Están ubicados al norte del Parque Nacional Los Glaciares y son demarcatorios del límite con la república de Chile.
El Fitz Roy es la cumbre principal de una cadena que tiene forma de media luna abierta por el Este, con un eje principal con orientación Norte-Sur. El macizo está encuadrado al sur por el valle del Río Fitz Roy y al norte por el Río Eléctrico, quien debe su nombre a la fuerza de los vientos. Al Oeste por dos glaciares separados ambos por el Filo del Hombre Sentado; al N.O. el glaciar Fitz Roy Norte que da nacimiento al Río Pollone, que a su vez desemboca en el Lago Eléctrico.
Al S.O. se extiende el Glaciar Torre, que rodeando todo el macizo por el Sur va a morir a la Laguna Torre. Por el Este otros dos glaciares delimitan la montaña: por el N.E. el Glaciar Piedras Blancas y por el S.E. se extiende el Glaciar de Los Tres. Estos dos glaciares al morir forman las Lagunas Piedras Blancas, de Los Tres y Sucia. Esta compuesto de rocas volcánicas diritas claras y tonalitas que son el resultado de enormes procesos de intrusión producido alrededor de 12 millones de años atrás. Las rocas intrusivas cubiertas al inicio por cierto revestimiento de rocas más blandas ha sido sucesivamente quebrado y erosionado. En sus proximidades están también para tu contemplación los picos del : Torre Eger, Cerro Solo,Poincenot, Guillaumet, La Innominada, y otros.
El monte Fitz Roy fue ascendido por primera vez en el año 1952 por los franceses que hicieron cumbre el 2 de Febrero con los escaladores Lionel Terray y Guido Magnone, y el Cerro Torre en el año 1959, considerando que hubo intentos anteriores y expediciones de exploración que nos remontan al padre Alberto María De Agostini, al intento de la expedición italiana guiada por Aldo Bonacosa en 1936, a la de Hans Zechner en 1947, a la de Bertone y Gianolini de 1948 y a las de Zechner , Dangi , Matiz y Lanchsne en 1949…
La época ideal para intentar acceder a sus cumbres es desde mediados de febrero hasta fines de marzo.
En estas montañas y bosques podrás observar criaturas únicas y propias del lugar. Desde el evasivo pudú, el ciervo más chico del mundo, que habita densos cañaverales, y el huemul que transita entre la arboleda. Así también podrás ver aves comunes e inusuales, desde el magnífico cóndor, el ave terrestre más grande que existe, hasta las cotorras y picaflores más australes del mundo. Si tu interés está en el alpinismo encontrarás descripciones de las distintas rutas seguidas por las expediciones que alcanzaron la cima. Entre ellas la expedición de los franceses tuvo una característica muy peculiar ya que era organizada por el Club Alpino de aquel país, no por alpinistas acostumbrados a las paredes de hielo, sino simples virtuosos de la escalada llamados ¨bleausards¨ que se entrenaban en unas pequeñas rocas en las cercanías de París.
El grupo estuvo formado por Jacques Poincenot, Guido Magnone, M.A. Azena, R. Ferlet, Lliboutry, Depasse, Strouvé y el alpinista Lionel Terray, a los cuales se sumó como oficial de enlace el andinista argentino Tte. Francisco Ibañez. En un comentario escrito por Lionel Terray en 1956 en la revista Groupe Haute Montagne, recordaba así la hazaña: «De todas las escaladas que hice, la del Fitz Roy es aquella que, por sobre cualquier otra reclamó todas mis energias físicas y psíquicas. Técnicamente es quizás un poco inferior a las que he llevado a cabo recientemente sobre las paredes graníticas de los Alpes, pero una gran ascensión es más que una suma de largos de cuerda».
Cesare Maestri
Sólo con sus primeras escaladas, su nombre habría figurado entre uno de los más importantes del alpinismo italiano… o de los más osados. Fue uno de los primeros en escalar en «solo» sin ayuda de seguros ni compañeros de cordada, y para ello eligió largas vías de alta dificultad en los Dolomitas, su «territorio» favorito. Nacido en Trento en 1929, empezó a escalar joven y pronto fue conocido en todos los Alpes como «Il Ragno delle Dolomiti» (la araña de los Dolomitas), incluso antes de que escalase en «solo» la via Solleder a la Civeta o la Soldà a la Marmolada, la Via delle Guide al Crozzon di Brenta, etc. Incluso abrió en solo la ruta a la Cima Tossa.
Pero, como si estas grandes paredes no fueroan un reto suficiente (también intentó la Norte del Eiger en Solitario, y realizó la travesía Ambiez-Tukket, con 18 cimas, en 16 horas) Maestri buscó y encontró el suyo en la otra punta del mundo: en Patagonia. Allí, protegida por las tormentas y la distancia de escaladores ambiciosos, se erigía una aguja de granito de formas casi imposibles y aún virgen: el Cerro Torre, la más alta y esbelta de cuatro bastiones de roca (con la Torre Egger, la Punta Herrón y Cerro Standhart), frente al macizo del Fitz Roy.
En 1957 formó parte de una de las dos expediciones italianas que viajaron a la Patagonia para enfrentarse al Torre, dispuestos a ser los primeros en «conquistarlo». Y no lo consiguieron. Los dos jefes de expedición coincidieron en su diagnóstico: «imposible de escalar». Pero Maestri escribió entonces: «estamos aquí con el sentimiento de haber dejado alguna cosa no cumplida allá arriba. Pero yo creo haber hecho lo imposible para que esto no ocurriese. Debo regresar y regresaré».
Y regresó. Fue dos años más tarde, habiendo superado tremendas dificultades económicas y formando cordada con Toni Egger, el mejor escalador austriaco del momento.
Aprovechando los escasos claros equiparon la Pared este y, finalmente, se decidieron y se embarcaron en una escalada expuesta a continuas avalanchas. Bautizaron el collado que separa el Torre del Egger como «Paso de la Conquista». Otra expedición anterior había bautizado un «paso de la esperanza» y Maestri quería marcar diferencias; como había dicho ya: «la esperanza es el arma de los débiles». Desde el collado se lanzaron a la pared Norte, la más expuesta, en ese momento cubierta de una costra de hielo. El hielo era precisamente la superficie favorita de Egger, que aprovechaba fisuras, diedros y canaletas congeladas, en un escalada tan agotadora físicamente como a nivel psíquico, por su grado de exposición.
Un súbito aumento de la temperatura, presagio de mal tiempo, les forzó a ir cada vez más deprisa. Al fin, tras cuatro días en pared, Toni gritaba : «¡Cesare, la cima!». Arriba, el viento les hacía saltar, y Maestri no sintió alegría por la cumbre: «Por este momento he luchado y vivido. ¿Valía la pena? Nunca como ahora me doy cuenta de que ninguna montaña vale una vida. Siento repugnancia de esta cima. ¡Qué asco de viento, las fotos tomadas, las firmas registradas. No. No valía la pena (…) esta victoria lograda con resentimiento y rabia, con el corazón lleno de amargura y de hastío».
Tal vez fue un presentimiento. El descenso, en mitad de una ventisca patagónica, con rapeles de fortuna y un quinto vivac, fue una pesadilla que llegó a su punto culminante cuando una avalancha arrancó a Egger de la roca y le empujó al vacío. Maestri pasó aún otra noche en la pared y continuó el descenso resignado a ser arrastado él también. Finalmente cayó, pero tan cerca del suelo que la nieve blanda paró el golpe.
La muerte de Egger fue un duro golpe para Maestri, pero no fue menor la decepción de encontrase a la vuelta, en vez de aclamaciones de triunfo, la incredulidad y la sospecha. La cámara fotográfica y, por tanto, la prueba de la cumbre, estaba en poder del austriaco cuando cayó. Las investigaciones fueron duras. No había demostración posible y la duda dejaba el camino libre a muchos otros que soñaban con el Torre, que así podrían ser los primeros. Hubo varias expediciones; ingleses e italianos volvieron a fracasar. Ferrari se quedó a 250 metros de la cumbre.
Entretanto, herido en lo más profundo de su orgullo, Maestri respondió así: «¿Queréis guerra? Yo la haré, pero a mi manera. Regresaré al Torre. Atacaré su pared más difícil en la estación más impracticable».
Aquello no era un farol. Era el comienzo de la expedición al Cerro Torre por la cresta sudeste y en invierno. Maestri no pensaba en otra cosa, no reparó en gastos, sólo vivía para la venganza. No se enfrentaba a la montaña, sino a la sociedad montañera y a sus dudas. Transportó cantidades ingentes de equipo al Campo Base con un helicómpero, construyó un refugio y, sobre todo, decidió escalar cargando con un compresor de setenta kilos para perforar el granito y meter los clavos en la roca viva. El mundo del montañismo se escandalizó, pero Cesare iba a subir a toda costa… o casi. El invierno patagónico pudo más que ellos, hasta dejarles sin refugio, ni comida, ni gas. Habían conseguido equipar hasta quedarse a cuatrocientos metros de la cumbre, pero tuvieron que regresar, hambrientos y con problemas de congelación.
Y, una vez más, Maestri no cejó en su intento hasta que consiguió organizar otra expedición, esta vez durante el verano austral, y terminar lo que había empezado. Comparado con el invierno, la escalada resultaba incluso divertida. El dos de agosto, junto a Carlo Claus y Alimonta, estaba de nuevo en la cima.
Ahora sí hubo fotos, pruebas y testimonios. Lo cierto es que, durante el descenso, Maestri rompió los últimos veinte clavos de presión y, recientemente, eso ha servido para que vuelvan a levantarse sospechas de su llegada a la cumbre. Desde luego, su paso por allí está clarísimo hasta debajo del hongo somital de hielo y nieve, donde dejó abandonado el compresor. El resto de la escalada reúne ni más ni menos pruebas que cualquier otra expedición del momento. Pero parece que el destino de Cesare Maestri es ser perseguido por la sospecha cada vez que su nombre se asocia al del Cerro Torre.
Sin embargo, Maestri ya había aplacado su sed de venganza. A partir de entonces su vida fue más tranquila. Escribió varios libros, participó en medios de comunicación, se convirtió en una leyenda viva. Aún habrían de pasar años hasta que otros se atrevieran a repetir su ruta por la cresta oriental. Pero Cesare ya miraba más hacia su interior. En sus memorias escribe: «Estoy envejeciendo. Trato de hacerlo con orgullo y coherencia, consciente de que, si envejecer es un privilegio, hacerlo con dignidad es un deber. (…).La montaña me ha enseñado que nada se regala y que cada conquista debe ser pagada con dolor y sacrificio. Y también me ha hecho comprender que la vida es estupenda y digna de ser vivida…». Hoy, Cesare Maestri sigue envejeciendo, y viviendo, en Italia.
Las Rutas del Torre (Por Rolando Garibotti)
LA CARA ESTE
EL MOCHO
1. Benitiers. (5.11 A2) M. Piola, D. Anker (Suiza) Enero 1989. Más de 340 m. Está bien para subirla un día de mal tiempo.
2. Ruta primer ascenso. (5.10 A1) Jim Bridwell (USA) R. Stszewski (Australia) Febrero 1998. 340 m.
3. Todo o nada. (WI5?) G. C. Grassi, R. Pe, M. Rossi (Italia) Noviembre 1986. Una clásica, con hielo alpino, más de 85º.
AGUJA de la MEDIA LUNA
4. Rubio y Azul. (5.11) E. Salvaterra (solo) (Italia) Enero 1994. Cerca de 400 m.
CERRO TORRE (3.102 m)
5. Ruta del compresor. (5.10 A3) Cesare Maestri, Ezio Alimonta, Carlo Claus (Italia) Diciembre 1970. Primero intentada por un fuerte equipo anglo-argentino en 1968 (Fonrouge y otros) y terminada luego por Maestri. Una ruta controvertida por el alto número de fijaciones (más de 350) y por el compresor de 80 kg utilizado por Maestri para colocarlas. El equipo llegó hasta la base del hongo de hielo (de la cumbre, racionalizando que no forma parte del Cerro: «Uno de estos días se va a volar», dijo Maestri). Esta ruta fue escalada en el invierno de 1985 por los italianos Ermanno Salvaterra, P. Caruso, Maurizio Giarolli y A. Sarchi en el primero y único ascenso invernal a la cumbre. También en 1985 el suizo Marco Pedrini fue el primero en subir solo el Cerro Torre por esta ruta.
6. Directissima del Diablo. (5.12 A4 WI 6) J. Jelic, S. Karo, F. Kez, P. Podgornic, P. Kozlek, M. Fistravec (Eslovenia) Enero de 1986. Ruta peligrosa y de dificultad, equipada con cuerdas fijas. Son 1.100 m, 950 nuevos y los 150 restantes siguen la Ruta del Compresor. Sólo cinco fijaciones fueron puestas en este ascenso.
7. Maestri/Egger. Toni Egger (Austria), Cesare Maestri (Italia) enero 1959. Un campamento en la laguna, otro al pie del Mocho y un tercero a 1.650 msnm. Después de fijar cuerdas en los primeros 300 m con Cesarino Fava, Egger y Maestri continuaron en estilo alpino a través del Col de la Conquista, desde donde Fava se volvió. Desde allí, escalaron mayormente en hielo hasta la cumbre, realizando el primer ascenso del Cerro Torre. En el descenso, Toni Egger murió por una avalancha de hielo. Maestri, confundido, fue encontrado por Fava tirado en la nieve del glaciar, cerca de la base de la ruta seis días después de haber partido. El ascenso de Maestri es cuestionado por muchos hasta nuestros días. Aparte del fuerte intento de los austríacos Tommi Bonapace y Toni Panholzer en 1996, esta ruta no fue repetida. Estos 1.280 m de ruta pueden haber sido el primer grado VII de Big Wall en el mundo.
8. Ruta Inglesa (Intento) (5.10 A4 WI 5) Phil Burke, Tom Proctor (Gran Bretaña), enero de 1981. Antes intentada en 1978 por los británicos B. Wywill y B. Campbell Kelly quienes, escalando en estilo alpino y usando una Whillans Box colgante como campamento móvil, pasaron 30 días en la pared pero fueron forzados a retirarse a unos 300 m de la cumbre. Proctor y Burke fijaron cuerdas en parte de la ascención y pasaron 6 días en su intento final. Su punto más alto fue a sólo 50 m de la cumbre.
TORRE EGGER
9. Psyco Vertical. (5.11 A3 WI 6) Silvo Karo, Janez Jeglic, F. Knez (Eslovenia) Diciembre 1986. Este trío conformó una de las más fuertes cordadas de escaladores alpinos de todos los tiempos. Esta ruta tiene 950 m de escalada continua, mitad de la cual fue pre-equipada con cuerdas fijas. Karo opina que, de las cuatro mayores primeras ascenciones que hizo con Jeglic en el área, ésta es la mejor.
10. Badlands. (5.10 A3+ WI 4) C. Anker, S. Gerberding, J. Smith (U.S.A.) Diciembre 1994. Tomó dos temporadas terminar esta difícil ruta de 900 m, que fue equipada con cuerdas fijas. Difícil escalada en artificial por buena roca, da al túnel de hielo de la Titanic.
11. Ruta Americana. (5.9 A4 WI 5) Jim Donini, John Bragg, Jay Wilson (U.S.A.) Febrero 1976. Después de repetir la Maestri/Egger hasta el Col de la Conquista, este equipo escaló suelo virgen en los últimos 370 m por el pilar sur de la Torre Egger. Como todo comentario, la ruta tiene 37 largos en 1.040 m.
12. Titanic. (WI 6, 5.10 A2) Maurizio Giarolli, Elio Orlandi (Italia) Noviembre de 1987. Vía muy estética, por el pilar Este de 1.000 m de la Torre Egger. Para llegar a la cumbre escalaron 900 m por un túnel natural en el hongo de hielo. Un mes antes L. Nadali, A. Sarchi y G. Cominelli habían intentado la ruta, habiendo hecho la mitad, y dejaron sus cuerdas fijas en el sitio. Al igual que todas las rutas de esta torre, permanece sin haberse repetido.
13. Ruta Italiana. (5.9 A2 WI 5) B. de Dona, G. Giongo (Italia) Marzo 1980. La línea obvia de vulnerabilidad de la cara Este, antes intentada por una gran equipo anglo-americano en 1974. Ésta fue una notable ascensión en estilo alpino que no fue reconocida en su momento y fue la segunda ascensión a la Torre Egger y la primera de la Punta Herron. Esta ruta de 900 m está expuesta a la caída de toda clase de desprendimientos.
PUNTA HERRON, Pilar Norte
14. Spigolo dei Bimbi. (5.10 WI 4) E. Salvaterra, A. Cavallaro, F. Vidi (Italia) Noviembre 1991. Después de escalar el Standhardt vía Exocet, el primer equipo que subió rapeló hasta el Col de los Sueños, y continuó con la escalada del pilar Norte de la Punta Herron. Su intención original era conectar las tres torres (Standhardt, Egger y Torre). Éste fue el tercer intento de Salvaterra de realizar este proyecto. Desde el col, la ruta escala 400 m de terreno mixto.
CERRO STANDHARDT, Cara Este
15. Motivaciones Mixtas. (Intento) (5.11 A2 80º hielo) J. Chaverri (España), T. Plaza (Argentina) Diciembre 1993. Esta escarpada ruta de 900 m fue hecha en una impresionante acometida estilo alpino. En el último largo, Plaza se lastimó mal, forzando al equipo a bajar, estando tan cerca de la cumbre.
16. Ruta Británica. (Intento) (5.9 A2) B. Hall, J. Wittle (Gran Bretaña) Febrero 1977. La línea más obvia de la cara Este. Por esta ruta el dúo alcanzó la base del hongo de la cumbre, mucho antes que la primera verdadera ascención de la torre en 1988. Lo esencial son diez largos de roca en la cara Sudeste.
17. Tomahawk. (WI 6, 5.8 A2) C. Anker, S. Gerberding (U.S.A.) Diciembre 1994. Una difícil variante del punto de partida de Exocet, con dos largos de 5.8/A2 de roca y 360 m de dificultad WI6 en hielo. Esta ruta todavía espera ser continuada hasta la cumbre.
18. Exocet. (WI 6, 5.10) J. Smith, Jim Bridwell, G. Smith (U.S.A.) Enero 1988. La primera ruta en el Cerro Standhardt. Una de las rutas de dificultad más clásicas en el área, Exocet va por las rampas de nieve de la Ruta Británica y da a cinco difíciles largos de escalada en hielo.
.
Fuentes: Revista Barrabés, Experience Patagonia, Al borde.
