DOSSIER FOTOGRAFICO DE MALULY FERREYRA

De Tilcara al Parque Nacional Calilegua

Un trekking de más de setenta kilómetros entre los increíbles paisajes de Jujuy

Maluly Ferreryra | Redacción Alpinismonline Martes 20 de Noviembre de 2018 - 12:16 459 | 0




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Créditos fotografías: Maluly Ferreyra




La belleza que nos rodea está envuelta en soledad, poder apreciarla sinceramente es una bendición para los que buscamos tener las emociones que nos besen la piel.



Y me veo poniendo el equipo nuevamente en la mochila... Que increíble sensación me invade de solo sentir que una nueva aventura me está esperando a la vuelta de la esquina. Conocer montañas en Jujuy es algo impensado y que se presentan de la mano de un gran guía con quien no espero más que aprender y nutrirme de sus experiencias. Sebastián Aldana, ¡Gracias! Ahí nos vemos en unos días.

Viajar sola siempre es increíble, me encanta... Veremos cómo nos va en esos caminos, voy un poco menos entrenada que a Perú, pero confío en la coca milagrosa, mi motivación y actitud para lograr los objetivos. Y si no, haré city tour x Tilcara y alrededores que realmente me encantaría conocer el norte de mi hermoso país.

Besos a todos, les escribiré junto a la llama que llama y los cactus que pinchan.
















Purmamarca

Bello lugar. Llegas y aparecen esos perfectos colores para darle una vista mágica al entorno. Te preparan para lo que vamos a vivir.... "Bicicleta on the route" ciertamente algo insospechado por mí que terminó sucediendo...ya entendí.

No tengo que dar nunca nada por sentado. Bueno debería mejorar como voy "sentada" vi el túnel varias veces, aunque parece que mi manubrio tenía claros indicios de Parkinson pero llegue sana y salva a las Salinas Grandes.

Junto a estos 4 atorrantes que me hicieron el aguante conocí este enorme mar de Sal que está al Noroeste de nuestro país. Y seguimos al ritmo de #lifeislife disfrutando y conociendo la tremenda provincia de Jujuy!


























Y ahora sí, a conocer al tremendo grupo para empezar este increíble trekking desde Tilcara hasta el Parque Nacional Calilegua. Casi 70 km de caminata comienzan entre quebrada, puna, valle y yungas. Vamos a llegar a 4100m sobre el nivel del mar y de ahí bajar para encontrar nuestras carpitas reparadoras en el campamento 1 a 3400m de altura.

Arrancamos tímidamente a conocernos, por supuesto el infaltable matecito montañero que es el más efectivo “rompedor de hielo” y además tan rico para las 8 am ir calentando motores.

El grupo es muy variadito como góndola de mercado chino. Tenemos los niños y jóvenes (obvio esta es mi categoría), después tenemos los que están en el inicio de la vida adulta y después esta Sebastián Aldana y Gabriel Cucchiaro que bueno, tienen la edad de aportes de tres reencarnaciones. (Es mi bitácora de viaje, puedo hacer estos chistes).






Este grupo arranca a caminar, me doy vuelta y una muchachito de doce años nos acompaña. Gero, un gladiador, estas cosas son las que me llevan a pensar que “esto, es todo lo que está bien”. Y que bien ese papá, que comparte algo tan sano con su hijo y Francisco su amiguito. Lindos valores le enseñas a tu hijo Robert!











La trepada en la que iniciamos está rodeada de arbustos bajos, mucho pastizal seco y la aridez nos da las hurras a nuestro paso. Ya estamos a más de 3300m caminando, y obviamente en mayor o menor medida se siente la altura, pero estamos todos contentos y entusiasmados, fichándonos y buscando con quien caminar acoplado.

Siempre es igual cuando somos muchos, buscar la afinidad y formar una “cordada”. No hago más que pensar que por esto hago montañismo desde el nivel técnico en el que este, encuentro la belleza de la adversidad, sea altura, frío o inclusive el miedo que siempre nos ronda. Desde lo alto vamos viendo como nos va despidiendo la hermosa Tilcara y podemos saludar a los últimos cardos antes de llegar al máximo de altura de este trekking.
















Luego de caminar casi 20 km y con los pies pidiendo urgente aire para respirar, llegamos a este increíble primer campamento. Nos recibe un mar de nubes llegando al atardecer. Unos mates, cafecito, tecito y unos pancitos con dulces, galletitas y algunas frutas. Que obviamente consumimos en ese orden. Ya habíamos comido la vianda y algunas cositas en la caminata, pero donde apoyamos el cuerpo en el banquito de madera nos queríamos comer todo.











Nos distribuimos en las carpas, armamos nuestras “suites” y volvimos al refugio de piedra del lugar donde la sopa, y el pollo al disco terminaron de darle el broche de oro a este agotador primer día de programa.






A la mañana temprano se escucha el gallo y algún que otro cierre, es hora de desarmar, desayunar y partir. Las mulas empiezan a ponerse impacientes, también quieren caminar y la verdad lo hacen a ritmo, tal vez manejan bien el pasito “life is life, nananananá” que se yo, son animalitos muy inteligentes….






“Todo listo, dos minutooooossss” dice Sebastian y sabemos que tenemos que estar con las mochilas en la espalda y tomando distancia del compañerito de adelante, jejejeje.

Arrancamos. Vamos atravesando las “quebradas montañas”, impresiona ver el arte que hizo la madre naturaleza allí, en Perú creí que se había ido en emoción, pero en Jujuy de una forma distinta también se esmeró. Llegar a este balcón y ver las cumbres tan preciosamente delineadas, y las rayas que van en degradé hacia los valles es realmente eclipsante. Mientras miraba a mí alrededor ese paisaje, no podía imaginar querer estar en otro lugar, solo acá arriba.






Y terminan de confirmar esto unos muy chusmas cóndores que nos vinieron a saludar. Se lucieron para las fotos y aprovechamos el respiro para hidratar y seguir.

Empezamos ya a ver los cambios más pronunciados de la flora que al estar en un lugar más húmedo la vegetación se empieza a tornar más verde, por lo que las fotos tienen más colorcito.
















Nuestro segundo campamento a 2900 m es un poco más húmedo. Estamos en el medio de las nubes, en Molulo. Al estilo Londres pero sin el Big Ben. Llegamos bastante menos cansados que el día anterior, tal vez estamos todos ya entrando en estado, jeje, la realidad es que caminamos 13 km y más “bajito” así que eso fue una gran manito para nuestro ritmo.

Y en esta caminata uno empieza a relajar y dejarse tentar por los compañeros de camino. Y aparecen grandes motivadores como Fran, con sus cursitos micro cortos de respiración para aguantar las trepadas o sus anuncios al mejor estilo Sprayette.

Fran vos y Nico también son todo lo que está bien. O escuchamos al gran orador Pablo. Su teoría de las comunicaciones nos mantuvo ocupados casi medio día. Y bueno, él es hombre de monólogo. Pero infaltable en este tipo de programas. Todos van sumando para que de verdad sea divertidísimo el caminar y en esto reconozco que Seba se ha animado a juntar un grupo muy diverso, pero definitivamente logramos fusionarnos y hasta hoy estamos en permanente contacto todos. Así que, aplausos para vos, Seba!






Luego de una noche de lluvia en este campamento de transición, nos levantamos para seguir en este día que promete ser intenso en lo que tenemos por delante. Pero antes miren lo que es éste amanecer “congelador” de sangre. La belleza que nos rodea está envuelta en soledad, poder apreciarla sinceramente es una bendición para los que buscamos tener las emociones que nos besen la piel. He visto muchos amaneceres increíbles, y soy una agradecida de poder seguir haciéndolo, celebro el animarme a ir por mas, de otra manera, ¿Cómo haría para vivir esto?


























Y ya después de una larga caminata por valles y senderos, con muchas charlas con las chicas de todos, los temas que solo las mujeres cuando nos juntamos podemos manejar a la vez, llegamos a nuestro tercer y último campamento.

Este lugar es…. Mágico. Tan lleno de flores, unas delicadas y pequeñas rojas salen de la tierra solitas, como si alguien estratégicamente y para que se luzcan las puso así y en la combinación con el entorno te hacen volar la cabeza, te transportan a la tierra de la paz…. Cerrar los ojos sería una picardía, en este momento, yo prefiero soñar despierta.
















Y casi que así fue durante toda la noche. Algunos de mis coequipers decidieron que era la noche de los acústicos. Entre los ronquidos y la araña que gentilmente paso a saludarme y que claramente logro mi grito de SOS donde apareció “Super Coqui” para salvarme y salvarla de morir bajo mi bota, tuve una noche distinta que más allá de no haber sido 100% reparadora, le dio un emotivo cierre a las noches en las montañas de Jujuy. Por ahora…. Por ahora….












Ultimo día en las Yungas.

Llegando al ingreso al Parque Nacional Caligua. Bien metidos en el sendero, un hermoso río nos acompaña. Con Seba a la cabeza del trencito peregrino y Alfred cuidando el final empezamos a bajar a nuestro fin de programa.






Qué se yo, por un lado llegar es haber cumplido un sueño más, pero también es dejar de compartir con los nuevos amigos. Es perderse de escuchar los comentarios de mi “bro” Nico, o aprender ejercicios de elongación con Liz, o encremarte con todos los cosméticos de Pato.

Es por fin alcanzar el ritmo de Horacio, vas a mil hombre!, será la rica coca que nos comparte Alfred??? Es no llegar a aprender el sonido del mmmm de Kuki o dejar de tomar los cafés batidos de Mati.

Es no aprender un poco más de veterinaria con Zopi o de economía con el otro Mati. Es perder un poco de clase de Hidroponía con Anita o compartir sobre la vida con Belu. Es ya poder treparte a cualquier roca sin que Tincho te haga bajar como cuidándote…..

No sé. Es hacer un paréntesis en las selfies con Sandra. Pero saber que es una pausa a todo esto, lo hace menos emotivo y más motivador. Las ganas de seguir sumando cumbres, montañas y momentos están más vivas que nunca. Creo que cada vez que viajo, haciendo lo que me gusta y conozco este tipo de hermosa gente, vuelvo a casa siendo otra, me traigo un pedacito de cada uno y a todos les dejo algo de mí. Y es esto, el montañismo es esto. Es aventura, es riegos, es disfrute, paisajes, montañas, pero sobre todo habla sobre nosotros. Sobre lo que somos, lo que nos mueve…. Y en esto me recuerdo tus grandes palabras Mariano Galván:

“Más importante que la cima es el camino, y más importante que el camino son los principios que mueven tus pies”.








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