Expediciones

EL RECUERDO DE ALBERTO ZERAIN

"La montaña reúne los escenarios ideales para poder disfrutar las vivencias más intensas y a la vez más satisfactorias"

Alberto Zerain encontró en las montañas la motivación vital que dio sentido a su existencia. A un año de su desaparición en la arista Mazeno recordamos a este gran montañista español.

Fernanda Insua | Redacción Alpinismonline Sábado 23 de Junio de 2018 - 19:11 1414 | 0




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“La montaña reúne los escenarios ideales para poder disfrutar las vivencias más intensas y a la vez más satisfactorias, aunque en el empeño la tragedia pueda estar presente”.

Alberto Zerain

 

Por Fernanda Insua | Redacción Alpinismonline | Compaginación: Carlos Eduardo González

Fotografías: Mariano Galván

Foto de Portada: Alberto en el CB del Dhaulagiri - Foto Mariano Galván


Enamorado de las montañas, las disfrutó y las sufrió, e indudablemente lo transformaron de forma intensa y permanente. En el profundo diálogo con ellas, supo descifrarlas con intuición e inteligencia. Entendía que el camino era un fin en sí mismo y lo recorría con encomiable esfuerzo y gran perseverancia.  

Ser humano generoso, muy amigo de sus amigos, cercano y simple. Ávido lector, escritor, narrador y difusor de sus experiencias y sueños, comentaba anécdotas de sus expediciones y proyectos futuros con la misma ilusión que se adivina en los ojos de un niño con un juguete nuevo. En sus propias palabras: “Qué fascinación saber que la aventura te espera y un susurro arrollador mantiene prendida la llama del deseo. Sí, otro viaje más, expedición o como se llame. Otra montaña que espera adormecida con luz de primavera. Allí voy, al encuentro de ese aire fino, de esa nitidez de paisaje. Allí voy, a volver a la esencia que soy porque el grito del silencio y el ensordecedor viento huracanado marcarán los límites del entendimiento. Como lo harán también el frío y la nieve, el cansancio acumulado y allí, al final del túnel, la meta que me propongo”. 




Alberto en el intento de nueva ruta en el Manaslu. Foto. Mariano Galván

Superviviente de la gran tragedia del K2.

Alberto visitó diez cumbres de las catorce más altas del planeta. La última, el Annapurna. Sin embargo fue su expedición al K2 la que marcó su vida de montañista con una singular profundidad. 

“Si para mí todo lo que ha ocurrido en la montaña que roba el sueño de muchos alpinistas ha sido incomprensible, ¿qué pueden estar pensando los que viven ajenos a estas actividades? Muchas preguntas para una sola respuesta que se puede alargar todo lo que se quiera. El ser humano deja constancia una vez más de lo insignificante que es y lo  grandes que pueden llegar a ser sus sueños y sus metas.




Alberto ascendiendo hacia la cumbre del Dhaulagiri. Foto: Mariano Galván

En estos arrebatos que exhibe el hombre se esconde el inconformismo y la lucha por alcanzar el equilibrio de sí mismo y de lo que le rodea. La montaña reúne los escenarios ideales para poder disfrutar las vivencias más intensas y a la vez más satisfactorias, aunque en el empeño la tragedia pueda estar presente. ¿Qué sería de la muerte si no hubiera una vida plena antes? Se quedaría en nada, sería algo corriente que pasa sin apenas llamar la atención. ¿Qué sería la vida sin la tragedia de vivirla?  

Nadie podrá ignorar los sentimientos heroicos que alimentan el espíritu humano de las personas que quedaron en la montaña. Han sido dueños de sí mismo, de su decisión, por algo que para los que deambulan inmersos en la ceguera de la rutina cotidiana, resulta imposible de entender. Sin embargo para los que la desafiamos por el mero hecho de acariciar un sueño, nos es suficiente con sentir la llamada del deber de hacerlo. Y aunque nos quedemos en el intento a la hora de emprender lo que nos proponemos habremos experimentado en muchos casos más que llegando a la misma cumbre.




Puya en el Manaslu. Foto: Mariano Galván

Quizás en esto de la montaña, en esto de echarnos al monte a perseguir nuestros sueños, se haya perdido parte de lo bucólico que antaño abundaba. Hoy en día es difícil verse de explorador por el Himalaya o el Karakorum sintiendo que por donde te llevan tus pasos va quedando dibujado un mapa atrás. Los pioneros se llevaron las vivencias más vírgenes de lo que hacían, sin embargo, nos han dejado intacto el instinto de perseguir entre paredes de roca, hielo y nieve, lugares donde poder poner a prueba nuestras más alocadas ocurrencias.

En estos lugares donde se dan cita las más extraordinarias y bellas montañas, los abismos más amenazantes y donde se esconden los desafíos más escalofriantes, el límite lo pones tú. La montaña se podrá reír del iluso que piense tras haber coronado una cima, que la ha conquistado y que su límite está por encima de cualquier cumbre. A personas que no saben frenar a tiempo por equivocación o por creerse superiores, la montaña tarde o temprano les detendrá, y si pueden volver a contarlo, agradecerán la enseñanza recibida.”     




Alberto en el trekking de aproximación hacia el CB del Manaslu. Foto: Mariano Galván.




Alberto y Mariano en el CB del Nanga Parbat, junio 2017

En la Montaña Desnuda, Alberto se fundió para siempre con la naturaleza más solitaria e inhóspita pero indudablemente permanecerá presente en el recuerdo imborrable de quienes tuvieron el privilegio de haber compartido momentos y experiencias con él.

 



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