Fuente: Diario La Nación
Un andinista murió en el cerro Incahuasi, en el departamento catamarqueño de Tinogasta, luego de que una roca se desprendió del macizo y aplastó la carpa donde estaba descansando, según informó la policía catamarqueña.
Se trata de Tomás Dávila, de 30 años, integrante de un grupo de nueve andinistas de Mar del Plata y de Esquel, que ayer lograron hacer cumbre en el cerro Incahuasi (6638 metros) y luego bajaron al campamento, a unos 5100 metros de altura.
El accidente se produjo cuando imprevistamente se desprendió una piedra de grandes dimensiones que impactó el cuerpo del joven andinista, que murió en forma instantánea, mientras que otros compañeros resultaron con heridas menores.
La delegación había elegido el cerro Incahuasi para realizar tareas de aclimatación, para intentar ascender al Himalaya. Este cerro catamarqueño es considerado entre los andinistas como de dificultad moderada, dado que implica un largo trecking sobre un terreno árido que no presenta grandes accidentes -el mayor problema es la falta de agua-. A pesar de su altura, el Incahuasi no encierra grandes riesgos, porque incluso existe una ruta apta para vehículos 4×4 que alcanza los 2250 metros de altura.
Una patrulla de Seguridad Turística trabajaba ayer para iniciar el rescate del cuerpo de Dávila y, según estimaciones, hoy la delegación podría llegar hasta la ciudad de Tinogasta, a unos 280 kilómetros de la capital provincial. La muerte de Dávila es la primera registrada en esta montaña.
Junto con el volcán Pissis (6882 metros) y el volcán Ojos del Salado (6879), el Incahuasi es uno de los «seismiles» más codiciados por los andinistas en la Puna. «No es complejo: es el más accesible de los tres», dijo el guía de montaña Pablo Pilotta, que participó del entrenamiento de la expedición en la que iba Dávila.
El nombre Incahuasi proviene del quechua (idioma de los incas) y significa la casa del inca. La primera ascensión moderna confirmada la hizo Walter Penck, en 1923, quien se sorprendió al encontrar cerca de la cumbre una pirca, el testimonio de que antes otra persona había estado allí.
El gran interés de esta montaña es que dispone en su cima de las segundas edificaciones precolombinas más altas del planeta, después de las del volcán Llullaillaco, de 6739 metros, en Salta.
La muerte de Tomás Dávila constituye la primera víctima que se cobra esta montaña.
