Expediciones

DOSSIER FOTOGRAFICO DE MALULY FERREYRA

Mis charlas con el "Diablo Mudo"

Peru: Los paisajes que vemos nos cachetean para mostrarnos que la belleza se ve en las cosas simples y que sólo es cuestión de levantar la cabeza y empezar a observar

Maluly Ferreryra | Redacción Alpinismonline Miércoles 29 de Agosto de 2018 - 17:25 1077 | 3




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Por María de los Angeles "Maluly" Ferreyra | Redacción Alpinismonline Magazine

Todas las fotografías de Maluly Ferreyra | Compaginación Carlos Eduardo González - Redacción Alpinismonline Magazine

 

¡Chau Argentina! … Finalmente me fui. Accidentado inicio, sin remise que me lleve a la terminal, corriendo con las mochilas como si escapará del lobo feroz... conseguí un chofer tan macabro que me llevo a perseguir al bus … lo cruzamos como si lo fuésemos a asaltar … lo imprescindible …





Ya en el aeropuerto de Puerto Montt, todo perfecto, un poco destruida, desarmé la mochila pensando que iba desbordada de peso y que iba a tener que dejar un órgano, y finalmente llevo trece kilitos entre equipo, ropa, chocolates, bebidas, turrones, galletitas y yerba...





Desayunando a las 4.50 am en Lima. Algo tranqui para no cargar el estómago. Con 16 grados a esta hora, me muero de calor. Mi cara no se remonta ni volviendo a nacer y aún me quedan ocho horitas de bus, si es que consigo lugar, porque si no me tengo que quedar hasta la noche. Lado positivo: parece que voy aclimatando bien, estoy saturado 99 % y 78 pulsaciones x minuto. Vamos venciendo el soroche.





Lima, ¡Que ciudad!, no me la esperaba así. Muy ruidosa, me lo habían dicho pero vivirlo fue otra cosa. La neblina que había era increíble y así empezamos el cruce hacia Huaraz. Fueron 408 km y 8 horas y media de bus entre una ciudad y otra. Hasta ahora mi mejor decisión fue ir derecho a Huaraz aunque esto haya implicado 36 horas de viaje seguidas. De las cuales 16 sólo fueron de bus, y el resto entre esperas y aviones.





Que regocijo al alma lo que vi. La Pachamama, Dios y todo lo que se les ocurra fueron tremendamente generosos con Perú. Lo que se ve acá, lo que se siente y lo que se vive es simplemente maravilloso. No puedo contener las ganas de ver lo que se viene ... por lo pronto admirar y sentir como un sueño se va haciendo realidad..





Tan cansada como extasiada. De pensar en bajarme, a subir hasta los 4600m, en 9 km, a casi 600 m de desnivel en dos horas veinte.





Último día de aclimatación, Laguna Churup y de fondo el Nevado de Churup. Mucha ansiedad, intentando calmar la mente para descansar, "Ni tus piernas, ni tu corazón… tu mente es quién realmente te impulsa hacia el éxito." Tengo claro mi objetivo y disfruto cada instante de lo que vivo, de lo que respiro, lo que siento.





Cuanto se moviliza dentro de si, cuando realmente estas siguiendo lo que sentís, que te da felicidad. Ojalá todo me sorprenda como hasta hoy, que me siga doliendo la panza y las mejillas de tanto reírme. Intenten subir con buen gradiente de desnivel a más de 4000m riendo y charlando como si estuvieran en un café en pleno centro de Bariloche. Háblame de aclimatación, lo reto a cualquiera de los pro a hacerlo, sin perder el hilo de la conversación ni el aire en el intento.





Y mi desafío se acaba de presentar ante mí.... esa cumbre me espera. ¡Cómo no voy a aceptar la invitación! ¡Hola Diablo Mudo! … Desde acá te ves hermoso.....





Desde mi suite en el Rímac camp. Todo genial. Te despertas feliz, ruido a algunas avalanchas y los patitos...todo marcha perfecto hasta que tenes que levantarte al baño y abrís tu carpita himalayista: -8 grados centígrados y hielo hasta en los bastones de trekking.





Finalmente tomamos esos mates prometidos con Víctor e hice de mi mate un tremendo momento de charlas donde todos los que estamos (yo "cliente" los otros 5 afectados al laburo) (ah sí sí, soy tan Vip que este programa es para mí sola, bueno, el tema es que todos tomamos mate, y la única Argentina soy yo, así que me regalaron un termo que será mi compañero de montañas sin dudas. Lo que he aprendido no se lo imaginan, y lo que me queda! Nos reímos mucho y estamos en una expedición de amigos por lo que todo es disfrute. Ahora ya partimos para enfrentar esa cumbre de 5350m que para mí es un reto increíble, pero coronarla sólo sería la frutillita de la torta, porque en lo que yo he vivido hasta aquí ya me llevo mi cumbre coronada por lejos.





Víctor decidió que lo mejor era caminar por la noche y hacer intento a la mañana así que yo obedezco al que sabe. Hoy se puso fresco y en un rato me doy otra sesión de terapia de crio conservación.





Nos levantamos a la 1am para desayunar, alistar y salir a caminar durante 6 horas esperables que convertimos en 7 horas, hacia la cumbre. Con Carito nos hicimos las grosas y días anteriores tomamos agüita fresca del manantial donde las vacas eran felices, resultado... descompostura mal en el inicio de la caminata. Sinceramente creí que ahí nomás me volvía, el dolor de estómago ya no me había dejado dormir y toda la tarde anterior me tuvo en jaque, pero para mí suerte, Víctor me ofreció masticar la hoja de coca. Confieso que teniendo una buscapina pensé que me iba a ir mejor pero no. Me levantó tanto que al rato ya estaba bastante repuesta pero el blanco pálido color muerto no se me fue en todo el día. Desde entonces paso a ser mi doctor de la panza. Y la hojita de coca mi mejor amiga.... ahora me quiero llevar a Argentina... ya veré donde me la meto....





Finalmente y luego de varias paradas reponedoras llegamos a él. Lo hicimos por una vía no tradicional, la lengua del glaciar está sufriendo claramente el calentamiento global, es una lástima. Definitivamente Perú tiene una temporada muy poco habitual en condiciones de nieve y clima y muchas veces cuando llegas a los nevados no presentan las condiciones normales de la época por lo que este año lamentablemente se llevó a varios montañistas experimentados. No fue la excepción el Diablo Mudo, pero tuvimos el blanco necesario y por sobre todas las cosas, las risas, muchas, muchas, muchas risas. De verdad aún me río sola de recordar las esculturas en cáscara de naranja hechas, o los llamados al dealer de la nieve, entre otras cosas que sólo quedan en mi memoria. Llegar ahí luego de todo lo que viví en una semana, más lo mal que me sentía fue sin dudas la coronación al esfuerzo, las ganas, el sorteo de obstáculos y el apoyo grupal incondicional que hizo que me lleve uno de mis grandes sueños cumplidos. Para algunos un paseo en el parque, para mí todo ha sido mi gran Everest. Desde el momento que lo soñé, desde que mis amigos me apoyaron y entusiasmaron. Desde que todo se fue acomodando para que a último momento se confirme y termine logrando viajar y ponerme la mente abierta a recibir la vivencia que me enriqueció y me enseñó de tal manera que logró resetearme como dice Yupi y hoy me devuelve con una sonrisa y el alma llena, llena y más llena que antes. Me llevo amigos, pero amigos de verdad. Desde la primer charla, la profundidad de los temas nos acercaron y las risas nos terminaron de unir. Esto aquí no terminó y lo sé, pero no quiero dejar de destacar que nada de esto hubiese sido posible sin ustedes.





Antes de ir a la montaña un brebaje Callejero nos da energía y las primeras risas matinales por su consistencia mocosa y mis expresiones faciales nos contagian alegría. Partimos hacia el Mateo, un nevado de 5150 mts. Tenemos que caminar un glaciar hasta su cumbre y está vez esperemos este allí! El paisaje al pie del inicio del trekking se impone, el frío también. La montaña en si no es compleja, pero tiene un muy marcado desnivel y la trepada hasta la lengua del glaciar es bastante rompedora de cuádriceps y gemelos. Claro para vos no Víctor Rímac, vos sos groso. En alguna parada técnica arrancan las risas, aparecen los "chanchitos" y con ellos los dolores de panzas y mejillas. Escuché que decías que era tu más divertida cordada, con eso ya hicimos el día tres veces, porque de verdad no nos podemos reír tanto.





Los paisajes que vemos nos cachetean para mostrarnos que la belleza se ve en las cosas simples y que sólo es cuestión de levantar la cabeza y empezar a observar.

Llegamos al glaciar, a equipar y cordada para arriba. Buen trío internacional arranca a subir. Empieza a calentar el sol y los glaciares de alrededor se empiezan a mostrar. Imposible para los que nos gusta esto no empezar a babear y sentirte más vivo que nunca. Increíble que esto lo esté viviendo, después de haberlo soñado tanto. Como me miman el alma que necesita caricias y sanar. Duros momentos se avecinan y cargar energía para enfrentarlos en estos lugares me dan fuerzas para pelearlos.





Llegar a tu cumbre Mateo ha sido tremendo. Las nubes le ponían efectos especiales al mejor estilo pista de Grisu y mis amigos toda la onda bolichera. Están re locos sépanlo. Con el sol y el hielo, el calor no se hizo esperar así que fotos rápido y abajo, minimizando cualquier situación poco afortunada que quiera aprovechar el momento. Y desde allí, pidiendo por vos Oky y todos los que uno quiere, nos fuimos para abajo en un descenso rápido y que me dejaron encabezar la cordada. El equipo MaluPig están listo para cantar cumbre una vez llegado al cramponpoint donde volvimos a sacarnos el equipo y alimentar estos cuerpos torneados por los dioses egipcios.





En fin.... mi segunda cumbre, mi primer glaciar y este viaje que no ha parado de sorprenderme, enseñarme y hacerme sentí tan feliz.





Voy a extrañar tanto a mis amigos, a mis lugares adoptados. Pero me esperan tantas cosas por vivir que el seguir en ritmo y sintonía Con lo que me gusta me va a llevar sin dudas a volver y a seguir conquistando cumbres en Perú y donde me lo proponga. A tu frase me aferro Víctor y que las montañas nos protejan siempre... hogar ahí regreso. Amigos gracias totales.





Maluly Ferreira, montañista





Nací en San Carlos de Bariloche una hermosa ciudad de montaña al noroeste de la Patagonia Argentina hace 38 años atrás…. Podría decirse que las montañas han sido mi cuna. La nieve desde chicos, con mis hermanos, nuestro “juguete” favorito y el frio parte de nuestro ambiente natural, por lo que cuando una maestra del colegio nos llevó por primera vez a un refugio (refugio Frey, Cerro Catedral), no hizo más que reforzar esa necesidad de estar siempre por allá arriba, sintiéndome en el patio de casa. En mi adolescencia realice varias caminatas y conocí varios refugios, pero al comenzar a trabajar y con la rutina del día a día, fui alejándome de ellas y haciendo más vida citadina, también contagiada por el entorno con el que me frecuentaba. De alguna manera siempre estuve disfrutándolas, porque a los 21 años decidí que quería aprender a esquiar, tome clases y lo hice durante varias temporadas en Bariloche y tuve la oportunidad de también hacerlo en Europa, pero el trekking y el caminarlas quedo en mi baúl de los recuerdos,  aunque ellas siempre estuvieron ahí, esperando, como siempre que uno vuelva a caer en su encanto, y es como dicen que uno siempre vuelve al primer amor, por eso hace 2 años atrás, unas amigas me motivaron para que pruebe clases de escalada deportiva en Roca. Confieso que siempre me sentí seducida por la escalada en hielo, pero sabía que era más complicada la técnica y decidí que probar la palestra podía darme una idea de cómo sería estar colgada allá arriba y poder disfrutar de paisajes que solo desde la cima se pueden ver. Y así fue como desde otro lugar volví a reencontrarme con los lugares maravillosos en donde siempre fui feliz. En la mayoría de las rutas que nos rodean hay que “patear” un poco para llegar a los pies de vías, es por eso que sin darme cuenta, me volví a poner la mochila al hombro y volví a caminar las montañas, con un objetivo distinto que era el de escalar, pero con el mismo entusiasmo y fascinación por andar sus senderos. Me reencontré con el increíble mundo de los montanistas, cada uno desde su nivel, desde los que hacen montecitos hasta ochomilistas grosos con sus increíbles cumbres e intentos que te hacen mirarlos inicialmente como superhéroes hasta que logras humanizarlos y escuchar lo que tienen para contarte y así de a poco vuelve la motivación y las ganas de seguir yendo a estos impresionantes lugares, donde todos somos uno, iguales, pequeños y frágiles. Y es así como sin darme cuenta, y entre charlas y anécdotas de mi amigo Juan Pablo (Sarjanovich cumbre Manaslu 2016) surgió el nombre de uno de los mejores ochomilistas y montanistas que tiene Perú y América del sur, Víctor Rímac, y con él una importante oportunidad de hacer luego de tantos años de soñar la Cordillera Blanca, un programa para hacer mi primer cinco mil en algún nevado de Perú,  nada más y nada menos que de su mano.  Y tras el empujón de Juan que también partía a Pakistán al Broad Peak y con todo el aliento de mis amigos y gente querida, me vi armando de a poco mi mochila, guardando equipo y partiendo hacia esta increíble aventura que hoy les comparto a modo de bitácora de viaje, para quienes estén con ganas de animarse vean que una “simple mortal”, sola, pero con actitud, motivación y gente linda que la acompañó, no solo logro hacer dos cumbres de más de cinco mil metros sin tener experiencia previa a más de 2300 mts y que el año que viene de la mano del “mostro de los Andes”, va por su primer seis mil y otras increíbles montañas de Perú. Así que si se quiere, se puede!





Nota principal: http://www.alpinismonline.com/mz-notas.asp?id=11111
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Comentarios (3)

3 | MAVI | 31/8/2018 - 10:34
Gracias gracias por compartir tu espíritu, alma libre e inspirar a ir por más!!!


2 | DANIEL | 30/8/2018 - 23:36
Excelente nota y hermosas fotografías. Motiva y da impulso a que patiemos el tablero y vayamos tras lo que nos apasiona. Felicitaciones!!


1 | LEANDRO | 30/8/2018 - 19:49
Excelente!!! Felicitaciones por el esfuerzo!!!


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