Un alud
ha vuelto a cubrir de luto el alpinismo. Sólo unas semanas después
de la tragedia que costó la vida a once escaladores en el K-2, una «monumental»
avalancha de 200 metros de largo y 50 de ancho sorprendió durante la
madrugada del domingo 24 a un amplio grupo de montañeros que ascendía
por uno de los intinerarios más concurridos y a priori sencillos del
Mont Blanc, la cumbre más alta de Europa occidental con 4.810 metros.
El repentino desprendimiento de un bloque de hielo se saldó con el fallecimiento
de ocho montañeros -cinco austriacos y tres suizos- y con heridas de
diversa consideración en otros ocho alpinistas -cinco franceses y tres
italianos-, según informaron responsables del Gobierno francés.
El siniestro
se produjo a 3.600 metros de altura, cuando el grupo de alpinistas trataba de
alcanzar acompañado por unas condiciones meteorológicas «excelentes»
el pico de Tacul (4.248 metros), una vía situada en la vertiente francesa
que sirve de antesala hacia la cumbre del Mont Blanc. El alpinista bilbaíno
Juanjo San Sebastián explicó que el Tacul es una ruta de fácil
acceso en comparación con otras vías y que suele acoger cada año
a un importante número de montañeros que busca la cima de los
Alpes franceses.
Lo que resulta «más difícil» de determinar son los
motivos exactos que provocaron la ruptura del bloque de hielo que derivó
en la avalancha. Uno de los supervivientes, el italiano Marco Delfini, narró
cómo los montañeros fueron arrastrados unos 200 metros por un
«muro de hielo» antes de quedar hundidos en la nieve. Según
explica San Sebastián, existen diversos motivos por los que puede producirse
un alud de estas características. El alpinista vizcaíno asegura
que el «contraste» de las bajas con las altas temperaturas de las
últimas semanas podría estar relacionado con la desgracia. Las
avalanchas, en todo caso, no son fenómenos extraños en esta época
del año. «Forman parte de los peligros objetivos de la montaña»,
asevera el alcalde de Chamonix, Eric Fournier.
La magnitud
del alud dificultó las labores de rescate. Cerca de 40 efectivos participaron
en las tareas de localización de los montañeros. Para ello, utilizaron
tres helicópteros (dos franceses y uno italiano) y perros rastreadores.
Los servicios italianos de protección civil también ofrecieron
su ayuda, ya que el macizo del Mont Blanc sirve de frontera entre los dos países.
Las labores de los efectivos de rescate se suspendieron a última hora
de la tarde de ayer ante el riesgo de que se produjesen nuevos desprendimientos
de placas de hielo. «No hay ninguna posibilidad de hallar a nadie vivo.
Fue una avalancha sin escapatoria para los alpinistas», zanjó la
ministra gala de interior, Michelle Alliot-Marie, tras entrevistarse con responsables
de las tareas de rescate. «Gracias a los medios técnicos tenemos
la certeza de que hay personas bajo la avalancha, pero resulta imposible saber
cuántas», añadió.
Los ocho rescatados, de edades comprendidas entre los 26 y los 37 años,
fueron trasladados a hospitales de Chamonix y Sallanches.
Fuente:
El Correodigital (http://www.elcorreodigital.com)
