Neurociencia – Parte 1 de 4
Hablar de Neurociencia (sin la letra «s» al final) es mencionar una ciencia de edad mayor que tiene como objeto el estudio del sistema nervioso. En especial del cerebro, pero no exclusivamente. Poniendo foco en la estructura, la función, el desarrollo, la química, la farmacología y algunos estados patológicos.
Las Neurociencias, más nuevas que su hermana mayor ya que nacieron el los años ´60 casi junto a la psicología deportiva, son un «conjunto de ciencias que tienen por objeto investigar el sistema nervioso en su conjunto y, a la vez, centrar dichos estudios en determinar como se relacionan con la conducta y el comportamiento. Es un enfoque de conjunto que incluye el análisis de tres procesos, mentales, emocionales y comunicacionales» (Mario Vestfrid).
A decir de Agustín Ibáñez y Adolfo García, han llegado para quedarse porque «con los beneficios de la síntesis y los escándalos que produce la omisión, diremos que las neurociencias son una empresa científica que explora la organización y estructura del cerebro y lo que éste produce».
A partir de compartir esta mirada de quienes estudian y crean Neurociencias, permitanme un aporte. En el campo deportivo que es donde más me desenvuelvo, la mayor utilidad pasa por la posibilidad de un nuevo enfoque. La posiblidad de mirar lo de siempre, por ejemplo un atleta en movimiento, y ver algo más, y tratar de mejorar la propuesta a partir de esta forma diferente de mirar. Es claro que nos referimos a los procesos mentales que subyacen a la acción.
Podriamos decir que conocimientos iniciales del orden anatomo-funcionales del sistema nervioso y particularmente de cerebro y posteriormente conocer lo que este produce durante la práctica deportiva, abren una posibilidad infinita para trabajar con los procesos cognitivos y emocionales presentes en el deportista, aunque la mayoría de los coaches y preparadores físicos no reparen en ellos.
Conocer Neurociencias llevará casi obligadamente a proponer entrenamiento, promover hábitos y analizar aspectos de la alimentación y del descanso, todos ellos integrados con un sentido final, ser mejor que uno mismo cada día, ser la mejor versión de uno.
Y ya que mencionamos «integración», quizás sea esta la mayor y mas novedosa posibilidad que se abre al momento de plantearse un desafío nuevo, sea entrenarse, competir, o iniciar un nuevo reto, el de hacer una tarea donde los desafíos sean tanto físicos, técnicos, tácticos o cognitivos y mentales o de gestión de emociones.
Pensemos, cualquier desafío deportivo por delante, seguramente requerirá de una básica preparación física a la medida del reto o prueba, ya que de inicio esto es prudente. Pero durante la práctica de los ejercicios, me pregunto, por donde andan los pensamientos?, porque no dirigirlos?!, conducirlos con la intención de integrar agregando conceptos tácticos referidos a la forma que desarrollaremos el desafío. Es posible? Y si ademas tomamos una emoción (el miedo, por ejemplo) o sentimiento (la ansiedad) y la vamos también trabajando en simultáneo a la realización del ejercicio.
Poner al deportista en «escenario» simulado podría lograrse a partir de integrar todas las áreas de la preparación deportiva, lo físico, lo táctico, lo técnico y lo mental, tratando de «vivir» situaciones especiales que nos preparen para retos futuros. Evidentemente nada reemplaza a la circunstancia de rendimiento o prueba, pero podemos tratar de generar en el cerebro respuestas que integren lo perceptivo, lo cognitivos y lo mental.
Les dejo la idea, cerrará como propuesta cuando desarrollemos los múltiples temas que implican la preparación para una prueba deportiva, desde el enfoque de las neurociencias.
