Por Carlos Eduardo González | Redacción Alpinismonline
En las puertas de una nueva temporada, las expediciones van comenzando a llegar
poco a poco al escenario de operaciones, como todos los años, al finalizar
el mes de marzo, y este 2017, no es la excepción.
Según informa en los últimos días el diario local nepalí
the Himalayan Times, aproximadamente unos 600 montañistas se darán
cita en esta temporada intentando llegar a la cumbre de la montaña mas
alta del planeta, el Monte Everest, en concordancia con los permisos otorgados
con ese fin.
En este sentido, estuvimos relevando las principales expediciones que se darán
cita, no solo en el Monte Everest, sino que también en otros ochomiles
no menos relevantes.
Y precisamente si de relevancia se trata, vamos a ir mencionando algunas de
las expediciones que -a sabiendas de su dificultad- estimamos como las mas atractivas
e importantes para esta primavera que está recién en sus comienzos.
Ueli Steck y la travesía Everest-Lhotse
El fortísimo alpinista suizo intentará esta primavera un reto
considerado como uno de los más complejos que vamos a encontrar, la travesía
Everest-Lhotse sin la utilización de oxígeno suplementario.
El suizo vuelve al Everest después de cuatro años, luego del
desagradable episodio de 2013, cuando junto a Simone Moro y y el británico
Jonathan Griffith, protagonizaron un incidente con un grupo de sherpas en el
campo 2. En esa oportunidad, los sherpas estuvieron a un paso de agredir a los
alpinistas cuando les prohibieron utilizar las cuerdas fijas por ellos montadas
y confundieron una actitud de Steck como provocación.
Respecto a la travesía, se trata de una idea de Anatoli Brukeev, Simone
Moro y Denis Urubko pero nadie hasta ahora, ha logrado concretarla, y mucho
menos sin la utilización de oxígeno suplementario.
En esta oportunidad, Steck irá acompañado de su joven amigo Tenji
Sherpa, de 25 años, pero que ya cuenta con ascensos sin oxígeno
suplementario, por ejemplo al Everest.
Logicamente que el objetivo cumplido dependerá de las condiciones climáticas,
pero la idea es acceder por la arista oeste hacia la cumbre del Everest, desde
allí descender hacia el collado sur por la ruta habitual y encarar el
Lhotse, y luego el descenso por la via normal. De esta forma no se atraviesa
por el mismo camino en ningún tramo de toda la travesía.
Simone Moro intentó este proyecto en cuatro oportunidades, sin lograr
el éxito, acompañado, primero por el gran Anatoly Boukreev, luego
Denis Urubko en dos oportunidades y finalmente con el propio Steck. Veremos
ahora si el suizo logra finalmente este interesante objetivo.
Everest
Por su parte, el catalán Ferran Latorre, va por su 14×8000. Lo hará
a través de la ruta del collado norte acompañado por el austríaco
Hans Wenzi, y también, por confirmar, Horia Colibasanu. El intento se
hará sin la utilización de oxígeno suplementario. También
por la misma ruta, Kilian Jornet intentará nuevamente el Everest luego
de su intento fallido del año anterior.
Dentro de un panorama que ya se prevée como multitudinario, es también
de destacar el intento de los eslovacos Vladimir Strba y Zoltan Pal, que harán
el intento a través de una ruta con muy pocos antecedentes: la ruta británica
a través de la arista suroeste, ruta que intentaron el año anterior
y debieron ser rescatados. Vuelven entonces con ese tema pendiente.
´Destacamos también el intento del argentino Ricardo Birn, oriundo
de la provincia de Córdoba, que se encuentra encuadrado dentro de su
proyecto personal de siete cumbres. De lograrlo, alcanzaría su sexto
logro, quedando pendiente el Monte Vinson en última instancia. Ricardo
esta partiendo al momento del cierre de esta nota rumbo a Nepal, donde coincidirá
con otra latinoamericana, la mexicana Viridiana Alvarez, que también
hará su intento en el techo del mundo.
Para finalizar con el Everest, tres expediciones mas: Eddie Bauer, Adrian Ballinger
y Cory Richards, de Estados Unidos, en su proyecto fotográfico EverestNoFIlter;
Tyler Armstrong, estadounidense y Dor Geta Popescu de Rumania, ambos de 13 años,
buscando el record de edad en la montaña más alta del mundo.
Annapurna
Esta temporada, el Annapurna, la décima montaña más alta,
tendrá también su protagonismo, ya que a ella llegarán
Alberto Zerain por un lado, y los italianos Romano Benet y NIves Meroi.
Zerain estará acompañado por el joven alpinista Jonatan García,
natural de Barakaldo. En esta oportunidad Juanito Oiarzabal no será de
la partida. Aún se está recuperando de una reciente operación
de rodilla y de los problemas pulmonares que sufrió el año pasado
en el Dhaulagiri. En cualquier caso, el Annapurna no estaba en la lista de Oiarzabal,
pues ya tiene dos ascensiones previas a esta montaña.
Así, esta vez sin Oiarzabal, será Zerain el encargado de apuntarse
el Annapurna para el proyecto que patrocina Saunier Duval. La expedición
comenzará el próximo domingo día 2, cuando ambos partan
hacia Katmandú. Desde allí, tras hacer las gestiones pertinentes,
se desplazarán en autobús hacia la localidad de Pokhara, donde
da comienzo el trekking que conduce a la región de los Annapurnas.
Espera alcanzar el campo base de la cara norte, a 4.192 metros, hacia mediados
de mes, y ponerse a trabajar inmediatamente en la vía. Para su intento,
Zerain prevé utilizar la ruta alemana, algo menos peligrosa que la normal
francesa, aunque la elección final dependerá del estado en el
que encuentre la montaña.
Si todo sale como está planeado, debería hacer cima en torno
a la primera semana de mayo. Sería el décimo ochomil para Alberto
Zerain, que espera poder participar en otras dos expediciones este mismo año.
El Annapurna es una montaña famosa por muchos motivos. Fue el primer
ochomil en ser escalado, en 1950, por los franceses Maurice Herzog y Louis Lachenal,
que además lo lograron al primer intento, algo que no fue posible en
ningún otro ochomil.
Sin embargo, él rápido éxito de los franceses no fue más
que un espejismo, pues a continuación debieron afrontar un dramático
descenso que dejó bien claro algo que luego se ha confirmado una y otra
vez: que el Annapurna es el más peligroso de los catorce ochomiles. Actualmente
las estadísticas le atribuyen una siniestralidad de en torno al 40%,
razón por la cual cuenta con muchos menos intentos que el resto de montañas
que superan la cota mágica de los ocho mil metros. Esto lo ha salvado,
de momento, de la masificación que sufren otros ochomiles.
Se trata de una montaña con dos vertientes bien diferenciadas. La cara
sur es increíblemente escarpada y técnicamente complicada, y en
ella se concentran algunas de las rutas más difíciles del mundo.
Su cara norte, en cambio, es técnicamente más sencilla, pero en
ella los riesgos objetivos que los alpinistas deben asumir son muchísimo
mayores que en la mayoría de los demás ochomiles. Se trata de
una vertiente muy fragmentada, salpicada de seracs y en la que las avalanchas
son extremadamente frecuentes.
Es precisamente este riesgo objetivo el que ha hecho decantarse a Zerain por
la ruta alemana, una variante de la normal francesa de 1950, en la que el tramo
más peligroso y expuesto a avalanchas se reduce considerablemente, sin
que por ello el resto de la ruta pueda considerarse segura.
Dhaulagiri
Aquí estará -de hecho, ya ha iniciado su expedición- el
español Carlos Soria, en su anteúltimo peldaño de su proyecto
14×8000.
Hace menos de un año, alcanzaba la cima del Annapurna y se quedaba a
solo dos pasos de la hazaña que persigue desde hace casi tres décadas.
Desde que logró ascender su primer «ochomil» en 1990, el alpinista
español comenzó una carrera contrarreloj que le ha llevado de
cumbre a cumbre, acumulando «ochomiles» sin importarle el paso del
tiempo. Todos, menos el Shisha Pangma y el Dhaulagiri, las dos cimas que se
le resisten y que el abulense confía en poder añadir a su colección
antes de que el cuerpo diga basta.
Kangchenjunga
Finalmente nos encontramos con el Kangchenjunga, el tercer ochomil, donde concurrirán
nada menos que Simone Moro y Tamara Lunger.
Hace poco más de un año, Simone Moro y Alex Txicon, alcanzaron
la cima del Nanga Parbat, en su primera ascensión invernal.
El 20 de febrero, en una entrevista con un diario italiano, Simone Moro hablaba
acerca de su nuevo reto: «Voy a estar en abril-mayo en Nepal, para un gran
proyecto, tan importante como el Nanga Parbat. Y allì estaré con
Tamara Lunger …. Es una montaña que aún no he hecho .. Y es
alta … muy alta». Se trataba del Kangchenjunga. Bien por Simone.
