Por Simone Moro – Jueves
20 de Enero de 2011 – Del blog de Simone Moro
"Hemos
pasado tres días y dos noches muy difíciles en la montaña.
Acabamos de completar una etapa muy importante y exigente. Tanto Denis como
yo (Cory estaba en el BC por una pequeña enfermedad, aunque ya repuesto)
teníamos planeado llegar al campo de los 6500 m, pero nunca imaginamos
que tendríamos que nadar durante ocho horas en la nieve para solo ganar
250 metros. Debimos cavar una zanja de dos kilómetros para llegar allí.
El
principal peligro está en las grietas ocultas bajo la nieve, que es barrida
constantemente por el viento. El camino es impredecible. En una oportunidad
estabamos en una superficie de hielo del tamaño de una cancha de tenis,
en un momento determinado, todo se desplomó a tan solo 50 centímetros
de nuestra posición. Di gracias a Dios, habíamos quedado sobre
un puente de hielo.
En
la primera noche a esa altura, la temperatura alcanzó los 40ºC bajo
cero. La segunda 43. Despues de esa lucha de ocho horas en la nieve que les
acabo de relatar, completamente vestido y en mi saco de dormir, el frío
se hizo sentir igual.
Hoy
Denis y yo fuimos caminando sobre la huella de ayer y todo fue mas fácil.
Ahora las grietas son visibles. Bajaremos ahora nuevamente al campo base que
está a 5000 metros. Será mucho mas fácil con la huella.
En el base tenemos pensado descansar durante unos tres días, para luego
volver a tomar la ruta hacia arriba, ya con Cory acompañandonos."
…
Esto nos habla un poco acerca
de porqué nunca ninguno de los cinco ochomiles del Karakoram fue conquistado.
Muchas expediciones a lo largo de la historia han intentado esta verdadera hazaña.
Preguntémosle sino a los polacos y su eterno delirio por el Nanga Parbat
invernal. Si a 6500 metros hay que soportar una temperatura de 43ºC bajo
cero, que nos queda entonces para los 8000 metros.
Hace algunos meses publicamos
un artículo acerca del K2 y las causas que hacen de su peligrosidad.
Una de esas causas es precisamente el frío extremo debido a su posición
geográfica. Los nueve ochomiles del Himalaya fueron conquistados en invierno.
Los cinco del Karakoram no.
Si tomamos al Himalaya y
el Karakoram como un sistema montañoso, que de hecho lo es en un conjunto, vemos
que el Karakoram se corresponde con la parte mas occidental de la Cordillera
del Himalaya. Hacia el norte encontramos la meseta de el Tibet en lo que respecta
al Himalaya y el desierto de Taklamakán en el Karakoram. Ambos con características
diferentes que de igual manera influyen sobre las cadenas montañosas. El Tibet
con sus 4000m de altura es frío y extrañamente húmedo. El Talamakán con 1000m
de altura es cálido y seco. El Himalaya por su parte se localiza a una latitud
de 28ºN y el Karakoram de 36ºN con lo cual, éste último al estar mas al norte
cuenta de por si con un clima mas frío.
Hay un factor que influye
de distinta forma en ambos cordones montañosos: el Monzón. Este viento que se
origina en las regiones del Océano Índico, ingresa al continente desde el Golfo
de Bengala y el extremo sur de la India. Se origina en areas ecuatoriales principalmente
en época de verano cuando la temperatura del continente es mayor que la del
océano, lo que produce que el aire se eleve y se formen zonas de baja presión.
Allí surge el monzón para compensar esas zonas de baja presión, trayendo fuertes
precipitaciones en toda la zona, en especial la del Himalaya donde esas precipitaciones
debido a la altura y bajísimas temperaturas son en forma de nieve. Este fenómeno
aparece los primeros días de Junio y afecta la temporada estival del Himalaya
dividiéndola en dos etapas: el pre-monzón que sucede de Abril a Mayo y el post-monzón
que se puede aprovechar a partir de mediados de Septiembre cuando la temporada
monzónica estival llega a su fin. Existe una temporada monzónica invernal donde
los vientos se suceden en forma inversa, del continente al océano.
Esas precipitaciones van
cargando de nieve a la montaña y así, cuando el monzón finaliza y los
montañistas vuelven a acudir en busca de las alturas, las encuentran excesivamente
«pesadas». Eso lo podrán comprobar en los relatos y partes de expedición de
cada una de las temporadas post-monzónicas. De allí que la temporada mas propicia
para encarar los gigantes del Himalaya sea durante el período previo a las precipitaciones
monzónicas.
Pero como dijimos, esto
va para el Himalaya, en el Karakoram, localizado mas al norte y al oeste del
epicentro predilecto del Monzón, vemos que al finalizar la temporada pre-monzónica
de ascensos, comienza la temporada del Karakoram, este hecho lleva a pensar
en muchos casos que el Monzón no afecta a este último sistema montañoso. Eso
es un error. Por supuesto que lo afecta, pero de distinta forma. En realidad,
se accede al Karakoram en esta temporada porque fuera de ella sería practicamente
imposible hacerlo, aunque tampoco sea una temporada propicia. De hecho, ningún
momento del año sería «propicio» para encarar estas montañas occidentales donde
encontramos al K2, al Nanga Parbat, al Broad Peak y a ambos Gasherbrums. Pero
en realidad, en algún momento hay que hacerlo y es este, el menos riguroso que
comienza los primeros días de Junio y se extiende hasta mediados de Septiembre
como límite ya bastante avanzado.
Ahora, intentar en invierno
un ascenso a un ochomil del Karakoram? … lindando con la locura, y sino basta
con ver solamente el parte de expedición de Simone Moro que acabamos
de mostrarles al comienzo.
Si quieren saber mas acerca
de los efectos del clima en la región del Karakoram e Himalaya, pueden
acceder a esta
nota, allí podrán encontrar explicadas en detalle estas
características tan particulares.
Fotografías
que ilustran esta nota: Gentileza del Blog de Simone Moro – Expedición
GII 2011
