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El Kang Nachugo una montaña casi virgen

Lo fue hasta hace pocos días cuando Joe Puryear y David Gottlieb lograron el primer ascenso

Martes 18 de Noviembre de 2008 - Hora: 3:56:
Redacción Alpinismonline
USA




Fuente: Montañismo.org

El Kang Nachugo es una montaña poco frecuentada situada en las proximidades del Everest y totalmente virgen, hasta el último 17 de Octubre, en que los norteamericanos Joe Puryear y David Gottlieb realizaron el primer ascenso a la mole de 6.735m.

Claro, uno escucha hablar de Himalaya e inmediatamente lo asocia a los ochomiles, como primera medida. Pero la mayor cordillera del planeta cobija una innumerable cantidad de picos de menor altura, muchos de ellos aún inescalados.

Ese era el caso hasta hace unas pocas semanas del Kang Nachugo, situado en la región del Rolwaling Himal, en Nepal y en el límite preciso de éste con su vecino Tibet, una zona inhóspita y muy poco frecuentada por turistas y amantes del montañismo.

Puryear y Gottlieb fijaron sus ojos en esta montaña, tan solitaria como misteriosa, una una imponente presencia en la geografía del lugar, muy cercana al Everest, Lhotse y compañía, los grandes gigantes del himalayismo.

Previo a la epopeya, los montañistas realizaron una aclimatación de dos semanas, ascendiendo al Ramdung (5.930m) y el Yalong Ri (5.630m). Luego y tras analizar las distintas posibilidades de ascenso, decidieron intentar la cara sur del Kang Nachugo.

Establecieron primero un campamento a 4.800m y finalmente comenzaron el ascenso por la escarpada pared, caracterizada por tener superficie con valles y crestas.

"Los valles eran de hielo con pasos escarpados de roca pero con buenas protecciones. Las crestas, en cambio, eran mayormente nieve y pocos pasos de roca, pero con ocasionales problemas con más pendiente. Elegimos las crestas porque pensamos que haríamos mejor tiempo. Después de escalar prácticamente en solo, nos olvidamos de las cuerdas. En retrospectiva no estamos seguros por qué. Los ocasionales pitones o tornillos de hielo no tenían más valor en esa nieve compacta que llenar el requisito mental de protección que necesitábamos para continuar."

Después de catorce horas y mil cien metros ascendidos, llegaron al límite de sus fuerzas y no había un lugar adecuado para el campamento. Pero lo instalaron justo en donde no parecía caber nada, pero tras hora y media de trabajo. Pero aunque estaban enterrados en una cresta, no había mucha diferencia con respecto al resto de la pared. Al día siguiente, dejaron la tienda para hacer un intento a la cumbre, a tan sólo 800 metros. "pero los 800 metros más difíciles, por supuesto". Dos largos de cuerda más tarde, la cresta terminó en una banda rocosa y luego el terreno se volvió más complicado. "El progreso era lento pero continuo". A la una de la tarde tomaron la decisión de bajar porque la montaña estaba muy nublada y comenzaba a nevar.

Con la experiencia adquirida con las dificultades halladas en lo más alto de la pared sur, decidieron hacer un intento a la otra ruta: la arista oeste, sobre todo porque el tiempo no era muy estable y meterse de nuevo a esa muralla no era factible. "Sabíamos que una arista no era muy segura, pero era mucho más factible con tormenta. Si la arista era demasiado aguda, con muchas cornisas o lo que fuera, sabíamos que con buen tiempo podríamos regresar a la cara sur para un intento sólido". Comenzaron a las 11 de la noche y hacia las 5 de la mañana estaban ya en la parte más complicada de la pared sur para llegar a la cresta que une el Chekigo y el Kang Nachugo. Las bandas rocosas los forzaron a escalar una "arista" por debajo de "El dedo medio del Destino": un serac solitario muy por arriba y cerca de la arista. Por la tarde ya habían alcanzado la arista e instalaron su vivac y esta vez fue más fácil que en la cara sur.

"Comencé a cavar y no tomó mucho tiempo el que una pequeña plataforma se materializara. Pero pronto hice un descubrimiento: un golpe más y ya tenía un agujero hacia China. Miré hacia abajo miles de metros hacia el Tíbet... David y yo miramos con horror cómo una sección de una cornisa se colapsaba de la arista justo a nuestro lado, a pocos centímetros de nuestro "anclaje". Bienvenidos a la escalada de aristas en el Himalaya". El vivac lo instalaron varios largos después, en algo más "plano" sobre la arista.

Al día siguiente comenzaron al amanecer y continuaron por la arista siguiendo el principio del "seguro Fairbanks": "si caes por un lado, me aviento hacia el otro". Su amplia experiencia en las montañas de Alaska les daba mucha seguridad en este terreno.

Mientras subían por la larga arista, Joe topó con un descenso y mientras bajaba la pendiente se iba acentuando hasta que llegó el momento en que no tocaba la pared con los pies y sus piolets estaban sobre nieve muy inestable y bajaba hacia al vacío, pero tocó accidentalmente una cornisa y pudo continuar pero ¿cómo harían para regresar por el mismo camino? En ese punto se dieron cuenta que tendrían que descender por la escarpada cara sur pues no había otra forma de descender con seguridad por la arista oeste.

El día 17 de octubre comenzaron al amanecer desde su tienda pero encontraron un fuerte viento que les hizo sentir que sus escaladas en Alaska eran relajantes. Conforme se acercaban a la cumbre, la arista se dividió en dos. David, quien iba en la punta, siguió una pero conforme avanzaron parecía que la otra era más alta, así que David hizo una travesía para alcanzar la otra pero vio que era el camino falso y regresó "maldiciendo a David todo el camino de regreso". A las 13:30 (hora de Nepal) ambos llegaron a la cumbre. Sin viento. Así que estuvieron 30 minutos ahí arriba y luego regresaron a su vivac. Esa noche comenzó una fuerte tormenta que duró 24 horas. Tenían que abandonar la arista. Ya casi no tenían comida o combustible. Sabían que tendrían que internarse en la cara sur pero, en medio de la tormenta, no sabían en qué punto debían hacerlo. Estudiaron las fotografías de sus cámaras digitales para ubicarse y comenzaron a descender. "El viento y el frío eran brutales".

Pero fueron encontrando los lugares propicios para colocar los anclajes, que iban desde un clavo, un stopper del número 4 o tornillos de hielo y 20 rapeles después estaban de nuevo al pie de la montaña y luego continuaron a Na, donde tenían su campamento base.


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