Iñaki
Ochoa de Olza, in Memoriam

El
pasado 23 de Mayo, el mundo del alpinismo sufrió, como tantas veces,
una gran pérdida. El alpinista español Iñaki Ochoa
de Olza alcanzaba la cumbre más alta, aquella a la que no se llega
desde este mundo. Iñaki había nacido un 29 de Mayo de 1967
en Pamplona y contaba entre sus grandes logros el haber hecho cumbre en
12 ochomiles. Solo le restaba el Annapurna y el Kangchenjunga. Pero el
primero de ellos no le permitió el paso, decidió, mezquinamente,
cobijarlo para siempre entre sus faldas y guardarlo exclusivamente para
si mismo.
Ahora
Iñaki descansa en su ambiente, donde siempre quiso estar, protegido
por aquella montaña que aquel nefasto día tomó tan
irremediable decisión. Iñaki duerme en sus 7400m para siempre,
pero ha dejado un legado que lo sitúa entre los grandes de la historia.
¡Salud
Iñaki Ochoa de Olza! … goza plenamente de tu montaña,
desde aquí siempre te recordaremos y reviviremos tus aventuras,
como este pequeño homenaje.

Exponemos
a continuación la secuencia de hechos de su última aventura,
extraída de desnivel.com, con el propio relato de Iñaki
en la mayor parte del contenido.
Iñaki
Ochoa, Annapurna por la arista Este
Actualizado 16.04.2008 11:30
El
alpinista navarro afronta un nuevo ochomil, uno de los más duros,
el Annapurna, por una de sus líneas más extremas, la que
asciende por la arista Este, junto a Horia Colibasanu y Don Bowie. Ya
ha instalado el Campo 1.
Iñaki Ochoa vuelve a la acción, que ya la echaba de menos.
Acompañado por Horia Colibasanu y Don Bowie, trabaja en el Annapurna,
habiendo instalado ya su primer campo de altura, concretamente en su poco
transitada arista Este. Si el Annapurna es de por sí un duro hueso,
Iñaki escoge una de sus líneas más comprometidas,
donde, por ahora, ha alcanzado los 5.400 metros. "Acabo de superar
uno de los años más difíciles de mi vida. La terribles
secuelas del ascenso al Dhaulagiri han tardado en sanar más de
lo que hubieramos imaginado".
Sin
embargo, como buen alpinista, Iñaki no se ha podido resistir a
la atracción de un reto complicado. "Todo está listo.
He podido mirar a mi interior con paz, y he visto al Annapurna llamarme
con sus cantos de sirena. Y como soy un hombre muy débil, no he
hecho otra cosa que sucumbir a sus encantos". A continuación
la crónica de Iñaki desde la montaña.
Las
paredes del pozo
"Me
parece que ya se ha hecho tarde para cambiar de rumbo, y además
no tengo ganas. Creo que somos tipos tercos, de esos que nunca aprenden
aunque les muelan a palos. Sostengo que la escalada ha rescatado mi vida
de las garras de una existencia burguesa, mediocre o insignificante, o
todo ello a la vez. Aunque haya quién piense que sólo somos
los niños malcriados de una sociedad decadente, yo no lo creo así,
y sólo espero el momento de subir bien alto para mirar una vez
más con infinita libertad dentro de mí, y para robarles
energía a estas montañas sin par que me alimentan y enriquecen
cada vez más. Esta vida, que yo mismo he elegido, me llena profundamente.
"Piedra que rueda, no coge musgo" dice un refrán, creo
que inglés o algo peor. Mis paisanos de BARRICADA lo cantan mucho
mejor, sin duda; "Mira cómo todo se llena de polvo, cuando
no le das meneo a la vida…". Para barricada de verdad, esta
pared sur del Annapurna que domina nuestras vidas y es el objeto de nuestros
anhelos, esperándonos como un amigo fiel y silencioso. Y para meneo,
el que sin duda nos espera. En toda la historia, sólo cinco personas
han alcanzado la cima por la arista este, nuestra ruta.
Hemos
comenzado el arduo trabajo de encontrar la ruta y equipar los primeros
campos de altura, acarreando hacia ellos toda nuestra impedimenta, que
es escasa pero aún así pesa lo suyo en nuestras mochilas.
Como siempre, escalamos sin sherpas, y por supuesto sin oxígeno.
La ruta no decepciona; es farragosa, inconcreta y exigente desde el primer
metro. Para empezar a hablar del tema, hay que perder 200 metros de altura
y bajar a un glaciar pedregoso que nos separa de la morrena opuesta, lugar
donde se instala el campo base tradicional. Pasado este sombrío
lugar, una empinada travesía de hierba congelada nos pone en apuros,
y debemos ponernos los crampones para superar el tramo, que dejamos equipado
con una cuerda de 150 metros, ya que un simple resbalón sería
mortal de necesidad. Todo ello a la altitud extrema de 4.200 metros. Miseria
desde el principio, cómo me gusta.
Así
es como empezó todo, hace ya unos días, pero ahora una semana
larga de mal tiempo nos ha dejado más o menos inmovilizados en
nuestro campo base. Las nevadas, copiosas y diarias, han ralentizado nuestro
ritmo pero no han mermado un ápice nuestra moral. Poseemos tiempo
de sobra, tenemos de todo y nada será capaz de desesperarnos. No
pasa nada por un poco de nieve, ya que falta prácticamente toda
la temporada y, cuando la mayoría de las expediciones de este año
todavía no han llegado a sus respectivos campos base, nosotros
tenemos ya el objetivo en el punto de mira. Además me encuentro
especialmente satisfecho de la elección de compañeros de
este año, que modestamente juzgo como un gran acierto. Horia Colibasanu,
un gran amigo, está en muy buena forma, además de que no
deja de hacer bromas. Don Bowie es un escalador excelente, extremadamente
fuerte, motivado, tranquilo y además un excelente compañero.
Me parece que no será la última vez que nos veamos las caras.
Por
la noche hace todavía mucho frío, cuando deja de nevar,
y a veces me siento a ver las estrellas, en el memorial que domina el
campo base, bajo las banderas tibetanas de oración. El cielo que
disfrutamos aquí no se puede ver en ningún otro lugar, y
el silencio es una droga que colma mis venas de paz. Sentado entre las
placas de los amigos y desconocidos que dejaron aquí su vida, sonrío
en su memoria, miro al gigante Annapurna, y sigo susurrando versos de
alguna vieja canción; "Y si me dejas, te voy a pintar con
el color de cualquier esquina"…
Iñaki Ochoa, de camino a la cima
del Annapurna
Actualizado
08.05.2008 11:30
El
navarro, en compañía de Horia Colibasanu, ya ha partido
del CB, donde descansaba tras abrir una nueva variante por la cara Sur
de la montaña hasta la arista Este, e intentará la cumbre
en los próximos días.
Ya
han concluido buena parte del trabajo. Iñaki Ochoa y su compañero
de expedición Horia Colibasanu han terminado de abrir una nueva
variante en la cara Sur del Annapurna (Nepal, 8.091 m), uno de los muros
de roca y hielo verticales más emblemáticos y turbadores
del Himalaya. El nuevo itinerario abierto por el navarro y el rumano llega
hasta la arista cimera Este, discurriendo entre la ruta polaca del espolón
izquierdo (1988, Kukuczcka-Hajzer) y la abierta por Tomaz Humar, que anduvo
conociendo tierra virgen desde los 7.500 metros hasta alcanzar la cima
Este (8.047 m), a finales de 2007, en solitario.
Cabe
mencionar, y que el lector juzgue, que la línea seguida por Humar
trajo controversia, pues un sector del ochomilismo no consideraban cara
Sur, estrictamente, el emplazamiento por el que asciende la ruta, y de
hecho, Kukuczcka y Hajzer nombraron a su vía como Espolón
Este.
Para
Iñaki y Horia ahora llega el momento crucial de su expedición,
cuando deben poner en juego todo por lo que han luchado las últimas
semanas en la vertiginosa vertiente Sur del Annapurna, centro de atención
de los amantes de la dificultad en altitud, como fue el caso de Nil Bohigas
y Enric Lucas en 1984 (al Annapurna Central), cuando protagonizaban, en
estilo alpino, una actividad que supondría un salto cualitativo
en el himalayismo nacional.
En
cuatro días, si sus previsiones son correctas, Iñaki y Horia
podrían coronar la voraz cumbre del Gandaki. "Hemos encontrado
el cómo y el por dónde, así que parte de los misterios
del Annapurna han sido ya resueltos. Sólo falta lo mejor, la nata
del pastel", comentaba Iñaki, que ha contando con la ayuda
de Don Bowie durante los trabajos en la montaña, aunque parece
que finalmente Bowie atacará la cumbre por su cuenta.
Planes
de cima
A
día de hoy los planes del equipo pasaban por alcanzar el tercer
campo de altura, a 6.900 metros, para desde allí, y una vez superada
la sección más comprometida de la pared, que culmina en
la arista (por encima de los 7.000 m), continuar mañana en dirección
a la cumbre, para realizar el intento ¿definitivo? durante el fin
de semana.
"Esperamos
y miramos al cielo. En cuanto el pronóstico del tiempo sea favorable,
saldremos en busca de la cima del Annapurna, lugar mágico donde
de nuevo nuestros sueños serán destruidos sin compasión.
Nuestros cuerpos, por su parte, se han declarado preparados para lo que
se les viene encima sin remedio, aclimatados a la altura inhumana de este
gigante de nuestros deseos más… públicos", escribía
Iñaki en el CB, donde descansaba los últimos días
después de la apertura de la nueva variante. El navarro, junto
a Horia, ya lleva un mes en la montaña.
Su
crónica continúa: "Les recuerdo que no usamos porteadores
de altura, nadie ha de jugarse el bigote por nuestra gloria o a cambio
de nuestro vil metal. Sin duda esta es una de las expediciones en las
que más he trabajado desde un punto de vista físico, pero
ésta es la forja donde se templa el acero que luego nos ha de permitir
cabalgar esas aristas colgadas del cielo. El hierro gime y se queja, dice
el poeta, pero después se convierte en martillo y en espada. Nos
encontramos con buena salud, contentos y motivados, y con el mismo equilibrio
espiritual de un gurú, si es que ello es posible, rodeados de uno
de los escenarios más hermosos que sea posible encontrar en este
planeta".
Dificultades en el Annapurna.
Actualizado 08.05.2008 11:30
Iñaki
Ochoa se halla en una situación grave en el Campo 4 del Annapurna.
Problemas para Iñaki Ochoa
Dificultades
para las grandes aventuras de la primavera. Si los planes de Babanov se
fueron al traste, los de Iñaki Ochoa, ahora descendiendo del Annapurna,
pintan bastos y de que manera. Iñaki pretendía coronar su
decimotercer ochomil abriendo, también, un nueva variante por su
cara Sur hasta la arista Este. Ya habían concluido los trabajos
sobre la montaña y era el turno del ataque definitivo a cumbre,
pero entonces todo se torció.
El
alpinista navarro, en compañía del rumano Horia Colibasanu
y del ruso Alexei Bolotov, se quedaba a 100 metros de la cima, según
informa el Diario de Navarra. Esos últimos 100 metros se presentaban
complicados e Iñaki, con congelaciones en sus manos, decidía
darse la vuelta, intención que su amigo Horia compartía.
Alexei continuaba hacia la cima mientras ellos llegaban al campo 4, situado
a 7.400 metros. Tras un descanso, los planes pasaban por regresar cuanto
antes al CB, sin embargo un repentino ataque dejaba a Iñaki prácticamente
inconsciente, provocándole vómitos y tos.
Horia
previno el posible edema administrándole una pastilla, e inmediatamente
se ponía en contacto con los familiares del navarro y con médicos
especialistas que le ayudaran a tratar a Iñaki. El rescate en helicóptero
es imposible, y por debajo de ellos solo se extiende la salvaje vertiente
sur del Annapurna, a la que han llegado sin sherpas.
Un
médico rumano con el que Horia contactaba recomendaba bajar rápidamente
al Campo Base, para lo que podrían contar con la ayuda de un equipo
suizo presente en la vertiente contraria de la montaña. Todo indica
que el descenso comenzaría con las primeras luces de hoy.
Entrada
la noche, el ruso Bolotov aún no había regresado.
¡Al rescate en el Annapurna!
Actualizado 21.05.2008 11:30
Ueli
Steck y Simon Anthamatten aguardan a 500 metros de donde se hallan Iñaki
Ochoa, Horia Colibasanu y, ahora, Alexei Bolotov. Don Bowie, Sergei Bogomolov
con un equipo de voluntarios y tres alpinistas que aterrizaban en Chomrong,
acuden a la montaña.
La
situación en la cara Sur del Annapurna podría cambiar en
las próximas horas. Iñaki Ochoa continúa en estado
grave, semiinconsciente, acompañado en su tienda del campo 4 (7.400
metros) por el rumano Horia Colibasanu. Y es que Horia no ha perdido el
tiempo en absoluto y el lunes contactaba con el equipo suizo, que trabajaba
en la vertiente contraria, y éste ya acude al rescate. Los suizos,
por cierto, son Ueli Steck y Simon Anthamatten, dos tipos rápidos,
alpinistas de raíz, que no han tenido ninguna duda a la hora de
asumir un peligroso papel.
Ueli
y Simon, dos de los hombres más en forma del alpinismo actual,
perfectamente aclimatados (acaban de abrir una ruta en la cara norte del
Tengkangpoche y ambos son muy aficionados a "correr" por la
Norte del Eiger), llegaban ayer a los 6.900 metros de altura, donde se
detenían a causa del mal tiempo. El estado de Iñaki, que
no puede caminar, imposibilita cualquier movimiento actual desde el campo
4, hasta el que llegaba, además, Alexei Bolotov, compañero
ruso durante el ataque a cumbre del pamplonés, que había
continuado hasta la cima tras la retirada de éste. Alexei llegó
aquejado de un edema pulmonar.
Por
otra parte, un helicóptero que trasladaba a tres montañeros
desde Katmandú para apoyar en las labores de rescate, se detuvo
a un día del campo base en la aldea de Chomrong.
Según
informa el Diario de Navarra, en paralelo a esa iniciativa, el ruso Sergei
Bogomolov -líder de la expedición rusa que compartió
campo base con Ochoa de Olza hasta hace apenas una semana, y en la que
estaba integrado Bolotov- trataba de formar otro pequeño grupo
de rescate pese a estar ya en Katmandú, capital nepalí.
Bogomolov anda a la caza de voluntarios para formar un equipo de apoyo
que hoy mismo llegue al base de la cara Sur para colaborar con los suizos.
Por
último, el Don Bowie -integrante inicial de la expedición
de Ochoa de Olza y Horia Colibasanu- se brindó también a
colaborar. De hecho, el canadiense preveía desplazarse hoy mismo
desde la localidad de Pokhara al campo base.
A
pesar de todo, en las próximas horas continuará la incertidumbre,
ya que los teléfonos de Iñaki, Horia y Bolotov han consumido
toda su batería.
Mejora el estado de Ochoa
Actualizado 22.05.2008 11:30
Horia
Colibasanu lograba contactar telefónicamente desde el campo IV
de la cara Sur del Annapurna. La hidratación constante a la que
somete a Iñaki Ochoa ha logrado que el navarro gane tiempo para
la llegada de ayuda, ya a pocas horas.
Poco a poco, y a pesar de hallarse a 7.400 metros de altitud, las noticias
recibidas hoy a las 8.30 horas (12.15 en Nepal) confirman una leve mejoría
en el estado de salud de Iñaki Ochoa de Olza. La continua hidratación
a la que le está sometiendo el rumano Horia Colibasanu, junto a
Iñaki en la tienda del campo IV desde el lunes, regala un poco
más de tiempo para los equipos de rescatadores que ya evolucionan
por la montaña. El ruso Alexei Bolotov, que regresaba desde la
cima con un principio de edema pulmonar, ha comenzado el descenso, ya
que debido a su estado le hubiese sido imposible aportar soluciones.
El
equipo suizo de Ueli Steck y Simon Anthamtten se encontraba esta mañana
a menos de tres horas del campo IV. Su llegada será clave ya que
con ellos llegan también las medicinas fundamentales para conocer
las condiciones del navarro, que en principio, aunque todavía sin
determinar, padece una lesión cerebral. Denis Urubko, por su parte,
se ha unido a Dan Bowie y ambos ya han salido del campo base en dirección
a los campos superiores de altura portando oxígeno artificial para
Iñaki.
Un
tercer grupo internacional en el que viaja un escalador y médico
polaco, dos alpinistas rumanos, uno ruso y varios sherpas de altura, se
encuentra en la localidad de Pokhara, después de que su helicóptero
tuviera que aterrizar debido al mal tiempo. Si éste se lo permite,
volarán al campo base del Annapurna o más arriba a lo largo
del día.
Falleció Iñaki Ochoa
Actualizado 23.05.2008 13:30
La
ayuda llegó, pero el alpinista navarro Iñaki Ochoa de Olza
no pudo resistir por más tiempo la altura y los graves problemas
de salud. Iñaki fallecía a las 12:30, hora local, en el
campo IV donde llevaba cinco días, a pesar de la llegada del suizo
Ueli Steck.
Finalmente
el Annapurna ha exigido demasiado. Iñaki Ochoa de Olza, alpinista
navarro con quince ochomiles (doce principales, dos secundarios y una
repetición) a sus espaldas y más de treinta expediciones
al Himalaya, ha fallecido. Cinco noches en el campo IV de su nueva variante
en la vertiente Sur de la montaña, han sido demasiadas, y en su
estado, Iñaki, no ha podido resistir más. Había estado
luchando contra una lesión cerebral, complicada por un edema pulmonar,
esperando a que los equipos de rescate alcanzasen la tienda en la que
aguardaba junto al rumano Horia Colibasanu.
El
suizo Ueli Steck había llegado ya al campo IV e Iñaki reaccionaba
bien a los medicamentos, pero su estado seguía siendo muy grave
y las posibilidades de rescate, a tal altura y en tal montaña,
eran muy complicadas, a pesar de que se había puesto en marcha
un operativo con más de 15 alpinistas dedicados a hacer posible
que Iñaki saliese de la montaña. El pamplonés fallecía
a las 12:30, hora local nepalí.
Apenas
cuatro horas han separado al navarro de contar con el oxígeno artificial
que portaban Denis Urubko y Dan Bowie, quienes realizaban un ascenso express
desde el campo II (6.900m).
Iñaki
Ochoa de Olza, tras renunciar el pasado lunes a la cumbre del que hubiera
supuesto su decimotercer ochomil principal por congelaciones en sus manos,
cayó semiinsconciente cuando ya había llegado a su tienda
del campo IV, a 7.400 metros. Desde entonces, con altibajos, su estado
de salud se ha mantenido crítico, sin posibilidad de moverse ni
de hablar.
Desde
que Iñaki naciera en 1967, había compartido su tiempo entre
la familia y las cumbres, habiéndose visto por encima de los ochomil
metros hasta en 29 ocasiones. Guía de montaña, instructor,
fotógrafo y algo filósofo (disciplina que estudió
en la Universidad) y primer español en completar la ascensión
de un ochomil en menos de 24 horas, la perdida de Iñaki supone
un duro golpe, otro más esta temporada, para el alpinismo nacional.
Bibliografía/Fuentes:
www.desnivel.com
