fotos: cortesia Sebastian Aldana, Lucas Ancillotti, Fran Reyna, Malu Ferreyra
Volver a las montañas del norte siempre es uno de los más increíbles planes que uno puede tener y como siempre hacerlo de la mano de Sebastián Aldana es sinónimo de seguridad, confianza y muchas risas.
Esta vuelta nos llama El Nevado de Chañi en la provincia de Jujuy. Esta montaña de 5930 msnm tiene un encanto único al ser el nevado más alto de los Andes Jujeños lo que lo convierte en un atractivo casi irresistible para todo aquel montañista que busca hacer altura en una montaña de casi 6 mil metros.
Nuestro viaje empieza con el encuentro del grupo y el capitán del barco en la ciudad de Tilcara a unos 70 kms de la capital San Salvador de Jujuy. Luego de la presentación oficial y desde allí, comenzamos a caminar por espacio de unas 3 horas hacia Casa Colorada, un hermoso hotel ubicado a unos 3000 msnm. Allí dormiremos para empezar a acostumbrar un poco a nuestro cuerpo a la altura. No podríamos llamar a esto aclimatación puesto que para estar bien aclimatado el cuerpo necesita por lo menos 16 días de desnivel constante subiendo y bajando por cortos periodos. Pero es un buen trabajo para ayudarlo a estar por un par de días a más de 5 mil metros de altura bastante cómodo.
Por la mañana luego del desayuno nos ponemos mochilas y por el espacio de unas 3 horas subiremos a 4200 msnm. Allí el tremendo equipo de «El Profe» nos convida una completa y nunca mejor recibida picada para luego regresar a Casa Colorada. El día arranca entre nubes, nos invita a caminar con un exquisito sol y nos despide entre nubes y tormenta.
<*2*>
<*3*>
El tercer día volvemos a Tilcara, último día de aprovisionamiento antes de irnos al medio de la Puna Jujeña. En nuestro viaje nos vamos a visitar las salinas Jujeñas. Este impactante mar de sal nos deja no solo jugar haciendo divertidas fotos sino que lo hacemos ante la mirada atenta de nuestro objetivo. Atrás, el Nevado de Chañi.
<*4*>
<*5*>
A una hora y media de viaje llegamos a nuestro refugio por esta noche, en el paraje Canchayoc a 3640 msnm. Unas pequeñas e impecables casitas nos están esperando donde cenaremos y dormiremos al compás del viento, la luna llena y la noche estrellada.
A la mañana siguiente nos levantamos ya para armar mochilas, desayunar y empezar a caminar la base del nevado. Luego de 4 horas y media de caminata llegamos al refugio Flor de Pupusa o más conocido como Casa Mocha a 4200 msnm. La vista se impone, por un lado las Salinas a lo lejos y por el otro el Chañi y sus compañeritos de cordón montañoso. Hidratación, comida y descanso son premisas en este lugar y la preparación del equipo necesario para el campamento de altura y el ataque a cumbre. Ya desde mañana empezamos a dormir en carpa…
<*6*>
Día 5, desayuno y prueba de equipo. A pasito de pato cuac cuac se escuchan los crampones por todos los alrededores al refugio. Equipo listo empieza la caminata a un lugar llamado Jefatura del diablo a 4930 msnm. En este lugar campamento de altura e increíble vista del atardecer sobre las Salinas…. indescriptible. Aquí y ante la mirada atónita del atardecer, en el silencio y en la inmensidad de las montañas cada uno descubrió una parte de sí mismo.
<*7*>
<*8*>
En nuestro 6to día nos preparamos para el ataque a cumbre, pero Seba ha decidido que podríamos intentar hacer un campamento más arriba aún para poder hacer una cumbre más amena y que todos podamos coronarlo. Así que esta todo el campamento montado en el abra a 5400 msnm. Noche agitada por el viento, la temperatura esta aceptable teniendo en cuenta que las bolsas de dormir hicieron un muy buen trabajo. La ansiedad hacía lo suyo junto con la altura para ayudarnos al desvelo. Silencios que dejaban sentir la emoción y adrenalina de un grupo que disfrutaba del momento para empezar nuestro ataque a cumbre.
5.30 am se escuchan los pasos de Alfred que viene hacia nuestra carpa para traernos un tecito caliente para salir de las bolsas, vestirnos y equiparnos, nos vamos para arrrrribbbaaaaaaa!!!!!!
<*9*>
Comenzamos a caminar con los inicios de los rayos del sol que nos acompañan cada paso que damos. Cada uno en su interior maneja adrenalina, ansiedad, emoción e incertidumbre. Tal vez el hecho de no saber si más arriba te va a «pegar» la altura, tal vez el desconocer cómo es la recta final a la cumbre. Pero el silencio se siente así como las primeras agitaciones normales de caminar a 5500 msnm de altura.
Llevamos una hora y media de caminata y llegamos al crampons point (lugar donde ponemos los crampones) desde aquí la cumbre está a unas 2 horas por una arista muy pintoresca que con su suelo mezclado entre roca, nieve y granito nos va a hacer trabajar bien las piernas y el equilibrio además de demandarnos un poco más de esfuerzo, pero la ventaja de haber dormido más y no llevar la bolsa de dormir en la espalda le dan una manito a este ataque a cumbre.
Al paso calmo pero constante de Seba que nos marca bien el ritmo vamos transitando el camino hasta que podemos ver la última subidita de más o menos 150 – 200 metros y se empieza a poner la piel de gallina. Se hacen mentalmente muy largos estos metros pero la emoción le da una bocanada de aire a los músculos y te termina empujando hacia arriba. Y así es como una vocecita Jujeña parada ya en la cumbre te dice: Pero Malu, felicitaciones por la cumbre! Y con la sensibilidad de alcanzar LA CUMBRE en la sangre le agradeces y pones el pie firme en ese lugar donde ves que alcanzaste uno de tus sueños. Porque es ahí donde la emoción te lleva: a ese momento donde te lo dijeron, lo pensaste, lo proyectaste y te pusiste a trabajar en ello. Porque hacer casi 6 mil metros de altura no es una decisión fácil así lo hagas a modo más alpino o con gente que logísticamente te ayude a cumplirlo. Y porque llegar ahí no solo es la recompensa al esfuerzo, determinación y constancia, sino también una tremenda lección de vida viendo que cuando las cosas se ponen muy cuesta arriba, no hay más que tomar aire, enfocarse en el camino y caminar.
<*10*>
<*11*>
Fotos, alegría, choque de puños, emoción. Todo es una fiesta en este precioso e increíble Nevado. Este grupo es el trencito de la alegría que ya tiene que ir pegando la vuelta porque hay que desarmar campamento y empezar a bajar.
El programa de Jujuy Expediciones sale un poco del habitual y propone hacer el regreso por León, por lo que nuestro programa es en 180°. Esto hace que bajemos por el «otro lado» y tengamos el privilegio de poder salir de la Puna y meternos en la Selva.
Luego de la cumbre al llegar al campamento, desarme y para abajo. Caminamos bajando por un tremendo acarreo que te quitaba el aliento, pero el lugar a donde nos llevó valió la pena esos casi 900 mts de desnivel verticales. Una hermosa laguna nos acompaña esta noche con un firmamento de estrellas y el Chañi imponente custodiándonos. Nada de lo que pueda escribir describe fielmente las sensaciones del escenario. Solo que cerrar los ojos me llevan una y otra vez a esos lugares mágicos donde solo se siente paz….
<*12*>
Mañana siguiente, desayuno, desarme y mochila sobre la cadera otra vez. Nos dirigimos hacia Ovejería, a unas 4 o 5 horas de caminata, un hermoso paraje estilo Londinense (la niebla le da ese toque) donde somos recibidos por Virginia y su familia que nos esperan con unas ricas empanadas de cordero y una sopita que eran Todo lo que estaba bien. Esa noche ya se sentía de a poco el cansancio acumulado de los días pasados, todos estábamos felices pero ya listos para irnos a casa.
Y así comienza nuestro último día, tecito cargado de plantitas sabrosas del lugar (muña muña, paico, cedrón, etc.). Mochilas arriba y nos fuimos! Empieza un largo recorrido de 31 km hacia León donde termina nuestro programa. La caminata fue inspiradora. Cada paso lo disfrute como si no existiera mañana. Cruce de arroyos fríos «a pata» que eran un shock de energía para los piecitos. En cada valle, quebrada, lugar por el que pasamos reseteaba mi cabeza que liberaba preocupaciones y recibía de la más pura energía. Y de pronto en una vuelta de esquina, de los paisajes verdes más fuertes que vi. Una quebrada en el medio de esas altas montañas que me llevaban al mismísimo Perú pero en Jujuy. Qué país más generoso en el que vivo!
<*13*>
<*14*>
Diez horas de caminata, los pies se movían solos, 8 cruces de arroyos fríos que generaron varios momentos de risa y finalmente el puente y la civilización. Al llegar, algunos de nuestros compañeros que habían estado en la primer parte del recorrido nos estaban esperando con café, gaseosas, sándwiches y aplausos. Lágrimas en los ojos y mucha alegría. La emoción de lo vivido, la pena de terminar el viaje. Sin dudas ha sido de las montañas que más disfrute por el «combo completo». La altura, los paisajes, el clima, pero sobre todo el grupo de amigos. Todos trabajando en equipo para que hoy ya pasados varios días del regreso me acuerde de nuestra travesía y automáticamente aparezcan sonrisas.
<*15*>
<*16*>
Seba como siempre me encanta hacer montaña de tu mano y de tu equipo. Grupo…. Gracias infinitas, brindo por nuestro reencuentro.
Jujuy no hay 2 sin 3. Prometo que pronto vuelvo!
<*17*>
https://www.facebook.com/Jujuyexpediciones
https://www.instagram.com/seba.aldana11
https://www.instagram.com/visitjujuy
