XVIII ARCO CALIZO CENTRAL

Un diez al Grupo Senderista Prisma un año más

Alfarnate abrió una vez más el tarro de las esencias de esta espectacular travesía.

Noel Gonzalez | Redacción Alpinismonline Miércoles 28 de Noviembre de 2018 - 17:42 285 | 0




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Foto de portada: Tajo de Doña Ana ( izquierda), Tajo del Fraile ( derecha ). Alfarnatejo, Malága. 

Fin de etapa.

Así voy a comenzar esta crónica de la última travesía que haré en mucho tiempo. Con última me refiero a este tipo de travesías. Salí de ellas por lo mismo motivo que vuelvo a salir ahora. No representa el modo de montaña que busco y me gusta. Volví hace un año con la gran vuelta del Arco Calizo y salgo con la misma. Entre medio estuve en la de la Subbética Cordobesa, y bueno mi sensación fue la misma. Ahora toca lo que toca que es hablar de lo que el pasado sábado día 24 viví junto al Grupo Prisma, uno de los clubs con más solera y buena gente que conozco de Málaga.

 

Crónica.

Este año se celebraba la edición número XVIII. Después de todas las que he hecho con este club, puedo calificarla de alto nivel superando con creces algunas de las anteriores. De hecho hubo algún que otro participante retirado por la dureza. Cada año les he más difícil encontrar zonas para dar a los que cada mes de noviembre esperan con anhelo esta travesía; un trazado con nivel. Yo sin ir más lejos, la consideré dura para algunos de los que allí vi patear.


El imponente Chamizo al amanecer.

Pero estas travesías no son competitivas. Con lo cual llegues como llegues, no te van a aplaudir por entrar el primero en el pueblo: no hay meta, no hay trofeo. El problema es que algunos no se enteran y se creen que están en una carrera… Acertar con el trazado para todos los gustos es difícil, pero lo hacen cada año. El recorrido en forma de ocho me gustó, lo malo de todo esto fue qué, al haber estado ya en seis ocasiones, por momentos era como tener un Déjà vu.


Subidas con las primeras luces del día.

Mi intensión esta vez no era otra que hacer los casi 40 Kilómetros en modo entreno. Y siempre en mitad del pelotón de ruteros. Volvieron a controlar los tempos a la perfección. Tanto en cuanto qué en cada uno de los abastecimientos creados por la organización, llegábamos a la hora estipulada.


Merecido desayuno después de los primeros desniveles.

El tiempo respetó. Cosa que a lo largo de la semana todos pensábamos que no sería así. Frío, pues claro que pasamos. Es la zona junto a la de Ronda, donde más frío hace en el inverno Malagueño. La zona norte de la Axarquía es simplemente irreal, el clima que tenemos allí en la estación invernal, a pesar de estar a menos de 40 kilómetros de la costa; es asombroso.


Incomparable estampa de la localidad de Alfarnate.

Pasamos varios macizos siendo el del Calamorro el principal abastecedor de accidentes geográficos. La Sierra de En medio con su máxima altitud establecida en el pico del Vilo, 1415 metros, fue el aperitivo.  

Pero la que más llama la atención por su orografía montañosa y escarpada es la Sierra del Jobo, con su gran pico: el Chamizo, que con sus 1647 metros es considerado el más alpino de las sierras malagueñas por su tipología.

Aparte de estos datos el trayecto marcado tuvo en las subidas, su máxima dificultad. Llegamos a ascender un total de 1910 metros de desnivel en positivo. Mis cálculos aproximados son de un total de casi 3900 metros de DA. No está nada mal para algunos de los participantes. No solo eso, pudimos traspasar los límites de varios de los pueblos de la zona, Alfarnate, Alfarnatejo, Riogordo, Colmerar y como no, Villanueva del Rosario. Vertientes Norte y Sur de sus montañas.


Dejando atrás el cortijo de Jobo.

Se hizo especial el final, poder ver anochecer justo bajo las moles de los Tajos Gómez y Tajo Fraile no está pagado con nada. No fue un final fácil para más de uno de los allí concentrados, los metros iban pasando factura y los calambres llegaron a las piernas de muchos, justo ahí se vio la forma física de cada individuo.


Un buen caldo caliente para los participantes. Merecido.

El sol se fue, llegó la oscuridad. Apareció el frío. Empecé a disfrutar de la extenuación de los demás. Ya no se oía a casi nadie. Una vez que llegamos, que pasamos Alfarnetejo; nuestro destino final era entrar en Alfarnate. Pero antes nos esperaba un sendero que hice tiempo atrás pero a plena luz. Admito: esta vez lo disfruté más. Así entramos por fin en la meta. Alfarnate se convirtió en la línea deseada.


Evitamos por asfalto la peor parte de la jornada.

Yo di por finalizado mi entrada de nuevo en este mundillo de las travesías que abandoné años atrás. Volví a preguntarme, «qué hacía allí». Y me auto respondí negando con la cabeza y el corazón. Me convencí de no volver en un largo periodo. Admití y aplaudí el trabajo que lleva organizar este tipo de pruebas, pero me volví a persuadir para no volver. Al menos en unos años.


La pirámide del Tajo Gomer y la Maroma al fondo.

Felicito desde aquí al Grupo Senderista Prisma. Ya lo he dicho, después de tantos años han sido una familia, pero ahora no tengo claro si volveré a disfrutar de esta TRAVESÍA DEL ARCO CALIZO EN EL PIRINEO MALAGUEÑO.

Fotos: Kike Boquerón y Noel González. Especial gracias a Kike. 

 

 



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