Fotos Jon Sanz Guías de Montaña.
Noel. Como consumidor de varias modalidades en el medio natural, veo en bastantes ocasiones, una falta de coherencia y de preparación bastante alta. ¿Crees que falta formación en España?
Jon. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo tengo la misma percepción. Sin embargo, creo que, más que falta de formación, lo que verdaderamente hay es falta de cultura de formación. Es decir, en España o bien creemos que no es necesario formarse de manera efectiva o bien no queremos (o no podemos) hacerlo. La formación efectiva requiere tiempo, paciencia y dinero, y creo que estas tres cosas son bienes escasos. En general tenemos unas vidas muy ajetreadas y para aprender a hacer montaña hay que dedicarle un tiempo y un esfuerzo. Hay que saber moderar nuestras actividades para crecer en el deporte de montaña de manera lenta, progresiva, y eso, justamente, es lo opuesto a los valores en alza que tenemos en la sociedad: resultados rápidos e inmediatos para, a ser posible, colgarlos en las redes sociales y ´fardar´ con los amigos. Si, además, como hemos dicho antes, el dinero es escaso, pues el resultado es una comunidad montañera muy activa y prolífica, pero sin procesos de aprendizaje en conocimientos técnicos.
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Noel. En los últimos meses, España se ha sumido en una crisis sanitaria sin precedentes. Las agendas de todos han desaparecido. Las empresas de guías de montaña, han sido, al igual que el turismo, las grandes perjudicadas. ¿Cómo os va a afectar a corto plazo este parón?
Jon. El parón ha sido en seco. El día 14 pasé de estar a pleno rendimiento (con el programa cerrado para muchas semanas) a recluirme en mi casa para no salir más que al supermercado y a tirar la basura. Como tu bien dices, la agenda ha desaparecido. Hemos tenido que anular todas las salidas programadas, afrontado las devoluciones de lo pagado, y todas las propuestas para las próximas semanas han quedado canceladas o pospuestas. A corto y a medio plazo, mientras haya esta incertidumbre tan alta (vinculada a las fases de desescalada) va a ser difícil volver a trabajar con normalidad. El trabajo de los guías está vinculado al turismo y, mientras no sepamos ni cuándo ni por donde nos vamos a poder mover, va a ser difícil planificar algo. Además, también estamos condicionados por lo que pase con otros servicios vinculados, como la apertura de los alojamientos utilizados por los montañeros para la logística de viaje relacionada con sus aventuras, como albergues, refugios y hoteles. Para quienes también trabajamos con grupos extranjeros todo queda paralizado a la espera de que se vuelvan a abrir las fronteras. El perjuicio económico a corto y medio plazo para el colectivo de profesionales del sector es inmenso. Básicamente estamos en paro y, francamente, no sabemos cuándo vamos a volver a poder trabajar con normalidad.
Noel. ¿Hay un plan? Es decir, ¿la Asociación Española de Guías de Montaña, tiene algún plan?
Jon. Desde mi punto de vista, la Asociación Española de Guías de Montaña ha demostrado, una vez más, su inoperatividad. Mi impresión es que, durante las primeras semanas, se perdió la oportunidad de hacer cosas. Se dejó pasar el tiempo haciendo muy poco (o nada) y es ahora, tras las críticas de algunos socios, que han empezado a moverse. Por tanto, ahora hay una especie de plan, muy tímido y limitado, pero hay acción. Otra cuestión es si las medidas y líneas de trabajo que se están tratando de aplicar sean más o menos oportunas. Por otro lado, la Asociación Nacional de Empresas de Turismo Activo (ANETA), a la cual está asociada la AEGM, está trabajando en un documento para la vuelta a la actividad de las empresas de turismo activo, proponiendo una serie de protocolos y buenas prácticas a aplicar por las empresas con sus clientes y trabajadores. He leído el documento y me parece bastante razonable. Son medidas de higiene, distanciamiento y autoprotección que tratan de dificultar el contagio.
Por supuesto, hasta el mejor plan que podamos presentar las diferentes asociaciones profesionales está pendiente de la aplicación del plan de desescalada gubernamental, que es por fases y condicionado. El Turismo Activo estaría, en teoría, permitido ya desde la fase 1, para grupos reducidos, y que se irán ampliando en las sucesivas fases. Sin embargo, mientras no haya movilidad interprovincial veo poco viable que el sector pueda operar con normalidad dentro de los márgenes de rentabilidad.
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Noel. He leído que, en la primera parte de esta desescalada, según el BOE y el CSD, casi todo va enfocado al mundo de las carreras y en desplazamientos cortos. De la montaña más pura, no dice aún nada… ¿qué opinión le merece?
Jon. Cierto es que el «Plan para la transición hacia una nueva normalidad» presentado por el gobierno no habla, de manera expresa, del deporte de montaña. No esperábamos otra cosa de un plan general para todo el país y que, por tanto, no puede recoger toda la casuística. Sin embargo, sorprendentemente, sí que se hace mención expresa al «turismo activo y de naturaleza» en el Anexo II del citado documento (sobre la previsión orientativa para el levantamiento de las limitaciones de ámbito nacional establecidas en el estado de alarma). Primeramente, habría que preguntarse si el concepto de ´turismo activo´ al que se refiere el anexo es el de actividades de deportes en la naturaleza y/o aventura en sentido amplio o bien hace referencia (en un sentido más limitado) a servicios deportivos profesionales de turismo activo. No queda claro. No es lo mismo que las previsiones del plan se refieran al turismo activo a nivel genérico, es decir, a nivel de la práctica deportiva general, o que solo haga referencia a la prestación de servicios profesionales. Hecha esta aclaración decir que ya, desde la fase 1 (con carácter general a partir del 11 de mayo) se permitiría la práctica deportiva de ´turismo activo y de naturaleza´. Por tanto, se podría salir a la montaña a realizar nuestras actividades y salidas, sin especificar si puede ser a título privado o bien para las empresas de turismo activo. Sí que se explica, en todo caso, que los grupos serán reducidos y que, progresivamente, se podrán ir ampliando.
Por otra parte, el pasado 3 de mayo se publicó la orden SND/388/2020 donde se regulaba, entre otras cosas, la práctica deportiva para deportistas profesionales, de élite y deportistas federados (Capítulo III). Según la norma, los deportistas de élite y profesionales podrán entrenar su deporte de manera individual, atendiendo a las medidas higiénicas y de distanciamiento, al aire libre, dentro del límite provincial, acudiendo libremente a los espacios naturales en donde desarrollar la actividad deportiva, sin límite temporal ni franjas horarias. Los deportistas federados no profesionales podrán practicar su deporte dentro de los horarios establecidos por la orden anterior (sobre la práctica deportiva general y paseos), pero pudiendo usar las dos sesiones de entreno (por la mañana y por la tarde). Tienen que seguir circunscritos al límite municipal, entrenando al aire libre, de manera individual y con medidas de distanciamiento.
Se especifica, también, que podrán acceder libremente a los espacios al aire libre para la práctica de su deporte, pero, al contrario que lo que específica para los deportistas profesionales, nada dice sobre la posibilidad de desplazarse en vehículo privado o transporte público para acceder a los espacios de la práctica deportiva, quedando este punto -a fecha de hoy- abierto a la especulación. Como siempre, la legislación está llena de lagunas e, incluso, contradicciones, no viniendo a aportar soluciones a corto plazo. Siendo el deporte de la montaña (a pesar de su reciente gran popularidad) un deporte marginal y minoritario, no podemos esperar que, ahora, los legisladores se acuerden de nosotros en momentos de crisis. Tendremos que seguir la estela de otras modalidades deportivas más populares.
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Noel. No suelo preguntar sobre temas políticos, pero en realidad, hoy día y con lo que está por venir económicamente hablando, es necesaria, ¿Ves a este gobierno revertir la catástrofe económica?
Jon. La debacle económica es inevitable. Vivimos en un país que tiene grandes deficiencias estructurales. Por un lado, dependemos muchísimo del turismo, lo cual trae dinero, pero es un sector que da poco valor añadido (especialmente si lo comparamos con el valor añadido y productividad de otros sectores, como la tecnología o industria). Por otro lado, el sistema político es costoso y está sobredimensionado. La corrupción en los estamentos del poder ha sido generalizada durante muchísimos años. Y, a nivel particular, la defraudación fiscal está, aún, muy generalizada. Todos estos lastres han impedido que, desde la salida de la anterior crisis (último trimestre del 2014), tanto las cuentas públicas como los trabajadores y pequeños empresarios hayamos podido crear un ´colchón´ bien mullido para poder soportar, ahora, una crisis de estas dimensiones.
A partir de este momento los profundos desequilibrios generados (gasto/déficit público, aumento de la deuda pública, bolsas de desempleo y pobreza, desintegración del tejido de pequeñas empresas, etc…) pueden ir desestabilizando aún más lo público y lo privado hasta puntos muy peligrosos. En este punto no creo que haya ningún gobierno (del color que sea) que pueda parar la ola de acontecimientos que nos esperan. Lo más que se podría esperar es que tratasen de mitigar al máximo las terribles consecuencias y que se esforzara por tratar de reactivar la economía y las empresas. Más tarde habría que plantearse la remodelación del modelo productivo del país, los grandes cambios estructurales y sociales del país para que, si algo parecido a esto volviese a ocurrir, estuviéramos mejor preparados.
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Noel. Ya por último, ¿crees que después de que todo se estabilice, volverá todo a ser igual en vuestro sector?
Jon. Para nada. Las cicatrices del sector quedarán durante un buen periodo. Muchos compañeros tendrán que dedicarse a otra cosa y no volverán a un sector ya de por sí difícil. Algunas empresas de turismo activo y agencias cerrarán para no volver a abrir y habrá una dispersión tras la que quedemos unos pocos. Y, para los que quedemos, nos costará unos cuantos años volver a los niveles de rentabilidad pre-crisis, especialmente si el miedo a posibles rebrotes y el paro se instala entre nosotros. Queda por ver qué pasará con los refugios de montaña, cuyas características de servicio son especialmente sensibles en un escenario como el actual. Igual muchos refugios podrán abrir, pero con aforos muy limitados e importantes cambios en las condiciones de la prestación de servicios.
Y, aunque pueda parecer contradictorio, preveo una subida generalizada de los precios de todo, de los refugios, de los servicios de guía, etc… Por un lado, si una cosa nos ha enseñado esta crisis, es el valor de todo aquello a lo que antes dábamos poco valor (las cajeras de supermercados, los reponedores, los cuidadores sociales y auxiliares sanitarios, los peluqueros, los carteros y trabajadores de paquetería,) y nos ha enseñado que aquellas cosas que nos rodeaban eran auténticos servicios de lujo: el tomarse un café en una terraza, o una caña con amigos en un bar, el dar un paseo por la naturaleza, el espacio libre sin aglomeraciones, el silencio de las calles sin tráfico,… Todo ha recuperado el valor que realmente tenía y que la cotidianidad que traía el día a día (y, también, porque no admitirlo, un poquito de mezquindad por nuestra parte) había hecho que lo devaluásemos. Creo que si ésta crisis trae algo positivo será la recuperación del valor de las cosas.
Agradecimientos a: Jon Sanz Guías de Montaña.
