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ELIZABETH REVOL ESCRIBE A TOMEK MACKIEWICZ

La carta que hace pública Revol, después de lo acontecido en el Nanga Parbat

“Tomek, tenías una pasión infinita por esta montaña, la mirada llena de energía…”

Noel Gonzalez | Redacción Alpinismonline Miércoles 23 de Mayo de 2018 - 13:01 517 | 0




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Elizabeth Revol nos ha dejado esta carta muy personal y emotiva que hace pública en sus redes sociales, casi cuatro meses después de la muerte de Tomek en el Nanga. 

Poco a poco, mi memoria se anima, se llena y mis emociones se traducen en palabras. Las páginas se llenan y estoy avanzando en la niebla que se está despejando poco a poco. Mi cabeza se queda pegada a Tomek, al Nanga y a esas emociones vividas allí arriba con él y sin él. Cuando estoy sola, miles de palabras, matices, me vienen a la mente al mismo tiempo. Puede ser el poder de las palabras para aliviar los males, solo hago pensar en ello, pensar en su vida, Su Filosofía, su arte de vivir, su amor por el Nanga. Hasta entonces era imposible escribir esta carta.
 

Tomek era uno de los hombres más libres e independientes que conozco. Estaba fuera de las normas. El himalayismo que practicaba en el Nanga en invierno era su arte de vivir. 10 años atrás, quería vivir sus aventuras, sin más esperar, las que le permitirían cumplir sus sueños, sentir la plenitud de la vida, y ser finalmente él. Decidió romper los marcos y enfrentarse a lo desconocido con Marek. Se iba, guiado por una certeza: nada es imposible para quien se da los medios. Se atrevió a enfrentarse a los mareos de la elección. En vísperas de sus 35 años, después de varios años de introspección, reflexiones...Tomek respondía a esta pregunta: ¿por qué seguimos siendo prisioneros de nuestras vidas?


Tomek había decidido libremente ser libre.
Hoy te escribo una carta de despedida, pero prefiero no terminarla diciendo adiós, porque es algo que aún me es imposible. He vivido momentos únicos contigo, he sentido cosas extraordinarias y hemos hecho juntos cosas hermosas y auténticas. Seguirás estando en mí de muchas maneras, porque cuando descubres a alguien como tú y lo dejamos entrar en su vida de alpinista, es imposible borrar las huellas que vas a dejar.
Tu sonrisa permanecerá siempre grabada en mi corazón y la chispa en tus ojos iluminará mis días.
Cada vez que hablabas, vi brillar la magia en los ojos de los que te escuchaban. Eras un gran hombre, un monumento, un mito, un genio del Nanga en invierno, un hombre lleno de energía, de sueños y vida.


Tomek es uno de los que me han dado las ganas de pasar tiempo en esta montaña, de su silencio, de atreverse a este paso hacia lo desconocido, ese paso hacia el descubrimiento de uno mismo, ese paso hacia el descubrimiento de sus posibilidades. Fue contigo allí arriba que entendí lo que podías sentir, lo que te llevó a ir siempre más lejos y pasar tanto tiempo ahí arriba. Esa impresión de inmensidad que no te aplasta, pero nos da, por el contrario, ganas de volar para arriba, las cumbres, los cielos, el espacio, el vértigo. El poder del universo como dijiste...


No sé cuándo has cruzado la línea extrema, si hubiera podido ver esa señal. No sé en qué momento empecé a perderte, en qué momento pasaste el punto de no retorno, si tú mismo ¿lo sentiste?
90 metros por debajo de la cima, estabas muy bien. Luego hablamos poco, pero no menos o no más que antes. Aún no sé cómo pasó todo esto para qué hoy nos despidiésemos. Lo único que siento es tu ausencia, y toda una ola de sentimientos. Hemos subido juntos este difícil invierno, porque hemos construido nuestra historia sobre nuestras emociones reales, esta experiencia viva de la vida, elemental...

Eras un hombre de gran corazón y te eres hasta el final para bajar lo más bajo posible para salvarme la vida. Te debo mi vida primero, Tomek, porque si no hubieras tenido la fuerza y el valor de luchar para bajar a 7280 m durante esta noche fría, inhumana, en modo supervivencia, del 25 al 26 de enero, ya no estaría aquí, pero estaría contigo.
Los dos sabíamos que no teníamos derecho a un error, lo aceptamos. Si uno cruzaba su límite, el otro caía.


Conocer a alguien como tú sigue siendo raro, excepcional. Eras el señor del nanga y estabas de nuevo en esta montaña para no lamentar, para terminar tu proyecto, y simplemente para vivir.
Tomek, tenías una pasión infinita por esta montaña, la mirada llena de energía para el Nanga. Tenías la energía y la fuerza para vivir tu sueño y llegar al final de tu sueño. El Nanga era tu escritura, tu inspiración y el libro de tu vida. En el Nanga nació nuestra cordada: una cordada feliz, un vínculo único, un mismo estado de ánimo.
Tomek has pasado por mi vida como una corriente de aire que me habría infundido la energía de "tu" Montaña.
Me diste tu gran y hermosa energía que me llevo hoy conmigo.


Tomek, más allá del Nanga, serás para mí un excepcional e inolvidable encuentro. Un encuentro con sabor a sueños y aventuras, un encuentro con sencillez, un encuentro que conserva para siempre el sabor a la vez amargo y dulce de la libertad.
Gracias Tomek por ser lo que has sido. 

Fuente y fotos; facebook.com/ElisabethRevolexpe  / Fotos, 3 y 4 archivo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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