Expediciones

FELIPE RANDIS

Subir la sur del Aconcagua siempre fue mi sueño

Felipe Randis, escalador y guía de montaña argentino de amplia trayectoria nos cuenta en primera persona su ascenso a la pared sur del Aconcagua durante temporada estival 2018 en el hemisferio sur.

Fernanda Insua | Redacción Alpinismonline Domingo 1 de Abril de 2018 - 00:00 1317 | 0




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Por Fernanda Insua | Redacción Alpinismonline y Felipe Randis

Foto de Portada: Felipe Randis y la Sur del Aconcagua (Foto Felipe Randis)

 

Indudablemente la pared sur del Cerro Aconcagua constituye un desafío extremo para escaladores de todo el mundo. No gratuitamente Reinhold Messner la incluyó en su lista de las cinco paredes más comprometidas de escalar en el mundo. Él mismo abrió una ruta de ascenso en el año 1974. 

Con casi tres mil metros de desnivel y 7 km de ancho, blanca durante todo el año, cubierta de glaciares colgantes y expuesta al peligro latente y constante de avalanchas, obliga a escalarla de forma rápida, evitando las horas de mayor exposición a la luz solar.  

Fue escalada por primera vez en el año 1954 por una expedición francesa (G. Poulet, R. Paragot, P.Lesseur, L. Berardini, A. Dagory y E. Denis) que luchó durante siete días y lo hizo por el espolón central, de gran dificultad técnica. Muchos años después, en 1981, otro francés, repetiría esa ruta, por primera vez en forma solitaria. Ese mismo año una expedición japonesa hizo cumbre en pleno invierno por la vía Messner. Una estadounidense fue la primera mujer en vencer la pared Sur en 1984. Y en el año 2002 el francés Bruno Sourzac la escaló en 22 horas sin equipar previamente la ruta.  

En los años ochenta, varios argentinos (Álvarez, Sánchez, Rodríguez y Randis) y  un colombiano (Barrios) inscribieron su nombre en esta pared. Lo propio hacieron otros argentinos embellezados por la magia del cerro, H. Cunietti y G. Benegas (2003) y L. Tarditi  y E. Clausen (2008).                                                                                                                                    

En el año 2010 la pared recibe una inusual concurrencia. El estadounidense  Chad Kellogg abre una línea inédita en solitario, los argentinos  Gabriel Fava y Aníbal Maturano repiten la ruta original francesa, y Mariano Galván completa en un tiempo record de 34 horas la ruta francesa con la variante Messner.  En 2011 fueron el italiano Andrea Di Donato y el chileno Andrés Zegers quienes se atrevieron a establecer una nueva variante de inicio de la vía francesa directa abierta en 1985.

 

Relato del ascenso a la Pared sur por Felipe Randis

"Subir la pared Sur del Aconcagua siempre fue mi sueño. Esta temporada se juntaron varios factores que me permitieron concretarlo, primero estaba el clima muy bueno, tenía mucha motivación, había entrenado bien durante el año y esta temporada había podido alcanzar tres veces la cumbre del Cerro Aconcagua.

El último ascenso por el glaciar del hombre cojo del Co. Tolosa (5360m.) me habían puesto en ambiente. Los diferentes factores se iban relacionando de una forma muy favorable para intentar el ascenso. Las últimas fotos que vi de la pared la mostraban bastante seca, esto me pareció bueno ya que no iba a ver mucha descarga. Con la última persona que hablé fue Horacio Cunietti quien me pasó los últimos tips en cuanto a la pared y algunos detalles del equipo.




Glaciar superior (Foto Felipe Randis)

 Todo estaba listo y más que definido, se habían alineado los astros. Esta era mi oportunidad de coronar la temporada con la pared sur. Siempre supe que iba a ir, pero no muy bien cuándo. Eso dependía de varios factores que se dieron esta temporada. Me apresuré a juntar mi equipo. El día martes 13 de febrero me embarqué, siendo las 11:30 hs. me despedí de mis compañeros y partí hacia el col Ibáñez, el cual demoré en cruzar un poco más de 2 hs. Llegué a Plaza Francia donde me encontré la pared Sur. En este lugar es donde aproveché a sacarme las botas y secar un poco los interiores.

 Le pedí permiso para entrar y me quedé aguardando su respuesta, luego de algunos minutos sentí una sensación de bienestar y potencia en todo el cuerpo, he aquí la señal ... Me puse las botas y encaré esta hermosa escalada. A las 15 hs estaba cruzando la primera rimaya que divide la montaña del glaciar Horcones inferior. En este momento sentía mucho miedo ya que miraba para arriba y tenía el glaciar medio y superior acechándome. Me dirigí rápidamente hacia campo 1 donde se encuentran unos paredones que te cubren un poco de las avalanchas. En este trayecto cruce 4 ríos que bajaban de los glaciares, de los cuales bebí agua buscando hidratarme y también una conexión más profunda con el monte. Luego de hacer un rodeo y alcanzar campo 1 tuve mi primera parada. Hasta aquí 2:15 minutos. Puede filmar una avalancha que se abría paso por donde había cruzado algún tiempo atrás. El espolón daba la sensación de estar más protegido. Luego de un descanso de 5 minutos. Comencé a escalar el filo que conduce a las grandes torres... Es algo así como ascender por la piel de un dragón. Muchas escamas y una pendiente contínua de 65 grados. Luego de un par de horas llegué a las grandes Torres. Son varias chimeneas verticales que se van conectando durante 80 metros aproximadamente... Aquí salí de noche cerca de las 23 hs donde hice una parada "larga" de hidratación. Me hice unas maruchan y me tomé un mate cocido




Escalando las areniscas (Foto Felipe Randis)

Mi material de vivac eran un neopreno y dos bolsas de consorcio. Traté de cerrar los ojos pero el lugar donde estaba era magnífico, estaba rodeado de un mar de estrellas cumpliendo mi sueño. Escalar la pared sur, mi corazón deba brincos de alegría. Imposible cerrar un ojo. Así que preparé otro té para el  camino y me alisté cerca de la 1:30 de la madrugad seguí mi rumbo hacia las areniscas. El camino ameritaba grampones. Ya estaba transitando el glaciar medio. Luego de 2 hs llegué a las Areniscas, me costó un poco encontrar la entrada. Estuve 1 hora  hasta que encontré bien a la izquierda un canal que se discontinuaba y luego una rampa de hielo de 100 metros. Accedí por aquí hasta encontrarme varios coagulares de hielo incrustados en la tapia. Esta me resultó la parte más técnica y a la vez de mayor disfrute ya que tenía muy buenas condiciones la pared y el clima. Amaneció, eran las 7am y me encontraba escalando sin guantes a 6000 metros.  Era una caricia divina. Seguí disfrutando esta hermosa escalada hasta alcanzar la base del glaciar superior, donde me costó bastante encontrar la entrada. Todo cuelga de un hilo allí y la sensación de estar por debajo del serac me volvió a dar miedo. Haciendo una travesía incómoda y expuesta de unos 80 metros hacia la derecha  luego de unos pasos de equilibrio ante el abismo encontré la entrada. Accedí por una cómoda rampa de hielo glaciar.




Escalando las areniscas (Foto Felipe Randis)

Listo, había logrado montarme al glaciar. Mis ojos ya veían la salida que había elegido. Mixtos y pala Messner. En este punto paré 1 hora más a rehidratar. Llevaba 22 horas desde que había comenzado a escalar. Después de rehidratar un litro y hacer uno más para el camino, me puse de pie y transité el extenso glaciar superior. Tuve que abrir huella hasta encontrarme en la  base de los mixtos  donde crucé la Rimaya por un buen puente. Entré a los mixtos por una chimenea que está más tirada a la derecha, luego vienen 3 cascaditas cortas. En esta parte si bien es bastante técnica y expuesta, ya tenía mucha adrenalina digerida, me resultó hasta divertido escalar. Luego de 100 metros de mixtos, solo quedaba la pala Messner, la que pude ascender en 3 horas más. Ya estaba a punto de salir cuando encontré la última dificultad, una pared de hielo de 75 grados rematando en una cornisa de nieve inconsistente, la cual pasé como pude, clavé un regatón y me abalancé medio pataleando en la nieve mala, hasta así conseguir estar del otro lado. "El Filo del Guanaco". Listo, lo había conseguido. Había podido seducir la pared en 31 horas.




Avalancha desde C1 (Foto Felipe Randis

Muy feliz y muy cansado.  Eran las 22 horas cuando comencé a descender por la ruta normal, el camino conocido, que alegría. Bajé directo a Cólera (campo3) donde me guarecí  en el refugio Elena un par de horas. Hice agua y sequé mis pies con la cocina. Recién aquí concilié un poco el sueño. Me desperté por el frio a las 3 am y decidí continuar con el descenso hacia Plaza Argentina. Cerca de las 7 am ya estaba allí. Mi amigo Peluca (Matías Fabricio) ya estaba levantado con un poco de preocupación.




Saliendo hacia el Filo del Guanaco (Foto Felipe Randis

 Me recibió con los brazos abiertos. El abrazo de un amigo luego de semejante salvajada me vino muy bien. Me sirvió un guiso de carne que había preparado el chef Colo. Muy contentos todos hablábamos de los detalles del ascenso. Muchísimas gracias a  mis amigos, maestros  y a INKA expediciones."

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Felipe Randis es guía profesional de montaña. Lleva diez años porteando y guiando en el cerro Aconcagua. Explora la variante ligera y en solitario del montañismo. Relaciona la velocidad con la seguridad. Considera a Mariano Galván, Steve House, Mark Twight, Ueli Steck y Alex Honnold como grandes referentes de motivación, mostrando que los límites están hechos para romperse de una forma muy aventurada y elegante.

Muchas gracias Felipe.




Escalando las grandes torres (Foto Felipe Randis)



Nota principal: http://www.alpinismonline.com/mz-notas.asp?id=10952
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