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Alan Bean, un astronauta con ojo de artista

En noviembre de 1969 Bean, el astronauta, el artista, pisó la superficie lunar. Su trabajo posterior no tiene competencia.

Alpinismonline Space | Redacción Alpinismonline Viernes 29 de Junio de 2018 - 23:29 913 | 0




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Por Dean Robbins para Space.com

Traducido al español por Redacción Alpinismonline

Fotografías: Créditos en cada imagen

Foto de portada: Alan Bean (Foto: NASA)

 

Alan Bean fue el único astronauta de aquellos que visitaron la Luna, que era artista, y mientras que sus compañeros de todas las misiones Apollo trajeron rocas, el trajo una interpretación visual de todo lo que vivió.

Bean murió el 26 de mayo, a los 86 años, casi 50 años después de convertirse en la cuarta persona en caminar sobre la luna durante la misión Apollo 12. Tiempo después regresó al espacio con la misión Skylab, pero dejó la NASA en 1981 para perseguir su segundo amor: la pintura. Trabajó arduamente sobre lienzos de estilo impresionista que representan la superficie lunar, los astronautas en acción y la Tierra vista desde trescientos ochenta y seis mil kilómetros de distancia, no como se ven en las fotografías, sino de la forma en que fueron vistas desde los ojos de un hombre.

Sin dudas Bean ha sido la mejor persona que pudo haber expresado de la mejor manera el hecho de estar “flotando” por allí.




Skiing the mountains of the Moon (2008) - Crédito Alan Bean

Desde muy joven, estaba obsesionado tanto con volar como con crear imágenes. Sus padres amablemente lo llevaron al aeropuerto de Fort Worth, Texas, para que pudiera ver cómo los aviones despegaban y aterrizaban. También alimentaron su hambre de libros y revistas sobre aviones de la Segunda Guerra Mundial. Bean prestó especial atención a cómo se veían sus modelos favoritos, con sus formas, rayas y símbolos intrigantes. Creó versiones de balsa para colgar en su habitación, mirándolas con anhelo antes de dormir.




Spirit of Apollo - Crédito Alan Bean

Bean era solo un adolescente cuando aprendió a volar. Luego se convirtió en piloto de pruebas de la Marina a fines de la década de 1950, y luego en astronauta en prácticas a principios de la década de 1960. Mientras giraba en una centrífuga de la NASA durante el día, comenzó a tomar clases de acuarela por la noche. Esta preocupación lo distinguió de otros astronautas, que tendían a jugar al golf y a cazar en su tiempo libre.

La mirada artística de Bean le dio una apreciación única de su viaje a la luna en noviembre de 1969. Mientras rebotaba en la superficie lunar, sintonizó la brillante luz del sol, las sombras oscuras y un cielo que le recordaba al charol negro brillante. Se conmovió al ver la Tierra desde ese punto de vista: un radiante mármol azul y blanco suspendido en la nada.




A Jewel in the heavens (1998) - Crédito Alan Bean

De vuelta en tierra firme, Bean anhelaba comunicar estas maravillas como solo un artista podría hacerlo. Y se aplicó a la tarea con el mismo rigor que había traído a su formación de astronauta.

De acuerdo con su experiencia como ingeniero, Alan Bean, el racionalista, comenzó con un enfoque científico. Creó un modelo de la superficie de la luna y el módulo lunar, con figuras que representan a él y su compañero de caminata Pete Conrad.

Después de medir los ángulos y las sombras, Alan Bean, el artista se hizo cargo. Sí, definió proporciones con precisión en su lienzo, pero también aplicó el color como un “Space Age Monet”.

En sus manos, el espacio exterior no es el páramo negro y gris que se ve en las fotografías. Es una visión deslumbrante, como lo atestigua un aterrado terrícola, con rojos que sugieren el calor de la luna, los amarillos y los naranjas, la luz del sol cayendo sobre hectáreas de roca.




Monnrock Earthbound - Crédito Alan Bean

Bean dio un paso más para conectar a los espectadores con su experiencia del espacio exterior. Espolvoreó sus cuadros con polvo de su equipo de astronautas, los marcó con herramientas lunares y hasta los pisó con pesadas botas de espacio. Con estas técnicas expresionistas, representó la luna, tanto el objeto como la idea, como ningún otro artista lo hizo.

Bean persiguió este trabajo agotador hasta el final de su vida. ¿Por qué simplemente no se recostó en sus laureles como uno de los doce humanos que pusieron un pie en la superficie lunar? Aprendí la respuesta mientras colaboraba con él en el libro ilustrado para niños "El astronauta que pintó la luna: la verdadera historia de Alan Bean".




Documenting the sample - Crédito Alan Bean

A su edad, Alan no debería haberse molestado con este proyecto. Pero se lanzó a él, revisando el texto y contribuyendo ejemplos de sus pinturas. Importaba mucho hablar con una nueva generación, una que no había seguido al Apollo 12 en un televisor borroso en blanco y negro, como yo.




Mother Earth - Crédito Alan Bean

A Alan le apasionaba mostrar a los niños de las escuelas primarias de hoy lo que vio en su fantástico viaje más allá de la órbita de la Tierra. Solo hay una palabra para esa persona: un artista.

"El astronauta que pintó la luna: la verdadera historia de Alan Bean" se publicará en junio de 2019.




Helping hands - Crédito Alan Bean



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