas fundamentalmente del incremento en la frecuencia cardíaca y presión arterial, como también un estímulo del centro respiratorio e hiperventilación. En una segunda instancia los mecanismos de adaptación normales a la altura llevan luego de la primera semana a un aumento en la producción de eritropoyetina e incremento en el número de glóbulos rojos.
Si analizamos la creciente participación en actividades de montaña, para dar algunos números citamos
por ejemplo, Argentina donde existen unos 10 centros de esquí, con alturas entre sus bases y cumbres de 1.000 a 2.000 metros sobre el nivel del mar (msnm), mientras que en la provincia de Mendoza hay centros que llegan a los 3.400 msnm. En la temporada 2010, 200.000 personas pasaron por esos centros de deporte invernal.
Con respecto al andinismo (alpinismo en Europa) tengamos presente que la cordillera de los Andes tiene una extensión de unos 7.240 km a lo largo del continente americano, con montañas entre los 2.000 y casi 7.000 msnm, constituyendo lugar emblemático para la práctica recreativa y deportiva del montañismo.
En la provincia de Mendoza, Argentina el Parque Aconcagua, recibió entre el 2001 y 2012 un total de 42.731 deportistas con el objetivo de Ascenso al Cerro Aconcagua (6959 msnm), se registraron 33 muertes (tasa de mortalidad del 0,77 por 1.000), el 12,1% fueron muertes súbitas.
En términos del estrés generado por altura, se han definido, por su efecto en la función cardiorrespiratoria y riesgo de patologías de altura (mal agudo de montaña, edema pulmonar y edema cerebral) tres niveles de altitud: baja: hasta 1.500 msnm; alta 1.500 a 3.500 msnm, muy alta 3.500 5.500 msnm y extrema > 5.500 msnm. Siendo el riesgo mayor a alturas elevadas por encima de los 5.500 msnm.
Aspectos fisiológicos
La respuesta cardiovascular inicial ante la exposición aguda a la altura se caracteriza por un incremento del volumen minuto cardíaco (producto de volumen sistólico por la frecuencia cardíaca), aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial sistémica un 20% respecto al basal.
La presión en la arteria pulmonar aumenta también se eleva.
Además, el frio produce vasoconstricción periférica, incremento de la presión arterial
sistólica y diastólica, vasoconstricción coronaria (arterias que irrigan al corazón) lo cual constituye un factor a considerar en deportistas con patologías coronarias estables previas.
Recomendaciones
Es fundamental en individuos asintomáticos con antecedentes o factores de riesgo cardiovascular el screening sistemático, en busca de cardiopatía isquémica silente (obstrucción coronaria).
Siendo fundamental en el control cardiológico el interrogatorio sobre síntomas de alarma (dolor torácico, desmayos y falta de aire excesiva ante el esfuerzo), como el examen físico, cifras de tensión arterial, auscultación cardíaca y pulmonar. Disponiendo en la actualidad de técnicas diagnósticas preventivas no invasivas como: electrocardiograma, ergometría y ecocardiograma Doppler entre otras.
Hipertensión arterial sistémica
La prevalencia de Hipertensión en altura es de alrededor del 20%.
Los pacientes con Hipertensión leve a moderada presentan un leve incremento de su presión arterial, sin evidencias de complicaciones mayores.
Es fundamental considerar la ingesta y el contenido en sodio en los alimentos liofilizados que se consumen en expediciones de montaña.
Los pacientes hipertensos deben monitorizar su presión arterial durante el ascenso a la altura y tener previsto un plan de medicación de contingencia (probablemente requerirán al menos un ajuste de la dosis del antihipertensivo la primera semana de exposición a la altura).
La exposición a alturas inferiores a los 3.500 msnm en pacientes con enfermedad coronaria crónica estable, función ventricular izquierda normal, capacidad funcional adecuada a la edad hallazgos demostrables por prueba ergométrica y ecocardiograma Doppler, es aceptablemente segura.
En el esquí de descenso, los factores de riesgo para un evento coronario agudo son el infarto previo, la falta de acondicionamiento, la actividad física no habitual en los primeros días de exposición y las inadecuadas hidratación e ingesta calórica.
Los pacientes con angina crónica (dolor opresivo retroesternal al esfuerzo) estable deben ser advertidos que la exposición aguda a la altura puede generar síntomas a esfuerzos menores que a nivel del mar o mayor número de episodios.
En pacientes con enfermedad coronaria, se recomienda no exponerse a altitudes superiores a los 4.500 msnm.
Insuficiencia cardíaca
Los pacientes con insuficiencia cardiaca diagnosticada, de diferente causa son especialmente susceptibles a los cambios fisiológicos que se producen ante la exposición a la altura.
Se recomienda no superar los 3.500 msnm con ejercicios de baja intensidad, como caminatas.
Valvulopatías
Las estenosis o insuficiencias leves de cualquier válvula no impiden realizar actividades de altura.
Las restricciones se relacionan con grados moderados o más de severidad.
Turismo hasta altura que no supere los 3.500 msnm con ejercicio no mayor que caminatas, en pacientes asintomáticos.
Cardiopatías congénitas no tratadas
Se han descripto asociaciones entre el edema agudo de pulmón de altura y el foramen oval permeable o cualquier cortocircuito intracardiacos, por el incremento exagerado en las presiones pulmonares.
Se desaconsejan las actividades de altura sin el consentimiento del especialista.
Hipertensión pulmonar
Turismo a baja altura sin ejercicio mayor que caminatas en pacientes con hipertensión pulmonar leve, asintomáticos al esfuerzo a nivel del mar.
Arritmias
La activación simpática (sistema nervioso autónomo), la alcalosis (trastornos del medio interno) , la isquemia miocárdica (insuficiente aporte de oxígeno al musculo cardíaco) y el ejercicio intenso son reconocidos desencadenantes de arritmias ventriculares.
Es recomendable establecer una estratificación de riesgo similar a cualquier sujeto a nivel del mar.
Las actividades pueden autorizare en deportistas sin cardiopatía estructural con extrasistolia ventricular o supraventricular aislada en reposo, que desaparece o no se incrementa con el ejercicio.
Marcapasos (MP) y cardiodesfibriladores implantables (CDI)
Es muy escasa la experiencia con marcapasos y cardiodesfibriladores en altura.
No son convenientes los deportes con probabilidades de traumatismos
(esquí).
No se han encontrado cambios el normal funcionamiento de marcapasos en alturas simuladas y en hipoxia hipobárica., sin embargo, sí se han observado daños en cables y/o generadores a consecuencia de traumatismos provocados por la acción mecánica de mochilas o cargas que ejercen presión en la zona del implante, así como cambios de frecuencia cardíaca ocasionados por la presión sobre el
Conclusión
Sin duda las actividades de montaña son apasionantes, pero este padecer etimología de la palabra pasión, nos debe mostrar la vital importancia del aparato cardiovascular en una práctica segura del montañismo en sus diversas formas.
Sin olvidar que esta guía como tal, no reemplaza y evidencia la importancia de la Evaluación Cardiológica profesional como medida de seguridad.
